La calle más extensa de España conecta dos mares a lo largo de 19 kilómetros y recuerda a Miami Beach

Ni Madrid ni Barcelona esconden esta calle que, con 19 kilómetros de longitud, une dos mares y recuerda a Miami Beach por su ambiente, su trazado y su espectacular paisaje

Foto: Vista panorámica de la calle más larga de España (iStock)
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No se encuentra en Madrid ni en Barcelona. No hablamos del Paseo de la Castellana ni de la Gran Vía de les Corts Catalanes. De hecho, ni siquiera forma parte del entramado urbano de una metrópoli importante. Sin embargo, esta vía supera todos los récords dentro del callejero español. Es un camino tan extenso que recorre lo que parece una franja de tierra proyectada sobre el mar, con atardeceres que parecen sacados de una postal caribeña.

Quienes la recorren podrían pensar que están en un paseo marítimo de Florida. Abundante sol, palmeras, hoteles rascacielos y una franja asfaltada que serpentea entre urbanizaciones, accesos a playas y alojamientos turísticos de diversas dimensiones. Lo curioso es que no se trata de una carretera cualquiera, aunque formalmente es una calle con portales, comercios, aceras, semáforos e incluso pasos peatonales. Conecta dos mares (el Mediterráneo y el Mar Menor) y atraviesa una de las formaciones naturales más singulares de Europa.

A algunos se la conoce como la Miami Beach española. Quienes la visitan entienden por qué. Se refiere a la Gran Vía de La Manga, situada en la Región de Murcia. Se trata de una arteria urbana que cruza de norte a sur esta estrecha barra de arena que se extiende durante varios kilómetros. Aunque su denominación no aparece entre las grandes avenidas nacionales, su longitud y ubicación la convierten en una calle única: 19 kilómetros de extensión, 96 portales y un recorrido que merece ser contado.

El origen de una calle entre mares

La Gran Vía de La Manga comenzó a diseñarse a finales de los años 60, en pleno auge del turismo costero. La Manga del Mar Menor, hasta entonces una delgada lengua de arena escasamente habitada que separaba el Mar Menor del Mediterráneo, se transformó en un objetivo urbanístico clave. Fue entonces cuando se planificó esta vía central, una suerte de columna vertebral que enlazara todos los desarrollos turísticos de la zona.

Desde su creación, se ha convertido en la puerta de acceso a uno de los destinos más singulares de la costa española. La calle comienza en la zona de Cabo de Palos, dentro del municipio de Cartagena, y se alarga hasta Veneziola, situada en el borde del canal de las Encañizadas, ya perteneciente a San Pedro del Pinatar. A lo largo de su trazado, se suceden apartamentos, hoteles, supermercados, bares, playas y todo lo necesario para unas vacaciones de sol y mar.

Así es La Manga del Mar Menor

Un entorno inigualable con opciones para todos los gustos

  • Playas a doble cara: La Gran Vía permite el acceso tanto a las playas abiertas del Mediterráneo como a las tranquilas aguas del Mar Menor. La primera ofrece oleaje y vistas infinitas; la segunda es perfecta para niños, deportes náuticos o baños relajados.
  • Parque Natural de Calblanque: a pocos minutos, este espacio protegido brinda una escapada de naturaleza intacta. Dunas fósiles, senderos entre pinares y calas vírgenes invitan a descubrir uno de los rincones mejor conservados de la Región de Murcia.
  • Cabo de Palos y su faro: el extremo sur de La Manga alberga este emblemático lugar, reconocido por su faro y su reserva marina. Es un destino imprescindible para los aficionados al buceo, con fondos marinos protegidos por normas ambientales.
  • Puerto Tomás Maestre: este puerto deportivo, ubicado en el norte, es otro gran atractivo. Ofrece restaurantes, ocio nocturno y acceso a excursiones en barco por el Mar Menor.
  • Salinas de Marchamalo: una joya ecológica donde se pueden observar aves acuáticas y disfrutar de un entorno natural sin aglomeraciones. Su biodiversidad la convierte en una parada obligatoria para los amantes de la fauna.
  • La Manga Club: muy próximo se encuentra este complejo de ocio con campos de golf, pistas de tenis y alojamiento de nivel superior. Un lugar ideal para combinar deporte y descanso.

Así, entre mares, naturaleza y asfalto, La Manga no solo se posiciona como uno de los destinos más completos de la costa española, sino también como la calle más larga del país, una avenida que impresiona tanto por su dimensión como por el entorno que la rodea.

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No está en Madrid, ni en Barcelona. No es el Paseo de la Castellana ni la Gran Vía de les Corts Catalanes. De hecho, ni siquiera forma parte del núcleo urbano de una gran ciudad. Sin embargo, esta calle impone todos los récords del callejero español. Es una vía tan larga que atraviesa lo que parece una lengua de tierra que se adentra en el mar, donde los atardeceres evocan una postal caribeña.

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