El caso de racismo contra Vinicius alcanza instancias oficiales: en España no consideraron creíble a Diakhaby y la UEFA sancionó sin evidencia en video

Vinicius abandona el terreno de juego tras denunciar racismo durante el Benfica - Real Madrid El antecedente del caso Kúdela-Kamara de 2021 favorece la vía sancionadora hacia Prestianni por los supuestos insultos dirigidos a la estrella del Real Madrid.

Más información: El mejor Vinicius reaparece ante el Benfica en un nuevo episodio racista en un estadio: «Le ha llamado mono cinco veces»

El incidente de Da Luz no solo involucra a Vinicius, sino que ha llevado el racismo que afecta al brasileño directamente a instancias administrativas.

La UEFA ha iniciado un procedimiento por el supuesto insulto de Gianluca Prestianni y, por primera vez, el caso del número 7 del Real Madrid se somete a un marco disciplinario europeo más riguroso que el aplicado en España con Mouctar Diakhaby.

La comparación entre el suceso con Juan Cala y la actuación de la UEFA frente a Ondrej Kúdela clarifica por qué en el entorno del jugador observan con tanta atención a Nyon.

El punto de partida difiere sustancialmente del de LaLiga. El artículo 14 del Código Disciplinario de UEFA establece una sanción mínima de diez partidos a quien atente contra la dignidad de otra persona por motivos como color de piel, raza u origen.

No es una simple recomendación, sino un mínimo sancionador ya aplicado en casos como el de Kúdela, sancionado con diez encuentros por «conducta racista» hacia Glen Kamara durante un partido de Glasgow Rangers – Slavia de Praga en 2021.

El defensa checo negó haber proferido insultos racistas, pero el tribunal disciplinario dio peso al testimonio del finlandés, a los reportes del árbitro y delegado, y a las acciones presenciadas en el campo y en el túnel.

Aunque no existía una grabación clara captada por cámaras, hubo suficiente convicción para cerrar el caso con una sanción ejemplar.

Diakhaby, tras el incidente con Juan Cala en un Cádiz - Valencia de 2021

Diakhaby, tras el incidente con Juan Cala en un Cádiz – Valencia de 2021 La Liga

En España ocurrió prácticamente lo opuesto. Cuando Diakhaby paralizó un Cádiz – Valencia tras denunciar un «insulto racista gravísimo» contra Juan Cala, la respuesta institucional fue inmediata: informes de Integridad, denuncia del Valencia, apertura de expediente extraordinario en el Comité de Competición y declaraciones contundentes de LaLiga y la RFEF contra el racismo.

No obstante, el desarrollo del procedimiento giró en torno a una premisa: sin prueba audiovisual concluyente, no se podía avanzar. La patronal analizó todas las cámaras, encargó peritajes de audio y lectura labial, sin encontrar evidencia del insulto concreto, solo expresiones genéricas vinculadas a la tensión del encuentro.

Con ese material, el instructor llegó a la conclusión de que no se podía probar la acusación y propuso archivar, decisión confirmada meses después por el Comité de Competición. Cala siempre mantuvo su versión de haber dicho «déjame en paz» y quedó exento de sanción.

Por el contrario, Kúdela recibió una suspensión de diez partidos, que afectó tanto a clubes como a selecciones. La UEFA, pese a no contar con grabación definitiva, consideró que el testimonio de Kamara y los informes oficiales justificaban la sanción mínima prevista en su reglamento.

Es esta disparidad —archivo en España pese a la denuncia y sanción estricta en Europa con un nivel de prueba más permisivo— la que sitúa ahora la atención sobre el tratamiento del caso de Vinicius.

En Lisboa se reproducen elementos conocidos: un futbolista negro acusa a un adversario de llamarle «mono», el juego se detiene, su equipo abandona provisionalmente el terreno y el acusado rechaza la imputación.

La diferencia radica en el contexto. La UEFA ha advertido, a través de reglamentos y casos previos, que un insulto de tal gravedad podría suponer al menos diez partidos de sanción a Prestianni si se confirma.

Aspectos clave de la investigación

La pesquisa se basará en tres ejes: lo registrado en el acta de François Letexier y en los informes de delegados y observadores, lo captado en las imágenes (gestos, reacciones, lectura labial) y los testimonios de protagonistas y testigos convocados a declarar, comenzando por Vinicius mismo, su entorno cercano en el campo y el jugador del Benfica.

El precedente Diakhaby-Cala evidencia que un sistema puede determinar «no probado» un episodio aun cuando la víctima se exponga, abandone el terreno y reciba respaldo institucional.

El incidente entre Kúdela y Kamara en un partido de Europa League de 2021

El suceso entre Kúdela y Kamara en un partido de Europa League de 2021 EFE

El precedente Kúdela-Kamara muestra que una institución puede optar por proteger al denunciante y enviar un mensaje ejemplar incluso en ausencia de pruebas audiovisuales concluyentes.

En este equilibrio se encuentra ahora el ‘caso Vinicius’ ante la UEFA: un jugador que ha sido objetivo de cánticos racistas en España, un rival que rechaza la acusación y una entidad sometida a presión mediática y política inédita hace diez años.

La percepción en el entorno del Real Madrid es que, por primera vez, el racismo hacia su número 7 no quedará solo en comunicados y procesos judiciales lentos, sino en una sanción deportiva con contundencia.

El veredicto de Nyon podría marcar un punto de inflexión: si la UEFA considera insuficiente la prueba y archiva, la comparación con España reabrirá el debate sobre la capacidad del fútbol para proteger a sus víctimas cuando no existen grabaciones definitivas.

Si, en cambio, se aplica el criterio empleado con Kúdela y se sanciona a Prestianni con al menos diez partidos, el encuentro de Da Luz será el primer caso relevante donde el racismo hacia Vinicius tiene duras consecuencias disciplinarias para un adversario directo.

En cualquier caso, lo sucedido ha escalado en importancia. Del ‘no hay pruebas’ que cerró el episodio Diakhaby-Cala al ‘mínimo diez partidos’ fijado por la UEFA, el racismo que sufre Vinicius ha dejado de ser una cuestión exclusiva de las gradas para convertirse en un asunto jurídico-deportivo.

El desenlace revelará si el fútbol europeo se queda en palabras o usa el incidente de Lisboa para marcar un cambio real.

Scroll al inicio