Reducir el consumo de sal, elegir alimentos frescos y evitar productos procesados son medidas fundamentales para disminuir la carga sobre el corazón y los síntomas relacionados

Controlar los alimentos incorporados en la dieta cotidiana es un aspecto esencial para conservar la salud del sistema cardiovascular. Así lo señala la Fundación Española del Corazón, que destaca como prioritarios a evitar los productos con elevadas cantidades de grasas saturadas, grasas trans y colesterol.
Para preservar el buen estado del corazón, resulta fundamental disminuir el consumo de alimentos elevados en grasas, tales como los lácteos enteros, mantequilla, carnes con alto contenido graso, embutidos y fritos industriales. La Fundación Española del Corazón recomienda optar por lácteos desnatados, aceite de oliva virgen y carnes magras como el conejo o el pollo sin piel, debido a su menor aporte graso y mejor perfil saludable.
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Este organismo también aconseja revisar las etiquetas nutricionales para asegurarse de que los productos seleccionados posean bajo contenido de grasa total, grasas saturadas y colesterol. En ese contexto, la fundación subraya que la grasa monoinsaturada del aceite de oliva y los ácidos grasos omega 3 presentes en pescados azules como anchoa, sardina, boquerón, pez espada o salmón, forman una parte saludable de la dieta, a pesar de su contenido graso. Sin embargo, se recomienda limitar el consumo a tres porciones de pescado azul por semana. Son alimentos que favorecen el funcionamiento cardíaco, pero deben consumirse con moderación.
Qué alimentos deben evitar las personas con enfermedades cardiovasculares y por qué
Las indicaciones para quienes padecen enfermedades del corazón son claras: es necesario evitar alimentos que contengan elevadas cantidades de grasas saturadas, grasas trans y colesterol. Entre estos se encuentran lácteos enteros, mantequilla, carnes grasas y sus derivados como embutidos, así como la yema de huevo, fritos comerciales y la bollería industrial. Por ello, se insta a estos pacientes a prestar especial atención a la presencia de grasas trans en aceites vegetales hidrogenados —empleados en galletas, productos de pastelería y ciertos lácteos— y en algunas carnes grasas de ternera y oveja.
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En cuanto a alimentos específicos a evitar, la lista incluye frutos secos salados, snacks, jamón, bacon, salchichas, embutidos curados, productos enlatados, sopas instantáneas, bollería industrial, quesos fuertes y salsas en sobre.
Conoce 10 alimentos ricos en proteínas que contribuyen a mantener la masa muscular y a proteger la salud cardiovascular. Desde lentejas y salmón hasta yogur griego y semillas de chía, descubre cómo incluir estas opciones nutritivas en la alimentación diaria.
Además, la fundación sugiere incorporar en la dieta alimentos con alto contenido de magnesio, como frutos secos, cereales y legumbres. Para reducir el exceso de sal, recomienda eliminar la sal añadida tanto en guisos como en ensaladas, proponiendo reemplazarla con hierbas aromáticas, especias, limón, vinagre, pimienta o ajo. Así es posible disminuir el aporte de sodio sin afectar el sabor de las preparaciones.
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Priorizar el consumo de productos frescos es fundamental, indica la Fundación Española del Corazón, ya que cuentan con un contenido natural bajo en sal. Se aconseja optar por carne y pescado frescos, así como frutas y verduras que suelen contener muy poco sodio.
Adoptar técnicas culinarias que utilicen poca grasa —como hornear, cocinar a la plancha, a la parrilla, en microondas, asar o cocinar al vapor— es otra recomendación destacada en su guía para una alimentación saludable para el corazón, teniendo siempre como objetivo principal la prevención y la reducción del daño cardiovascular.
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