Las claves
Feijóo reprocha a Sánchez por sus viajes frecuentes a China en lugar de acudir a localidades españolas afectadas por tragedias, acusándolo de falta de sensibilidad y gestión deficiente de los servicios públicos.
El líder del PP cuestiona el uso de los 500.000 millones en deuda pública, mencionando deficiencias en infraestructuras como el AVE y Cercanías.
Sánchez, en respuesta, defiende la fortaleza macroeconómica de España con apoyo del FMI y Financial Times, y acusa al PP de hipocresía debido al pacto con Vox en Extremadura.
Junts, a través de Míriam Nogueras, acusa a Sánchez de utilizar Cataluña como herramienta de propaganda y solicita la convocatoria de elecciones, denunciando el deterioro de los servicios públicos en la región.
Tras un paréntesis de varias semanas, en parte provocado por el cuarto viaje del presidente del Gobierno a China que dejó una sesión de control atenuada con siete ministros ausentes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo volvieron a enfrentarse en el Congreso.
El líder del PP centró su intervención en el contraste entre el incremento de la deuda y el estado de los servicios públicos. «¿Dónde están esos 500 mil millones de deuda si el AVE no funciona y los servicios fallan?», preguntó. Sin embargo, fue durante la réplica cuando intensificó el debate, estableciendo el eje político del encuentro.
Feijóo trasladó el debate a la gestión diaria: autopistas y carreteras en mal estado, retrasos en Cercanías y Rodalies, y mencionó el accidente de Adamuz para acusar al Gobierno de engañar a las víctimas.
Con el trasfondo de las declaraciones en el juicio de Koldo García y José Luis Ábalos que se está desarrollando en el Supremo, el líder opositor preguntó a Sánchez: “¿Realmente cree que los españoles tienen que subvencionar a las amigas del anterior ministro?”
En ese momento, le recordó que ha visitado Pekín cuatro veces, frente a una única visita a la zona afectada por la Dana o al lugar del accidente del Alvia con el Iryo. “Lo único que resulta más vergonzoso que su corrupción es su falta de humanidad. Es riguroso recaudando, pero muestra insensibilidad ante los problemas de la ciudadanía. No sale a la calle y por eso viaja más a China que a Adamuz o Paiporta”.
Sánchez eligió desactivar el ataque con datos macroeconómicos y apoyos internacionales.
“Se lo he repetido durante años, pero parece que no le entra”, respondió. Citó al FMI para afirmar que España tendrá, por primera vez en 16 años, una deuda inferior a la media global y recurrió al Financial Times —“España es un ejemplo a seguir”— para reforzar su argumento. “Confunden sus deseos con la realidad”, añadió sobre la oposición.
El presidente no esquivó el enfrentamiento personal. “¿Eso se lo escribe usted o alguien más? Si incluso tiene dificultad hasta para leer”, ironizó, antes de atacar el pacto en Extremadura.
Un acuerdo que, según Sánchez, revela la hipocresía del PP. «Dan tantas lecciones sobre constitucionalismo y lo primero que hacen es pisotear la Constitución», opinó sobre el principio de «prioridad nacional» incluido en el pacto entre PP y Vox para investir a María Guardiola.
El líder socialista agregó que el pacto “viola” el “principio de igualdad” establecido en la Carta Magna. Posteriormente, les acusó de detener «la lucha contra la desindustrialización» de Extremadura mediante su “freno a las energías renovables”, lo que, según Sánchez, ralentizará muchas inversiones en la región. Finalmente, afirmó que los partidos conservadores apuestan por el “desmantelamiento de lo público”.
Para finalizar, recordó el juicio del caso Kitchen: “Ustedes se financian en negro y emplean trabajadores en negro”.
Junts exige elecciones
La tensión se trasladó al ámbito territorial con la intervención de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, quien acusó a Sánchez de usar Cataluña “para hacer propaganda”, luego de la cumbre progresista celebrada este fin de semana en Barcelona.
La portavoz de Carles Puigdemont describió una comunidad con servicios públicos deteriorados, coincidió con Feijóo en este aspecto y añadió que Cataluña «financia la fiesta del resto de España”, mientras enfrenta servicios públicos en declive y un aumento de la presión fiscal, poniendo en duda la legitimidad del Gobierno.
Por primera vez planteó a Sánchez una cuestión que venían manejando hace tiempo: “¿Qué argumento democrático le queda para no convocar elecciones?”.
Sánchez evitó responder directamente a la crítica y la situó dentro de una ofensiva más amplia contra lo que denominó “la horda reaccionaria”, defendiendo la coordinación entre gobiernos progresistas y asegurando que en Cataluña “existen muchas más realidades” que las presentadas por la dirigente independentista.

