El Gobierno condena los cánticos xenófobos en Cornellá y atribuye la culpa a la «política ultra», mientras Vox permanece sin pronunciarse

Durante la primera parte del España-Egipto, se escucharon en dos ocasiones, y de forma predominante, gritos de «musulmán el que no bote» / El PP también ha expresado su rechazo: «Lamentable y condenable»

Aficionados españoles durante el partido España-Egipto disputado ayer en Cornellá (Barcelona)

Los cánticos de «musulmán el que no bote» que se entonaron ayer en dos momentos y mayoritariamente por los asistentes al España-Egipto jugado en el estadio de Cornellá (Barcelona) han recibido una condena clara y casi unánime en el ámbito político. «Lo ocurrido en Cornellá es inadmisible y no debe repetirse», afirmó en redes sociales Pedro Sánchez, quien hizo un llamamiento a «no permitir que una minoría incívica manche la realidad de España».

Junto al presidente del Gobierno, numerosas voces a lo largo de todo el espectro político han rechazado lo sucedido. «Estos insultos y cánticos racistas nos avergüenzan como sociedad», aseguró el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, mientras que desde el principal partido de la oposición también expresaron su desaprobación. Solo Vox se desvinculó de esta postura.

«Lo ocurrido anoche en Cornellá no nos representa», declaró el ministro Ángel Víctor Torres, señalando que se trató de «grupos ultras animados por la política ultra». «Nos avergüenzan», añadió el titular de Política Territorial, apuntando una crítica hacia las posiciones de la extrema derecha a la que otros miembros del Gobierno se han sumado.

«El episodio de ayer en Cornellá es la consecuencia del discurso que la derecha racista y xenófoba ha estado alimentando durante años», señaló Óscar Puente, responsabilizando al sector más conservador. También denunció, a su entender, la «complicidad» de un «ecosistema mediático que hoy se escandaliza». «Esto es fascismo, y no debe ser celebrado ni blanqueado», agregó Puente.

A la izquierda del PSOE, dirigentes políticos apoyaron la posición oficial del Gobierno. «Los cánticos racistas vividos en Cornellà demuestran que aún existe un grave problema de racismo en este país», expresó en redes el coordinador federal de Izquierda Unida y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, quien solicitó la intervención de la RFEF y la Fiscalía. «El presidente de la RFEF, [Rafael] Louzán, no puede evadir responsabilidades hablando de un incidente aislado», opinó Maíllo.

«Escuchar ‘musulmán el que no bote’ en un estadio es motivo de vergüenza», afirmó la dirigente de Podemos Irene Montero, concluyendo que si «cientos de personas» corearon ese cántico «con orgullo» fue porque han visto en la televisión y en la política a muchas figuras «respetables» validando que ese odio es «sentido común».

En el otro extremo del espectro político, el PP se sumó este miércoles a la condena de los gritos xenófobos escuchados en Cornellá. «Lamentable y condenable», escribió en redes la portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz, postura que secundó el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol: «Burlarse de una religión es una ofensa para sus creyentes, ya sean musulmanes o católicos. Es igualmente inaceptable». El principal partido de la oposición solo publicó en su cuenta oficial: «Los himnos y las religiones merecen respeto, no ser pitados. Cuando se incumplen normas básicas de educación, deben ser condenados».

Vox reafirma su discurso contra la inmigración

En el extremo derecho del espectro político, los cánticos xenófobos proferidos en Cornellá no han recibido ese rechazo. El secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, respondió anoche a una publicación de COPE que calificaba de «barbaridad» lo ocurrido en el estadio, pero sin condenar los hechos, sino exhibiendo sus críticas habituales a la inmigración. Entre las consignas lanzadas por Garriga destacan: «Barbaridad es que hayan aumentado las violaciones» y «barbaridad es que la mayoría de presos sea de nacionalidad extranjera», sin hacer desacuerdo al cántico xenófobo de ayer en Cornellá. «Barbaridad es que los españoles se sientan extranjeros en su propio barrio», insistió el número dos del partido.

Otros dirigentes de segunda línea de Vox fueron aún más explícitos al justificar o incluso apoyar los gritos coreados en gran parte del estadio. «Cornellá lo ha dado todo. Emoción máxima con el himno Nacional. ‘Pedro Sánchez hijo de puta’. ‘Musulmán el que no bote’. Bravo Barcelona. Viva Cataluña», escribió en redes quien fue portavoz de Vox en Castilla y León en la pasada legislatura, David Hierro. Por su parte, el líder de Vox en Barcelona, Joan Garriga, acusó a los que han condenado los cánticos de «fingir escándalo» y criticó la ausencia de igual intensidad para censurar las consignas de «español el que no bote» previamente emitidas. Los calificó como «hipócritas, falsos y cursis».

El consejero de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, declaró en una entrevista para Cadena SER su «sensación» de que lo ocurrido ayer en Cornellá estuvo «dirigido», interpretándolo como «un mensaje muy claro de la ultraderecha, de personas de la ultraderecha que estaban en el estadio». «Dudo que muchos de los que cantaban tengan alguna relación con el mundo deportivo», expresó Álvarez, aunque destacó que es solo una «sensación». Por su parte, los Mossos d’Esquadra ya han iniciado una investigación al respecto.

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