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La detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en la operación militar sin precedentes que Estados Unidos emprendió contra Venezuela el 3 de enero, condujo a Delcy Rodríguez Gómez a asumir el mando en el palacio presidencial de Miraflores en Caracas.
Esto no resulta inesperado, dado que Rodríguez ocupaba la vicepresidencia y, según lo estipulan los artículos 233 y 234 de la Constitución de 1999, está destinada a suplir cualquier ausencia temporal o definitiva del mandatario.
No obstante, la puesta en práctica del proceso de sucesión presidencial no solo coloca a Venezuela entre los países dirigidos por una mujer, sino que también genera una circunstancia poco común: dos hermanos en posiciones elevadas del Ejecutivo.
Actualmente, mientras Delcy Rodríguez está al frente del gobierno, su hermano mayor, Jorge, fue reelegido el 5 de enero como presidente de la Asamblea Nacional, el parlamento unicameral, por sexta vez consecutiva.
Esta coincidencia, sin embargo, no es completamente inédita en el país y evoca un período histórico cerrado hace más de 170 años conocido como el «Monagato».
Unos próceres ávidos de poder
El «Monagato» se refiere a la etapa entre 1847 y 1858, en la que «los hermanos, José Tadeo (1784-1868) y José Gregorio Monagas (1795-1858), alternaron la presidencia de la República», explicó a BBC Mundo el historiador y periodista venezolano Jesús Piñero.
Pero, ¿quiénes fueron estos hermanos y cómo lograron intercambiar la banda presidencial sin enfrentar oposición?
«Los Monagas fueron de los muchos líderes surgidos durante la guerra de Independencia, que fue una fuente importante de generales y caudillos», afirmó a BBC Mundo el historiador Tomás Straka.
«En particular, José Tadeo Monagas no solo fue un destacado militar en la independencia, sino que luego del conflicto, también se convirtió en un líder político relevante en la región oriental de Venezuela», añadió el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.
Este prócer mantuvo una estrecha relación con Simón Bolívar y en 1830, cuando Venezuela se separó de Colombia (Gran Colombia), dirigió una revuelta fallida contra la secesión, la cual también rechazaba Bolívar. Esta acción lo puso en el punto de mira de las autoridades venezolanas, especialmente del general José Antonio Páez (1790-1873), uno de los principales impulsores de la independencia.

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Asimismo, Piñero señaló que ambos hermanos estuvieron involucrados en diversas conspiraciones contra los primeros gobiernos de la Venezuela independiente.
«Los Monagas sentían una animosidad profunda hacia los propietarios y la élite caraqueña descendiente del mantuanaje, quienes efectivamente gobernaban Venezuela tras la independencia, pues ellos se consideraban excluidos», añadió el especialista.
«Al igual que otros militares que participaron en el ejército libertador, reclamaban su parte tras los sacrificios realizados en la guerra, ya fuese en tierra, dinero o cargos públicos», explicó.
Una serie de eventos, incluyendo rebeliones, la creación del opositor Partido Liberal y una crisis económica por la caída del precio del café, el principal producto de exportación de Venezuela entonces, propiciaron la alianza entre Páez y Monagas para las elecciones presidenciales de 1846.
«Sin embargo, Monagas cambió de rumbo durante su primer año en el poder al romper con Bolívar y Páez para convertirse en la figura central y comenzar a aliarse con los liberales, populares entre las clases sin derecho al voto», explicó Straka.
Este giro político no pasó desapercibido para Páez y los conservadores.
«El Congreso, mayoritariamente paecista, inició el primer proceso de impeachment contra Monagas, mientras él ordenó a sus seguidores asaltar el Congreso el 24 de enero de 1848″, narró Piñero.
«Desde entonces, el Congreso perdió toda autonomía frente al Ejecutivo y parecía estar supeditado a sus decisiones», apuntó el experto.
Durante estos hechos murieron cuatro diputados, según registra el Diccionario de Historia de Venezuela de Fundación Empresas Polar.

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Todo queda en familia
Aunque Monagas se alió con los liberales, no eligió a ninguno de ellos como candidato para sucederle.
«Pese a que tras el asalto Monagas tuvo control absoluto, no se animó a modificar la Constitución de 1830 —que impedía la reelección inmediata— y por esa razón optó por postular a su hermano José Gregorio», explicó Piñero.
«José Gregorio Monagas era cercano a los liberales y se le consideraba políticamente más neutral que José Tadeo», añadió Straka.
Durante este período destaca la abolición de la esclavitud en 1854, pocos meses antes de las siguientes elecciones presidenciales, en las que José Tadeo resultó reelegido.
Estas prácticas no eran inusuales para los venezolanos a principios del siglo XIX, afirmó Straka.
«Fue común que un expresidente sucediera a otro, pero no que fuera entre hermanos», comentó el historiador.
«Los primeros presidentes de Venezuela, José Antonio Páez y Carlos Soublette, alternaron el poder y por ello se les conocía como los contradancistas, haciendo alusión al baile popular de la época en que las parejas entrelazaban brazos e intercambiaban posiciones», agregó.
El respaldo de la milicia más poderosa y la represión de la oposición aseguraron el dominio de los hermanos, explicaron los especialistas.
Sin embargo, la promulgación de una nueva Constitución por José Tadeo Monagas —que extendió el mandato presidencial a seis años, permitió la reelección indefinida y otorgó al presidente la facultad de nombrar a los gobernadores— selló su destino.
«Conservadores y liberales firmaron una fusión, una alianza contra un enemigo común que consideraban peor, y lanzaron una rebelión que terminó derrocando a Monagas», afirmó Straka.

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Secuelas hasta hoy
Aunque los Monagas perdieron el poder, las consecuencias de su gobierno continuaron presentes.
«La república iniciada en 1830 con todas sus limitaciones (la esclavitud y un voto restringido a hombres blancos, alfabetizados y con propiedades) avanzaba institucionalmente», explicó Piñero.
«Durante el asalto al Congreso, Monagas dañó profundamente la institucionalidad venezolana, un legado que aún afecta al país», añadió el historiador y periodista.
Por su parte, Straka recordó que el «Monagato» se caracterizó no solo por «una grave desorganización administrativa, corrupción generalizada y aumento de la delincuencia», sino también por el nepotismo.
«En esos gobiernos, familiares como cuñados y primos ocuparon cargos públicos. Fue más un clan familiar, similar a la dinastía Somoza en Nicaragua», agregó.
Como ejemplo, en 1857 José Tadeo Monagas nombró vicepresidente a su sobrino, el coronel Francisco Oriach, durante su segundo mandato, recordó el historiador Rafael Arraiz Lucca en artículos sobre esa época.
Casi diez años después de su destitución, la familia recuperó la jefatura del Estado con el hijo mayor, José Ruperto, quien nombró también a su primo Domingo, entonces ministro de Guerra, como vicepresidente.
No obstante, dos años después serían depuestos nuevamente.
«Por eso algunos historiadores califican este período como la dictadura dinástica de los Monagas», añadió Piñero.
Un episodio similar se vivió bajo la dictadura del general Juan Vicente Gómez (1908-1935).
«Mientras Juan Vicente era presidente, su hermano Juancho ejercía como vicepresidente», señaló Straka.

Fuente de la imagen, Fundación Museos Nacionales de Venezuela
¿Rodrigato?
Desde el 3 de enero, algunos sectores en Venezuela han comenzado a referirse a la situación actual como un «Rodrigato», debido a que dos hermanos Rodríguez lideran dos de las cinco ramas del Poder Público.
Sin embargo, los especialistas consultados aseguraron que esta coyuntura no tiene equivalencia con lo que aconteció hace más de 150 años.
«El ‘Monagato’ fue una manifestación del caudillismo, un fenómeno del siglo XIX que ocurrió, entre otras razones, por la ausencia de un ejército regular y la desconexión territorial del país», explicó.
«Más allá del vínculo sanguíneo, la única semejanza que observo entre el ‘Monagato’ y la actualidad es que, así como los Monagas repudiaban la República fundada en 1830, los Rodríguez parecen guardar resentimiento hacia la democracia instaurada desde 1958», destacó.
El padre de la actual presidenta encargada y del presidente del parlamento venezolano, también llamado Jorge Rodríguez, fue un dirigente destacado de la izquierda que falleció bajo tortura por parte de los servicios de inteligencia en 1976, tras ser arrestado por su presunta implicación en el secuestro de un empresario estadounidense.
Por su parte, Straka afirmó que, hasta la fecha, el poder ha sido ejercido por los hermanos Rodríguez de manera claramente distinta a la de los Monagas.
«El liderazgo de los Rodríguez se comparte de forma más equilibrada. Aunque Jorge Rodríguez inició su carrera política antes que Delcy, hoy resulta difícil establecer quién tiene mayor influencia política», sostuvo.
«En contraste, durante el Monagato, todo giraba en torno a una figura principal, José Tadeo Monagas, que estructuró un gobierno familiar», agregó.

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Straka añadió otra distinción.
«Mientras en el ‘Monagato’ el equilibrio de poderes se inclinó hacia el Ejecutivo, hoy observamos que el parlamento juega un papel con mayor relevancia que el que tenía hasta diciembre», concluyó.
En términos similares se expresó el politólogo venezolano Juan Manuel Track, quien manifestó: «Considero que existe una coordinación significativa entre los Rodríguez, no solo por su vínculo familiar sino por las posiciones estratégicas que han alcanzado dentro del gobierno de Maduro».
«Jorge Rodríguez garantiza que la agenda legislativa de la presidenta encargada avance sin contratiempos en la Asamblea», añadió.
El politólogo señaló que los hermanos afrontan el desafío de sostener una coalición gobernante «lo suficientemente amplia y estable» para «impulsar su agenda, que aún no está del todo definida, especialmente en lo político, a diferencia del ámbito económico».

