Un espacio natural guarda una de las formas más impresionantes que dibuja un río en España. Entre montañas y silencio, este paisaje brinda una experiencia única que va mucho más allá de verlo desde arriba
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En el norte de la provincia, muy próximo a la línea que delimita dos territorios históricos, se encuentra un rincón natural que se ha transformado en una de las imágenes más demandadas por quienes recorren Las Hurdes. En ese lugar, el cauce del agua dibuja una curva casi perfecta entre montañas y vegetación, creando una vista de gran fuerza visual que atrae tanto a senderistas como a viajeros que buscan naturaleza y calma. Además, este enclave de Cáceres permite descubrir el paisaje de una forma diferente, no solo desde las alturas, sino también desde el propio río, en una vivencia muy apreciada por los visitantes de la zona.
Este sitio es el Meandro del Melero, junto a Ríomalo de Abajo, una alquería del municipio de Caminomorisco. Este accidente geográfico, formado por una marcada curva del río Alagón, sirve de frontera natural entre las provincias de Cáceres y Salamanca. Su panorámica, visible desde el conocido mirador de La Antigua, se destaca por el contraste entre el agua y el monte que lo rodea. A ello se suma la posibilidad de recorrer el entorno en barco, una opción que permite apreciar este paraje desde otra perspectiva y que potencia su atractivo como uno de los principales reclamos turísticos de la comarca.
Cómo acceder al mirador y qué observar en los alrededores
La visita puede planificarse de diferentes formas, según el tiempo disponible o las ganas de caminar. Desde la piscina natural de Ríomalo de Abajo, situada en el río Ladrillar, parte la senda que lleva hasta el mirador en un recorrido lineal de ida y vuelta de aproximadamente 6 kilómetros. Se trata de un trayecto señalizado, de baja dificultad y con un ascenso gradual, por lo que resulta accesible para muchos visitantes. También existe la opción de acortar la caminata en coche y estacionar directamente en el mirador. En cualquier caso, la recompensa final es idéntica: una vista amplia, despejada y memorable del meandro.
El interés de esta excursión no se limita al balcón natural sobre el río Alagón. El entorno de Ríomalo de Abajo, rodeado por montañas, también invita a realizar diversas actividades al aire libre, como senderismo, pesca, kayak o piragüismo. Muy cerca, además, se encuentran otros puntos de interés para completar la jornada, desde la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores hasta la misma piscina natural, pasando por senderos como la Verea de los Aceituneros o la Verea de los Pescadores. Por ello, este rincón hurdano no solo impresiona por la belleza de su amplia curva fluvial, sino también por la variedad de planes que ofrece en un espacio reducido y de marcado carácter natural.
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