Julen Guerrero (52), exfutbolista del Athletic Club, comenta sus decisiones en inversiones: «He mantenido un enfoque prudente, mi vida es tranquila»

Julen Guerrero celebra un gol con el Athletic Club. El exinternacional detalló cómo, a lo largo de su trayectoria, recibió numerosas ofertas de inversión atractivas, pero siempre decidió mantener su postura de no arriesgar.

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Pocos nombres generan tanto respeto entre los seguidores del Athletic Club como Julen Guerrero. Capitán durante varios años, ícono de la cantera rojiblanca y referente de una generación que lo vio debutar con solo 18 años, el portugalujo dejó una huella no solo en el campo, sino también en la manera en que ha manejado su vida tras el fútbol.

Retirado desde hace casi veinte años, Guerrero ha mantenido un perfil reservado, evitando los excesos que a menudo rodean a exdeportistas. Actualmente, su filosofía sigue siendo la prudencia: «Siempre hemos sido bastante conservadores en ese ámbito», admitió recientemente en el pódcast Los Fulanos.

Durante la entrevista, el exinternacional mencionó que durante su carrera recibió múltiples propuestas de inversión tentadoras, pero siempre eligió mantenerse firme en su convicción de no arriesgar: «Hay que ser muy cautelosos. Muchas personas te ofrecen oportunidades, pero si realmente fueran tan rentables, ellos mismos las tomarían», apuntó, insinuando que la experiencia y el análisis fueron sus mejores aliados.

Su perspectiva contrasta con la de otros futbolistas que, tras retirarse, se lanzan a proyectos empresariales de alto riesgo. Guerrero, en cambio, defendía llevar una vida «simple y normal», tanto en lo personal como en lo económico.

Julen Guerrero, durante el partido con la Selección.

Julen Guerrero, durante el partido con la Selección.

Esta actitud prudente no surge de un rechazo al cambio, sino de una comprensión profunda de lo que considera fundamental. «Si al final la vida es sencilla, haces cosas cotidianas, las vas a poder disfrutar. Si vas más allá, aumentas los riesgos», señaló con tranquilidad.

Sus declaraciones reflejan una madurez que la mayoría de los deportistas adquieren tras experimentar la inestabilidad propia del fútbol profesional. Guerrero hablaba desde la distancia que aporta la perspectiva: aquella que comprende que el valor de una carrera no se mide únicamente en goles, sino en la estabilidad lograda luego del retiro.

En la actualidad, el exjugador participa en un proyecto llamado MM4 Sport, un centro dedicado al bienestar integral y a la mejora del rendimiento físico. En este, Guerrero tiene un rol activo, disfrutando -según confesó- de un entorno que le habría gustado tener durante su etapa como futbolista.

«Disfruto mucho ahora de algo que me hubiera gustado aprovechar cuando era jugador. Antes no existían este tipo de recursos. Ahora cuentas con nutricionistas, psicólogos o programas personalizados para mejorar en cualquier aspecto», explicó.

Su tono mostraba entusiasmo por un modelo que integra ciencia, salud y pasión por el deporte.

Este enfoque hacia el bienestar no se limita exclusivamente a los deportistas de élite. Guerrero insistió en que cualquier persona puede beneficiarse al cuidar su cuerpo y mente: «Estar bien físicamente, disfrutar del día a día, sentirse bien… es muy positivo para todos», destacaba, convencido de que la calidad de vida está al alcance de quien la busque con constancia.

Sus palabras sintetizan una trayectoria consistente: la de un profesional que supo valorar la moderación, tanto dentro como fuera del campo.

En una época en la que muchos exfutbolistas persiguen ganancias rápidas o enfrentan fracasos empresariales, Julen Guerrero se muestra como una excepción.

Discreto, prudente y fiel a su concepto de una vida tranquila, ha construido una madurez sólida basada en el sentido común. Quizás esa serenidad que transmitía en San Mamés sea ahora su inversión más valiosa.

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