El brasileño y el francés se reivindicaron al anotar los goles que otorgaron la victoria frente al Alavés después de una semana complicada debido a la eliminación en Champions.
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El Real Madrid recuperó la alegría tras imponerse al Alavés y frenar la mala racha de los últimos tres resultados negativos: derrota ante el Mallorca, empate frente al Girona y derrota, además de eliminación, ante el Bayern Múnich. La alegría fue contenida, al igual que los silbidos dirigidos a Mbappé y Vinicius.
No tardó la afición en expresar su descontento con los jugadores, especialmente con las dos figuras del equipo. Cada vez que Vinicius tocaba el balón, el murmullo se transformaba en silbidos claros, una muestra evidente de desaprobación. Más moderados, pero igualmente perceptibles, los destinados a Mbappé.
Los seguidores quisieron dejar claro, una vez más, que portar el escudo del Real Madrid implica una gran responsabilidad. La exigencia en defensa de los intereses del club es máxima. El fútbol no perdona, y el talento de ambos quedó olvidado cuando pasó la admiración y llegó la crítica.
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Con la naturalidad de quienes son conscientes de no haber rendido al nivel esperado, Mbappé y Vinicius aceptaron el descontento de la afición, que mostró frustración porque la temporada prácticamente concluyó en plena primavera.
El brasileño fue quien sufrió más. Y el francés, que hasta entonces no había experimentado algo semejante en el Bernabéu, comprobó de primera mano lo que significa la exigencia del club blanco. Un estadio implacable con sus estrellas.
Un ambiente contradictorio
Mbappé mostró su carácter y logró transformar los silbidos en aplausos, aunque prefirió no celebrar el gol que abrió el marcador frente al Alavés. Respondió con sonrisas a las felicitaciones de sus compañeros y volvió al centro del campo para continuar el encuentro.
A pesar de ocultar su felicidad, el jugador francés liberó una carga importante, ya que no anotaba en La Liga desde el 8 de febrero. Su último gol fue en la victoria contra el Valencia en la jornada 23. No obstante, sus números reflejan la calidad que posee.
Ya suma 41 goles, 24 de ellos en Liga, superando por tres tantos a Muriqi en la pelea por el título de máximo goleador del campeonato nacional.
Mbappé festeja su gol junto a Vinicius. Reuters
Vinicius también evidenció cómo ha evolucionado su temperamento. A diferencia de la reacción tras los silbidos recibidos ante el Levante, en esta ocasión el brasileño mantuvo la compostura. Mostró madurez que terminó por lograr el perdón del público asistente al Bernabéu.
No se dejó perturbar por los abucheos. Intentó desequilibrar en cada acción y conservó la serenidad, incluso cuando los reproches desde la grada fueron constantes. Esta actitud fue recompensada.
Al inicio de la segunda mitad, recibió un pase de Valverde, controló el balón a casi 30 metros del arco y conectó un tiro potente con la derecha, pegado al poste. Vini se quedó quieto tras el gol, sin celebrar, y pidió perdón con un gesto de las manos. Esa es la vía: resistir, insistir y continuar mejorando.
«Vinicius siempre ha mostrado gran compromiso en apoyar al equipo. No se esconde, es un madridista genuino, siente el escudo y posee mucha valentía. Me alegra que la afición le haya recompensado con aplausos», reconoció Arbeloa en rueda de prensa.
🗣️ «Vinicius ha sido capaz de echarse el equipo a la espalda en situaciones complicadas. Es un gran madridista»
Álvaro Arbeloa se deshace en elogios hacia Vinicius 🙌🏻#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/loyBsgynSK
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El Real Madrid ha tomado una determinación para la próxima campaña: no existirá discusión sobre sus dos grandes estrellas ofensivas. Ni Mbappé ni Vinicius estarán disponibles en el mercado.
Las salidas están cerradas, y el mensaje desde el club es contundente: ambos serán los pilares sobre los que se edifique el proyecto futuro, sin importar quién ocupe el banquillo del Bernabéu.
Los fundamentos del proyecto
En Valdebebas se percibe un cambio respecto a anteriores veranos. Si en ocasiones previas el club actuó con pragmatismo frente a ofertas y situaciones contractuales delicadas, en esta etapa la dirección deportiva ha optado por proteger su núcleo competitivo.
El caso del francés es especialmente relevante. El ’10’ blanco atraviesa una temporada notable, sosteniendo al equipo en numerosos momentos del curso con cifras que respaldan su papel de líder.
Su capacidad para decidir encuentros, su regularidad goleadora y su influencia en el juego han eliminado cualquier atisbo de debate. Mbappé no solo marca la diferencia; también condiciona a los adversarios y aumenta el nivel competitivo del equipo en los momentos decisivos.
Mientras el rendimiento de Mbappé ha sido crucial, la evolución de Vini en esta campaña no ha sido menos significativa. El brasileño, que mostró ciertas irregularidades con Xabi Alonso, ha experimentado un cambio bajo la guía de Arbeloa.
Vinicius y Arbeloa se saludan en el derbi frente al Atlético de Madrid. REUTERS
Más allá de las estadísticas, lo que más valoran en el club es la percepción de crecimiento en la toma de decisiones y en la interpretación del juego. El salmantino ha trabajado aspectos tácticos y emocionales que han ayudado a Vini a recuperar confianza y eficacia en el último tramo del campo.
Ante este panorama, el Real Madrid traza un proyecto continuista en esencia, pero con ambición en las metas. La eventual incorporación de un nuevo entrenador no modificará la estrategia planteada por el club: Mbappé y Vinicius serán las figuras clave de un proyecto diseñado para devolver al equipo a la élite.

