Los populares apelan a la responsabilidad de los de Abascal como clave para la gobernabilidad

El PP ha extraído aprendizajes muy importantes tras las elecciones en Extremadura y Aragón. Por ejemplo, que la estrategia más eficaz es mantener un rumbo constante sin «disfrazarse» de duro por temor a Vox. Además, no conviene cambiar la dirección en el tramo final de la campaña, independientemente del contexto. Ni activamente ni pasivamente. Una tercera lección clave que los populares han comprendido es que están obligados a gobernar con Vox; por eso prefieren bajar las expectativas y enfocarse en la confrontación, sí, pero sin romper los vínculos. Desde la perspectiva del voto útil «frente al ruido» y a «la tortura de las negociaciones imposibles».
Por esta razón, cara a las elecciones en Castilla y León del 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco ajustará la estrategia del PP con un mensaje claramente orientado a la gestión («menos ruido y más nueces» es su lema) y apostando por la «centralidad» sin provocar al votante de Vox… y sin inflar sus propias expectativas. El PP aspira a igualar sus resultados anteriores, «y luego se verá». En otras palabras, pretende volver a ganar y obtener al menos 31 procuradores, la misma cifra de la que ya dispone. «La expectativa es mantener nuestros números. Guardiola subió uno, y Azcón perdió dos escaños, por lo que conservarse sería positivo, y aumentar en uno sería todo un logro. No mencionemos dos o tres», señalan desde la candidatura.
Para los populares, el elemento decisivo no es tanto observar a Vox con recelo, sino apelar a su responsabilidad como llave para la gobernabilidad. No se concretarán pactos postelectorales sin una promesa firmada de «estabilidad». Deben aprobarse Presupuestos y no puede repetirse el abandono de 2024, cuando la dirección nacional de Vox optó por salir de todos los gobiernos autonómicos como protesta por la acogida legal de menores migrantes no acompañados, a pesar de la oposición de vicepresidentes y consejeros.
El PSOE también ha interiorizado esta lección. Una aún más complicada: debe enfrentarse a Vox en la pugna por varios escaños que antes consideraba seguros. El crecimiento de la formación de Santiago Abascal pone en riesgo ciertas «restantes» en provincias con baja población, donde Vox puede rentabilizar quedar por encima del 20%. La contienda será muy reñida, según las encuestas internas que manejan los socialistas y a las que ha accedido este diario. «Si Vox supera el 20% en Salamanca, Zamora, Ávila o Burgos, podría ganar un escaño adicional en las cuatro», comentan fuentes socialistas consultadas.
El PP lo interpreta de esta forma: «Las dos principales incógnitas son Soria y Ávila. En Soria Vox no logrará el ‘resto’. En Ávila, el localismo no alcanza [el umbral para obtener un procurador], y podrían existir conexiones entre el localismo y Vox». Si Por Ávila obtiene un resultado suficiente, arrebataría al PP el último procurador de la provincia.
En los distritos menos poblados, el PP confía en superar el 40% y asegurar así los mismos escaños que ya posee, aunque podría sumar dos más.
El PSOE perdería uno en Burgos y podría ganar uno en Soria —de donde procede su candidato, Carlos Martínez— y el nuevo procurador de Segovia, que aumenta en uno su representación debido al incremento poblacional. Este último puesto está actualmente en disputa con el PP por un margen reducido de votos, según los sondeos. Incluso en Soria hay competición.
A pesar de la tendencia al alza en Extremadura y Aragón, Vox aún no despega en Castilla y León. Las encuestas que manejan PP y PSOE lo sitúan aún por debajo del 20% y en torno a los 13 o 14 procuradores. Es decir, mantiene los que ya tiene, o añade uno como mucho. No obstante, la revisión que hacen en Génova de la encuesta del CIS señala que la extrema derecha superaría el 21% y estaría a menos de siete puntos del PSOE.
En cualquier caso, en el PP de Castilla y León confían en que, una vez que la campaña alcance su ritmo electoral, los populares subirán, el PSOE perderá fuerza y Vox llegará a su techo. Cabe recordar que el resultado obtenido en 2022 ya fue elevado, del 17,8%, por lo que cualquier porcentaje inferior al 20% sería un botín modesto para la candidatura que lidera Carlos Pollán, expresidente de las Cortes autonómicas.
Las fuentes del PSOE y del PP consultadas estiman que Pollán posee menos penetración en el electorado joven y tradicional que Juan García-Gallardo. Por ello, los sondeos sugieren que Se Acabó la Fiesta, partido de Alvise Pérez, podría restar 1,5 puntos a Vox. «Si Alvise le quita votos, Vox lo tendrá complicado. Los que impulsan SALF son precisamente exmiembros de Vox», concluyen en el PP.
Entre los grandes temas de debate en la derecha estarán la inmigración, Mercosur y la seguridad. En este sentido, el PP registró ayer en el Congreso una proposición no de ley para pedir al Gobierno que «aumente las penas de prisión por la tenencia ilegal de armas blancas».

