Bitcoin se utiliza en una granja para calefaccionar invernaderos mediante minería criptográfica

Una granja está minando Bitcoin para mantener la temperatura de sus invernaderos

Uno de los retos principales en la minería Bitcoin es el calor generado, que proviene del uso de hardware especializado, conocido como circuitos integrados de aplicación específica, diseñados para realizar cálculos complejos de manera continua.

Estos dispositivos consumen grandes volúmenes de electricidad y producen una considerable cantidad de calor como efecto secundario. En la mayoría de los centros de datos, ese calor se toma como un residuo y se disipa usando sistemas de refrigeración; sin embargo, investigadores e ingenieros han explorado con creciente interés cómo reutilizarlo.

Una solución innovadora e inesperada se encuentra en los Países Bajos, donde una granja de tulipanes ha descubierto un equilibrio ideal en esta actividad moderna. En lugar de dejar que el calor generado por las máquinas de minería de Bitcoin se disipe en el ambiente, agricultores e ingenieros han comenzado a redirigir ese calor residual para calentar invernaderos.

Para que los tulipanes puedan florecer, estos invernaderos requieren una temperatura constante y controlada a lo largo del tiempo, y tradicionalmente los agricultores holandeses han empleado gas natural para calefaccionarlos. No obstante, un proyecto surgido a raíz de la crisis energética europea de 2022 unió dos elementos que, sin ser conscientes, se necesitaban mutuamente y encajan perfectamente.

«La minería de Bitcoin genera mucho calor», explica Bert de Groot, uno de los fundadores de Bitcoinbloem. Existe una diferencia de alrededor de 20 grados entre la temperatura que ingresa a un minero y la que sale de él dada la actividad constante de los ordenadores, y esa operación continua produce calor.

Tal como se comentó, para aprovechar esta energía térmica, la granja integró los equipos de minería con la infraestructura del invernadero y, en lugar de disipar el calor generado por los dispositivos, el sistema lo acumula y hace circular para mantener la temperatura necesaria para el cultivo de flores.

A pesar del impacto derivado de liberar calor y las medidas adoptadas para su disipación, la minería sigue siendo cuestionada debido a su alto consumo de electricidad. La red global de Bitcoin utiliza una gran cantidad de energía anual, lo que genera preocupación por las emisiones de carbono y el daño ambiental.

No obstante, en el caso de Bitcoinbloem, el proceso también está diseñado para minimizar esos efectos. «Toda la energía que usamos para minar Bitcoin proviene de paneles solares instalados en nuestros tejados, y simultáneamente reducimos el uso de gas gracias a esta solución para calefaccionar los invernaderos«, menciona Danielle Koning, agricultora de flores.

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