Importancia y características del lado oculto de la Luna para la exploración científica

Vista de la Tierra desde la Luna

Fuente de la imagen, NASA via Getty Images

    • Autor, Redacción
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 54 minutos
  • Tiempo de lectura: 6 min

"Observamos fenómenos que ningún ser humano ha contemplado antes, ni siquiera los astronautas de las misiones Apolo".

Con esta afirmación, Reid Wiseman, comandante de la misión Artemis II, describió la experiencia vivida por él y los otros tres astronautas durante el pasado lunes al contemplar el lado oculto de la Luna.

Este objetivo constituía uno de los fines principales de la primera misión espacial tripulada en orbitar alrededor del satélite natural terrestre organizada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) desde 1972.

Al lograr esta meta, los astronautas consiguieron otro récord: convertirse en los humanos que más lejos se han adentrado en el universo, superando los 400.171 kilómetros que marcaba la misión fallida Apolo 13 hace más de cincuenta años.

Previamente a que Artemis II sobrevolara la cara oculta del satélite, China había enviado dos sondas a esa zona lunar: Chang'e 4 en 2019 y Chang'e 6 en 2024. Esta última tomó muestras y las regresó a la Tierra para su análisis.

¿Cuál es la razón del renovado interés en la Luna, en particular en su lado oculto? A continuación, se responden estas y otras interrogantes.

Oculto, pero no en penumbra

El lado oculto de la Luna es una zona única, ya que no puede ser vista desde nuestro planeta.

Esta característica generó la creencia errónea de que siempre se hallaba en oscuridad, aunque realmente recibe la misma cantidad de luz solar que la parte visible.

No fue sino hasta 1959 cuando la sonda Luna 3, enviada por la desaparecida Unión Soviética, logró obtener las primeras imágenes de esta región.

Los cuatro astronaustas vestidos a punto de abordar el cohete que los llevó al espacio.

Fuente de la imagen, Joe Raedle/Getty Images

¿Por qué esa cara del satélite resulta inaccesible a nuestra vista? La causa radica en que tanto la Tierra como la Luna giran sobre su propio eje, pero la Luna tarda exactamente el mismo tiempo en rotar sobre sí misma que en completar su órbita alrededor del planeta.

Este fenómeno, denominado «rotación sincrónica», provoca que la Luna muestre siempre la misma superficie hacia nuestro mundo.

Esa particularidad también impide que las señales de radio lleguen directamente a esta zona, lo que convierte el envío de naves espaciales en una operación compleja por las dificultades para mantener comunicación.

"Al no poder comunicarnos directamente con el lado oculto desde la Tierra, se requiere otra nave en órbita lunar que retransmita las instrucciones del centro de control y reciba los datos", explicó el profesor Martin Barstow, de la Universidad de Leicester, al periódico británico The Guardian con motivo del alunizaje de la segunda sonda china casi hace dos años.

Infografía sobre la misión Artemis II

Rugosa, severa y helada

El lado oculto exhibe un perfil bastante diferente al visible desde la Tierra, con una corteza lunar más antigua y gruesa, y un terreno accidentado plagado de numerosos cráteres y elevadas montañas.

Una teoría principal que justifica esta diferencia es la influencia térmica de la Tierra en las etapas iniciales de la formación lunar. Mientras el lado visible, orientado hacia nuestro planeta, permaneció caliente durante un periodo más prolongado, el lado oculto se enfrió más rápido, generando una corteza con mayor grosor.

Esta disparidad convierte el lado oculto en un registro más conservado, vital para comprender la evolución de planetas rocosos como la Tierra, según los expertos.

"Aún no está totalmente claro por qué esta parte de la Luna es tan diferente respecto a la visible, pero todas las hipótesis apuntan a la influencia de la Tierra, un extraño planeta habitado que no es visible ni detectable desde la cara oculta lunar", expresó David Galadí Enríquez, profesor del departamento de Física en la Universidad de Córdoba (España), en un artículo publicado en The Conversation.

Vista de la Luna desde la cápsula Orión de la misión Artemis II

Fuente de la imagen, NASA vía Reuters

La exploración del terreno, especialmente de los cráteres, desde la perspectiva aérea era uno de los cometidos asignados a los astronautas de Artemis II, quienes registraron todo en video y fotografía.

En esta área se encuentra el Mare Orientale, un mar lunar con 930 kilómetros de ancho, el mayor y más joven de los cráteres formados durante una significativa lluvia de asteroides sobre la Luna, conocida como el «Bombardeo Intenso Tardío», iniciada hace aproximadamente 4.000 millones de años.

"Orientale es crucial para entender cómo se forman los cráteres de impacto en todo el sistema solar", declaró Kelsey Young, científica principal de Artemis II, en la revista Nature.

Aunque el mar lunar ya había sido fotografiado por sondas automáticas anteriormente, esta misión representó la primera oportunidad para que humanos lo observaran directamente.

Además, investigaciones recientes de misiones chinas indicaron que la temperatura en el lado oculto puede ser hasta 100 grados centígrados menor que en el visible y que la cantidad de agua en su superficie es inferior a la de la cara visible.

"La hipótesis principal sostiene que la mayor parte del agua lunar proviene de impactos de meteoritos", detalló Sara Russell, especialista en meteoritos, en un texto del Museo de Historia Natural de Londres (Reino Unido).

Unas personas ven la cápsula Chang'e 6 en una exposición

Fuente de la imagen, China News Service/VCG via Getty Images

Una mina y un puesto espacial

El lado oculto de la Luna podría representar el futuro de la exploración espacial.

El análisis de la superficie lunar en esa zona facilitará el estudio del movimiento del polvo lunar y de la dinámica de las sombras, información valiosa para planificar futuras bases y misiones prolongadas.

La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), por ejemplo, tiene proyectado instalar una base permanente en esta zona, desde la cual estudiar el Universo y que también funcione como punto de apoyo para futuras expediciones a Marte.

El silencio radioeléctrico en el lado oculto hace que la región sea idónea para la instalación de radiotelescopios destinados a la exploración espacial, evitando por completo interferencias externas.

Además, esta zona ha despertado interés internacional porque podría albergar la extracción del isótopo Helio-3, un gas que podría abastecer la energía en la Tierra durante los próximos 10.000 años.

También se presume que el subsuelo contiene tierras raras y otros minerales con alto valor económico.

Estos elementos explicarían el renovado interés en la Luna. En años recientes, no solo Estados Unidos y China han enviado misiones, sino también India y Rusia, países que tienen programadas más expediciones para el futuro.

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