El futbolista del Atlético de Madrid siempre ha mostrado una gran afición por la hípica y posee varios caballos en Mâcon, su ciudad natal.
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Antoine Griezmann ha ido forjando durante años una vida paralela al fútbol, basada en una afición poco habitual entre jugadores elite: los caballos de carreras.
El delantero del Atlético de Madrid, originario de la localidad francesa de Mâcon, ha invertido más de 300.000 euros en establecer una cuadra propia, que le sirve para desconectarse del fútbol y, al mismo tiempo, obtener beneficios mediante premios.
Todo comenzó en el ámbito familiar. Griezmann descubrió el mundo hípico gracias a su padre, Alain, con quien coadministra la Écurie Griezmann, la empresa dedicada a los caballos de carreras que fundaron juntos y que tiene su base en Mâcon, la ciudad donde creció el futbolista.
No se trata de una simple afición pasajera: el proyecto se inició en 2017 con la adquisición de las primeras yeguas y desde entonces ha ido en constante crecimiento.
«Este mundo me permite olvidarme del fútbol y eso me entusiasma. Voy cada vez que puedo con mi mujer y mis hijos y disfrutamos mucho tiempo con nuestros caballos», ha declarado el mismo Griezmann acerca de esta pasión.
Griezmann posa con la camiseta del Orlando City. ORLANDO CITY
La desconexión es tan fuerte que el atacante comenta que la tensión que vive en una carrera es superior a la de un partido: «Es peor que lanzar un penalti. En las carreras no depende de mí y no puedo intervenir. Eso genera mucha más presión».
Sus caballos
El caballo más reconocido de su cuadra es Hooking, un purasangre inglés que adquirió por cerca de 97.000 euros cuando era potro y cuyo nombre proviene de su perro. «Me gustó desde el principio. Estaba algo alocado, como mi perro Hooking, por eso decidí ponerle ese nombre. Tengo un vínculo especial con él», explicó Griezmann.
La inversión ha resultado rentable: Hooking suma nueve victorias y ha conseguido más de 200.000 euros en premios.
Otro de los principales activos de su cuadra es Tornibush, un potro por el que pagó casi 220.000 euros en una subasta durante 2018, siendo esta su compra más cara hasta el momento.
La cuadra también comprende otros ejemplares como Princesa, Natsukashi -inscrito en el prestigioso Prix de l’Arc de Triomphe de Paris-Longchamp-, Loquito, Kizmambo y Delida, que suelen competir en hipódromos franceses de renombre como Lyon-Parilly, Chantilly o Cagnes-sur-Mer.
Los números de la inversión
Considerando las compras más documentadas, Griezmann ha destinado al menos 317.000 euros en caballos, sumado a unos 100.000 euros aproximados para montar la estructura de la Écurie. En conjunto, los medios especializados estiman que el proyecto hípico supera los 400.000 euros.
No obstante, la rentabilidad es palpable. Solo Hooking ha retornado más de 200.000 euros en premios, mientras la cuadra mantiene actividad constante en el circuito francés de carreras de galope.
En 2021, Griezmann llegó a inscribir un caballo en la carrera de caballos con mayor premio del mundo, el Dubai World Cup, considerando la hípica como una inversión a largo plazo que fusiona pasión y retorno financiero.
Los caballos constituyen su apuesta más particular, pero no la única. En España, donde militó en el Barcelona y continúa en el Atlético de Madrid, Griezmann también tiene intereses empresariales: fue socio del restaurante Rhudo en el barrio de Salamanca de Madrid -ya cerrado-, junto a Marcos Llorente, Álex González y Miguel Ángel Silvestre.
A nivel internacional, el delantero participa además en rondas de financiación de startups tecnológicas, como la firma francesa de salud digital Alan.
Con 35 años, Griezmann presenta un perfil inversor diversificado que combina proyectos emocionales —sus caballos, su tierra natal— con apuestas más financieras. Sin embargo, el césped sigue siendo su espacio preferido para refugiarse cuando necesita un descanso del fútbol.

