Universidad española crea robot diseñado para asistir a personas mayores que viven solas, sin intervención de Elon Musk ni EE.UU.

Ni Musk ni EEUU: una universidad española desarrolla un robot para ayudar a nuestros mayores que viven solos

La Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha creado una metodología innovadora para que un robot aprenda a realizar tareas domésticas que facilitan la vida a personas con movilidad reducida o a los ancianos.

Presentado en el congreso internacional de robótica más destacado, el IROS2025, el robot ADAM (Autonomous Domestic Ambidextrous Manipulator) ha sido diseñado para aprender de manera autónoma a manipular sus brazos combinando técnicas de aprendizaje por observación y la coordinación entre sus extremidades.

La habilidad para coordinar dos brazos que trabajan de forma conjunta es uno de los mayores desafíos en la robótica actual, y los especialistas de la UC3M aseguran que ya puede desempeñar tareas de asistencia en el entorno doméstico. «Por ejemplo, es capaz de poner y recoger la mesa, ordenar la cocina o acercar al usuario un vaso de agua o la medicación en el momento adecuado. También puede asistir al salir, entregando un abrigo o una prenda», comenta Alicia Mora, investigadora del Mobile Robots Group del Robotics Lab de la UC3M, que participa en este proyecto.

Los investigadores subrayan que el desafío no solo reside en detectar objetos, sino en comprender su utilidad. Mediante redes neuronales y modelos generativos, el robot interpreta lo que observa y determina cómo emplear los objetos en situaciones específicas. Además, equipado con sensores láser y cámaras RGBD que miden la profundidad, puede desplazarse con seguridad y esquivar obstáculos.

ADAM está diseñado para asistir a personas mayores en sus actividades diarias dentro del hogar o en residencias, según explica Ramón Barber, director del Mobile Robots Group. Tradicionalmente, programar un robot implicaba codificar miles de líneas para cada movimiento. En cambio, el aprendizaje por imitación ofrece un método más natural: el robot observa y recrea las acciones humanas.

Actualmente, se trata de una plataforma experimental con un coste aproximado de 80.000 €, por lo que está pensado principalmente para residencias y no para viviendas particulares. Se proyecta que en 10 o 15 años esta tecnología se perfeccione y abarate lo suficiente para que estos robots puedan integrarse en los hogares.

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