Aunque hasta hace poco predominaba la tendencia hacia la digitalización total de los pagos, ahora bancos centrales y gobiernos consideran que el dinero físico podría ser imprescindible en situaciones de crisis.
El ministro de Finanzas de Polonia, Andrzej Domański, habló sobre el almacenamiento de efectivo por parte de la población polaca ante posibles crisis digitales en una entrevista con Polsat News.
ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT
El impulso inmediato para este debate fueron las recomendaciones del banco central de Estonia, que sugirió a los ciudadanos mantener en casa una reserva de efectivo suficiente para una semana de gastos cotidianos. Esto responde a los crecientes riesgos vinculados a posibles fallos en los sistemas de pago, ciberataques o cortes de energía.
Los expertos subrayan que, ante una interrupción significativa de la infraestructura financiera, el efectivo podría ser el único medio de pago disponible.
Consultado sobre este tema, Domański destacó que «los polacos no necesitan que se les aconseje sobre esto, ya que como sociedad mantenemos gran parte de nuestros ahorros en efectivo.»
Agregó que no se trata solo de escenarios extremos como la guerra. Incluso interrupciones de pocas horas en los sistemas de pago, como se ha visto en años recientes, representan una amenaza real.
Opiniones en Polonia
Curiosamente, la recomendación de guardar efectivo surge en un momento donde los pagos sin efectivo alcanzan niveles récord de popularidad. Se estima que entre el 70% y 80% de los polacos usan regularmente tarjetas bancarias y pagos móviles.
Al mismo tiempo, la mayoría de los habitantes de la capital varsoviana afirmaron tener la costumbre de reservar efectivo para cubrir unos días de gastos diarios.
Temen tanto ataques cibernéticos y cortes de luz (que ocurrieron el año pasado) como las tensiones internacionales o las lecciones derivadas de la pandemia de COVID-19. Muchos destacan que procuran guardar al menos pequeñas cantidades para poder subsistir uno o varios días en situaciones de emergencia.
“Para una persona común, puede ocurrir cualquier cosa: una guerra, una crisis global. Quedarse sin efectivo sería una tragedia”, comentó un ciudadano bielorruso residente en Polonia.
Euro digital: un proyecto de importancia estratégica
Una razón tras las recomendaciones del banco central estonio es la fuerte dependencia europea de operadores estadounidenses como Visa y Mastercard. Este tema está vinculado también a los planes de la Unión Europea para lanzar el euro digital.
Se calcula que hasta dos tercios de las transacciones con tarjeta en la eurozona se realizan a través de estos sistemas, lo que genera consideraciones relevantes sobre seguridad y soberanía financiera del continente.
El problema no es solo teórico. Expertos y responsables políticos advierten que en escenarios extremos —por ejemplo, ante tensiones geopolíticas— el acceso a estos sistemas podría limitarse, provocando interrupciones significativas en el funcionamiento de los pagos en Europa.
“La digitalización avanza bastante rápido, y sería conveniente ser independientes de estas grandes compañías”, manifestó un transeúnte a Euronews.
Frente a estos desafíos, la Unión Europea trabaja en la creación de su propia infraestructura de pagos. Su pieza clave será el euro digital: dinero digital público emitido por un banco central, que funciona sin intermediarios privados.
Los pagos con euro digital podrían realizarse tanto en línea como sin conexión, en cualquier lugar y momento.
No obstante, el conocimiento sobre estos cambios entre los polacos sigue siendo limitado y la forma final del euro digital todavía no está clara para buena parte de la ciudadanía.
Uno de los entrevistados expresó: “No estamos en la eurozona, pero el euro es aún una forma de efectivo. No sé cómo lo gestionarán los bancos. Es decir, cómo se resolverá.”
Según el Banco Central Europeo, si se aprueban las regulaciones pertinentes en la UE más adelante este año, la primera emisión de euros digitales podría producirse en 2029.
Efectivo bajo control: límites y modificaciones en la UE
Las nuevas normas de la UE sobre retiros de efectivo en cajeros automáticos incluyen restricciones adicionales para la circulación de sumas elevadas.
A partir de 2027, los estados miembros deberán establecer límites en las operaciones en efectivo. Según las propuestas, los retiros superiores a €10,000 (o su equivalente en moneda local) podrían requerir mayor documentación, como identificación o incluso la aprobación de entidades competentes en ciertos casos.
Estas medidas forman parte de la política europea destinada a fortalecer el control sobre el movimiento de efectivo y combatir el lavado de dinero. En caso de incumplimiento, se prevén sanciones financieras elevadas, que podrían alcanzar hasta €150,000.
Las propuestas provocan un debate intensivo. Por un lado, se espera que mejoren la seguridad financiera, pero por otro, pueden limitar el uso libre del efectivo, tanto en gastos cotidianos como en operaciones de mayor cuantía.
El futuro de las finanzas: un modelo híbrido
La discusión sobre el efectivo y el euro digital revela que el dinero es algo más que un mero instrumento de pago; también representa un componente crucial para la seguridad nacional y la geopolítica.
Por un lado, Europa intenta recuperar un mayor control sobre su sistema financiero y liberarse de los grandes actores globales. Por otro, resalta la relevancia de las soluciones simples y comprobadas.
Así, va surgiendo un nuevo modelo financiero donde la cartera integra billetes, tarjetas de pago y el euro digital, cada uno desempeñando un papel distinto pero igual de esencial.

