Definición de la doctrina de amenaza existencial que emplea Israel para justificar ataques y su relación con el derecho internacional

Militares israelíes caminan por una calle. En primer plano, lo que parece ser una mujer.

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Cuando Israel inició los ataques sobre Irán el 28 de febrero, provocando el último conflicto en Medio Oriente, su primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmó que lo hacía para "eliminar la amenaza existencial que representa el régimen terrorista en Irán".

Su ministro de Defensa, Israel Katz, calificó estas ofensivas como "acciones preventivas".

Los términos "amenaza existencial" y "ataque preventivo" forman parte recurrente de la doctrina de seguridad israelí y han sido usados por sus líderes en múltiples conflictos con sus vecinos.

El gobierno de Israel sostiene que el ejército está autorizado para atacar a los países vecinos que considere un peligro a su existencia, incluso si estos no han actuado agresivamente primero.

Esa postura se ha aplicado muchas veces, generando críticas y condenas en Naciones Unidas y otras plataformas internacionales.

En esta ocasión, Netanyahu defendió la operación León Rugiente, realizada con apoyo de Estados Unidos, argumentando que un Irán armado nuclearmente supondría un riesgo crucial.

El primer ministro expresó que, si no intervenían, se enfrentarían a "un Irán nuclear, equipado con decenas de miles de misiles balísticos, una nación que busca destruirnos y sería inmune a nuestras respuestas".

Israel ha denunciado durante años que Teherán intenta desarrollar la bomba atómica, lo cual consideran una amenaza inadmisible, dado que Irán no reconoce al Estado de Israel y frecuentemente difunde la consigna oficial "muerte a Israel".

Por su parte, Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y denuncia que la última ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel surgió mientras negociaba con Washington su supervisión internacional.

Benjamin Netanyahu y Donald Trump frente a frente, con la bandera de Israel de fondo

Fuente de la imagen, Reuters

Israel optó por iniciar el ataque, y sus medidas han provocado un intenso debate debido a las dudas sobre su legitimidad y el daño que generan en la población civil.

¿De dónde surge y en qué fundamentos se basa la creencia de que Israel posee el derecho de atacar primero?, ¿y qué postura tiene el derecho internacional al respecto?

Un nuevo Estado rodeado de enemigos

Establecido en 1948 en un territorio habitado por palestinos y rodeado por países árabes que no reconocían su existencia, Israel ha tenido la seguridad como una preocupación constante desde sus inicios.

Ubicado en una región que sus vecinos reclamaban como propia, su historia ha estado signada por conflictos y disputas con los países circundantes.

David Ben-Gurión, fundador y primer primer ministro de Israel, estableció la base de una doctrina de seguridad que abogaba por adelantarse a los posibles enemigos regionales.

Según un análisis de Gabi Siboni y Erez Winner del Israel Center for Grand Strategy, "debido a la carencia de profundidad estratégica, Israel no podía permitirse ser sorprendido por un ataque. Por eso, el desarrollo de tecnologías avanzadas en inteligencia fue fundamental para detectar las intenciones del adversario y preparar una respuesta rápida".

La noción de "falta de profundidad estratégica" del joven Estado se basaba en la creencia de que, por su limitada población, territorio y recursos, una derrota militar podía significar su desaparición.

"La doctrina enfatizaba la necesidad de vencer al enemigo de manera rápida y decisiva, idealmente llevando el conflicto a su propio territorio lo antes posible", afirmó el artículo de Siboni y Winner, ambos oficiales militares israelíes.

Tres aviones israelíes vuelan en formación en una imagen de 1967.

Fuente de la imagen, Getty Images

Estos principios guiaron el accionar militar israelí en diversas guerras contra sus vecinos árabes, quienes inicialmente intentaron impedir la creación del nuevo Estado y posteriormente derrotarlo.

En 1967, las fuerzas israelíes llevaron a cabo uno de sus ataques preventivos más emblemáticos, destruyendo las fuerzas que el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser había reunido en la frontera.

Aunque las tropas egipcias no iniciaron las hostilidades, el gobierno israelí defendió ante el Consejo de Seguridad de la ONU que su ataque fue legal porque respondía a una amenaza "inmediata y abrumadora".

Así comenzó la Guerra de los Seis Días, donde el ejército israelí derrotó a la coalición de Egipto, Siria, Jordania e Irak y les arrebató extensos territorios.

Al tomar control de la península del Sinaí, Franja de Gaza, Cisjordania, Altos del Golán y Jerusalén Este, Israel aumentó su "profundidad estratégica", aunque continuó realizando ataques preventivos.

Actualmente, Israel mantiene el control sobre todos esos territorios, excepto el Sinaí, pese a que la ONU los considere ocupados y que casi la totalidad de la comunidad internacional exija el fin de dicha ocupación.

Aunque la Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación israelí en Cisjordania y exigió detener la construcción de asentamientos, el gobierno de Netanyahu la ha incrementado, evidenciando una prioridad puesta en sus propios criterios frente al derecho internacional.

El primer ministro israelí Menájem Beguín en una imagen de archivo.

Fuente de la imagen, David Hume Kennerly / Getty

Entre 1977 y 1983, el primer ministro Menájem Beguín expandió el alcance de la doctrina de la amenaza existencial al ordenar en 1981 el ataque al reactor nuclear Osirak en Irak.

Irak, entonces bajo Sadam Hussein, no disponía de armas nucleares, y los críticos argumentaron que no representaba una amenaza inminente comparable a la concentración militar egipcia de 1967.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el ataque como "una violación clara de la Carta de Naciones Unidas".

Sin embargo, el gobierno israelí declaró: "No permitiremos bajo ningún concepto que un enemigo desarrolle armas de destrucción masiva contra el pueblo de Israel. Defenderemos a nuestros ciudadanos a tiempo y por todos los medios".

Esa frase resume la doctrina Begin, que concede a Israel el derecho a atacar a adversarios que intenten conseguir armas nucleares, aunque no hayan lanzado ataques, precisamente uno de los argumentos usados para las recientes ofensivas contra Irán.

Ehud Olmert aplicó nuevamente esta doctrina en 2007, al ordenar un ataque encubierto contra la central nuclear en Deir ez Zor, Siria, aunque Israel no reconoció esa operación hasta años después.

Desde entonces, el ejército israelí ha realizado múltiples operaciones en Siria y Líbano contra objetivos de Hezbolá, acusada de ser armada por Irán, evidenciando que Israel ataca no sólo las intenciones sino también las capacidades de sus rivales.

En las dos ofensivas recientes realizadas con Estados Unidos contra Irán, el gobierno israelí ha planteado como objetivo y justificación neutralizar la amenaza de Teherán e impedir que consiga armas nucleares.

Se concretiza así un ejemplo más de la doctrina de la amenaza existencial, principio controvertido y, para muchos, incompatible con el derecho internacional.

La doctrina israelí y el derecho internacional

Diversos expertos se han pronunciado sobre la legalidad del conflicto actual.

La Carta de Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros Estados.

Además, se ha concluido que el cambio de régimen, señalado como objetivo por Netanyahu y el presidente Donald Trump en esta ofensiva contra Irán, no es motivo válido para legitimar el uso de la fuerza según el derecho internacional.

Soldados israelíes sonrientes, sobre un vehículo militar, en una imagen en el Líbano en 1982.

Fuente de la imagen, Bryn Colton / Getty

Marko Milanovic, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de Reading, Reino Unido, comenta a BBC Mundo que "Israel tiene motivos relevantes para preocuparse por un programa nuclear iraní, dada la historia de enemistad, pero muchos otros países también deberían inquietarse por un Irán nuclear".

Explica que "desde el punto de vista jurídico, la cuestión central es si está permitido usar la fuerza, y la respuesta es clara: está autorizada solo si lo aprueba el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo cual no ha sucedido en este caso".

Este tampoco fue el caso en anteriores ataques preventivos israelíes.

Las invasiones a Líbano en 1978 y 1982, dirigidas a destruir bases de la Organización para la Liberación Palestina, recibieron resoluciones condenatorias del Consejo de Seguridad de la ONU.

Actualmente, lograr una aprobación de Naciones Unidas no parece ser una prioridad para Israel ni para Estados Unidos.

Ambos gobiernos sostienen que Irán representaba una amenaza inminente que justifica el uso de la fuerza.

Varios hombres, uno de ellos con un niño a hombros, caminan entre los escombros en la Franja de Gaza en octubre de 2025

Fuente de la imagen, EPA

Aunque la Carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza sin autorización del Consejo de Seguridad, su artículo 51 reconoce "el derecho inherente a la legítima defensa, individual o colectiva, en caso de un ataque armado contra un Miembro de Naciones Unidas, hasta que el Consejo de Seguridad adopte las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales".

La mayoría de los especialistas sostiene que esta excepción temporal se interpreta mediante la Fórmula Caroline, que permite la "legítima defensa anticipada", es decir, la acción militar ante una amenaza "inminente, abrumadora y que no deja tiempo ni medios para deliberar".

Aunque no se habían producido ataques directos iraníes contra Israel justo antes del estallido del conflicto, algunos expertos consideran que la actuación israelí encaja en esta figura de legítima defensa.

Nicholas Tsagourias, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Sheffield, señala a BBC Mundo que "es bien sabido que los líderes iraníes han manifestado reiteradamente su hostilidad hacia Israel, incluyendo llamados a su desaparición, y que Israel ha sido blanco de ataques atribuidos a Irán y sus aliados".

Agrega: "Teherán no ha renunciado claramente a estas políticas ni mostrado un cambio de rumbo, y proclamas como ‘muerte a Israel’ o ‘muerte a Estados Unidos’ forman parte de la retórica oficial del régimen".

"Sumado a los esfuerzos iraníes por desarrollar capacidades nucleares y misiles balísticos, podría sostenerse que el riesgo de un ataque armado es real e inminente, y que una defensa preventiva estaría justificada para neutralizar esa amenaza antes de que se concrete", opina.

Sin embargo, Irán defiende que su programa nuclear tiene objetivos estrictamente pacíficos.

Un misil y su estela, en el cielo nocturno sobre una ciudad israelí.

Fuente de la imagen, Wisam Hashlamoun / Getty

No obstante, las posiciones de Tsagourias no convencen a otros expertos como Milanovic.

Este plantea: "Un ataque inminente sería aquel que ocurra en horas, días o semanas. Incluso si consideráramos que Irán decidiera atacar con armas nucleares a Israel, no estaba cerca de poder hacerlo".

Para Milanovic, ni siquiera si Irán lograra armas nucleares estaría justificado el uso de la fuerza contra él.

"Países como Rusia, Estados Unidos o China poseen miles de cabezas nucleares y podrían aniquilarse en cuestión de horas, pero ello no legitima que alguno comience una guerra invocando el derecho a defenderse".

Cabe destacar que, aunque nunca lo ha reconocido oficialmente, se cree ampliamente que Israel también cuenta con armas nucleares, siendo probablemente el único Estado en Medio Oriente que las posee.

El gobierno israelí ha rechazado en diversas ocasiones las acusaciones de violar el derecho internacional, como en el caso de la expansión de asentamientos en Cisjordania o el sufrimiento civil en Gaza tras la guerra con Hamás después del ataque de ese grupo palestino en Israel el 7 de octubre de 2023.

Cuando una comisión independiente de Naciones Unidas concluyó en septiembre pasado que Israel cometía genocidio en Gaza, el gobierno calificó el informe de "distorsionado y falso".

Después de que la Corte Internacional de Justicia en La Haya abriera un proceso tras la denuncia de Sudáfrica por presunto genocidio israelí en Gaza, Netanyahu rechazó la acusación con la frase: "Nadie nos detendrá. Ni La Haya, ni el eje del mal, ni nadie".

No está claro cómo ni si se resolverá este debate jurídico.

Por otro lado, la respuesta iraní, con ataques a civiles en países vecinos y a barcos en el estratégico estrecho de Ormuz, tampoco parece ajustarse a las normas internacionales.

Sin embargo, la guerra reciente en Medio Oriente ha dejado claro que, una vez más, Israel se considera con derecho a atacar primero y continuará haciéndolo sin importar la opinión de otros países.

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