Durante los tres primeros cursos de Secundaria se registran cifras récord de adolescentes con asignaturas pendientes

Cada vez más jóvenes acumulan deficiencias académicas en los primeros años del instituto. Posteriormente, cuando llegan al Bachillerato, enfrentan dificultades para seguir adelante debido a que no dominan los contenidos básicos que debían haber adquirido previamente. El 27% de los estudiantes de ESO avanza al curso siguiente con materias suspendidas. Esta cifra supera el 22% registrado cinco años atrás, justo antes de que el Gobierno de Pedro Sánchez comenzara a permitir la promoción sin límite de suspensos en esta etapa obligatoria, que generalmente comprende entre los 12 y 16 años.
La flexibilización educativa implementada por el Gobierno empezó a aplicarse en abril de 2020 como una medida excepcional para facilitar la situación a los alumnos confinados debido a la pandemia de Covid. El curso 2019/20 fue extraordinario: en la práctica se otorgó una aprobación general que se refleja en las estadísticas, ya que la mayoría casi total de estudiantes avanzó sin materias pendientes.
Meses después, la posibilidad de promoción sin límite de suspensos se consolidó en la Ley Celaá, a pesar de ser una excepción, y se ha mantenido vigente desde entonces. Anteriormente, superar el curso con más de tres asignaturas suspensas implicaba repetir. Actualmente, la decisión queda a criterio del equipo docente, sin un límite establecido, y la directriz es que la repetición se reserve para casos muy graves. Esta política ha tenido efecto: la tasa de repetidores en la ESO, que hace una década alcanzaba el 11,2%, y en Bachillerato el 9,2%, ha descendido hasta el 6,8% y el 4,9%, respectivamente. Pero, ¿a qué precio?
Se supone que los estudiantes con carencias deberían recibir programas de apoyo, pero los docentes alertan que los recursos económicos para estas iniciativas son insuficientes y que se genera un creciente grupo de jóvenes que promocionan con importantes lagunas en sus conocimientos.

Según los datos del Ministerio de Educación, el 26,3% de los alumnos de 1º de ESO pasó al siguiente curso con asignaturas suspendidas en 2023/24. Esta cifra supera en tres puntos y medio porcentuales la registrada en 2018/19, justo antes de que la ministra Isabel Celaá implantara la dispensa seguida por Pilar Alegría y Milagros Tolón.
Incrementos similares se observan en 2º de ESO —del 24,3% en 2018/19 al 30,4% en 2023/24— y en 3º de ESO, donde pasa del 24,7% al 30,5%. En estos tres cursos, los porcentajes son los más elevados desde que comenzaron los registros en 2011.
En 4º de ESO, el aumento es de 4,5 puntos porcentuales, del 19,4% al 23,9%, constituyendo la tercera cifra más alta registrada desde 2011. Este curso es el último de la enseñanza obligatoria y sirve como antesala al Bachillerato.
La norma gubernamental ha logrado incrementar la tasa de estudiantes que obtienen el título de ESO, que alcanzó hasta el 82% en comparación con el 79% anterior. Esto es posible porque la ley permitió obtener el título sin límite en las asignaturas suspendidas. Sin embargo, surgen dudas sobre si estos alumnos cuentan con los conocimientos necesarios.
Los datos evidencian que el porcentaje de titulados en Bachillerato no crece en paralelo al aumento de graduados en ESO. En Bachillerato, se establece un límite de una asignatura pendiente como máximo. La tasa de finalización en esta etapa postobligatoria se mantiene en un 55%, cifra estancada durante la última década. Esto podría explicarse por el traslado de muchos estudiantes hacia la FP: la tasa neta de personas que terminan la FP de grado medio pasó del 21,6% en 2016/17 al 26,4% en 2022/23.

El problema de las lagunas académicas resulta especialmente preocupante en los hombres, quienes presentan peores resultados. El 77% de los chicos obtiene el título de ESO frente al 84,5% de las chicas. En Bachillerato, lo terminan el 48% de los varones frente al 62,2% de las mujeres, con una diferencia del 14,2 puntos porcentuales entre ambos grupos.
También existen diferencias según el tipo de centro educativo. En los públicos, un 24,8% de los alumnos avanza con asignaturas suspendidas, cifra superior al 18% en colegios concertados y al 10,4% en privados. Además, en regiones como Melilla (31,4%), Ceuta (29,7%) y Murcia (26,4%) las tasas de estudiantes que promocionan con varias asignaturas pendientes son más altas.

