El piloto catalán siempre ha hallado en sus seres queridos el respaldo necesario para avanzar y superar cada etapa en su trayectoria deportiva.
Más información: Doris, madre de Fede Valverde (27): «Mi hijo es extremadamente estricto consigo mismo, pero si tiene un día libre suele pedirme alguna milanesa»
Pepe Martí se ha posicionado como una de las promesas más destacadas del automovilismo español, y la figura de su familia, especialmente su madre, aparece constantemente en su historia.
Nacido en Barcelona en 2005, Pepe Martí es uno de los talentos emergentes con mayor proyección en el automovilismo español y ya se ha destacado en Fórmula 3 logrando triunfos y podios de nivel internacional. Actualmente compite en la Fórmula E, donde recientemente consiguió un noveno puesto en la carrera del Jarama, en Madrid.
Su evolución ha estado ligada a estructuras como Campos Racing y bajo la dirección del management de Fernando Alonso, que lo considera un futuro protagonista del automovilismo.
Pepe Martí, en los test de Valencia. Cupra Kiro
Sin embargo, detrás del joven piloto triunfador hay una historia familiar profunda: unos padres que aprendieron desde cero el funcionamiento del paddock y una madre que transformó los domingos de Fórmula 1 en el inicio de un sueño.
El propio piloto reveló hace tiempo en DAZN que en su hogar nadie provenía del mundo del motor: «Mi familia no tiene relación alguna con deportes de motor».
Todo comenzó frente al televisor, en el salón de casa: «La pasión me la transmitió mi madre. Ella veía todas las carreras de Fórmula 1 y desde pequeño, si tu madre las sigue, tú también te enganchas». Aquellos domingos siguiendo a Alonso desde el sofá se convirtieron en la base emocional que llevó a Pepe, con apenas 6 o 7 años, a subirse a un kart durante unas vacaciones de verano y no querer bajarse más.
La madre, pieza clave
Desde entonces, la implicación de su madre ha sido total. Martí subraya que ella no solo le transmitió la pasión, sino que lo acompañó en casi todos los pasos de su trayectoria deportiva. «Siempre he comentado que el día que mi madre no me acompañe a las carreras será extraño. Solo creo que ha faltado en cinco test y dos carreras, si acaso. Ella ha estado conmigo en todo momento. Ha recorrido más kilómetros conmigo que los que se pueden contar», declaró el piloto.
A diferencia de otros casos de pilotos nacidos en familias con tradición en el motor, los padres de Martí desconocían completamente cómo funcionaba el karting profesional.
Cuando Pepe comenzó a insistir en competir, se enfrentaron a la realidad de un entorno complejo, repleto de categorías, campeonatos y estructuras privadas que resultan difíciles de comprender para quienes llegan desde fuera.
Esta falta de experiencia hizo que su inicio en el karting se retrasara más de lo habitual, pese a que el talento ya era evidente: con solo 6 años, en Menorca, buscaba maneras de superar a su hermana mayor recortando por el medio de la pista para colocarse primero.
La familia fue aprendiendo a base de hacer preguntas en los circuitos y escuchar a otros padres y entrenadores, hasta que apareció una figura clave: Genís Marcó.
Genís Marcó, el guía
El padre de Pepe recuerda cómo algunos padres de rivales en el karting le aconsejaron contactar con Marcó, histórico descubridor de talentos como Fernando Alonso. «Otros padres de compañeros de Pepe me alertaron de que lo estaba haciendo bien. Que íbamos retrasados, pero que habláramos con Genís Marcó».
«No lo conocía. Hablando con un amigo que lo conocía, me dijo que estudiaron juntos en el mismo colegio. Y nos pusieron en contacto con él», contó. «Tres días después ya estaba compitiendo en Lonato con uno de los mejores equipos de karting».
Desde ese momento, Marcó se volvió mucho más que un asesor deportivo. El propio Pepe lo aclara: «Marcó se convirtió en su mentor. Y junto a su esposa Cristina, lo asesoraron en nutrición, preparación física y conducción, acompañándolo en todas las carreras. Ya es parte de la familia».

