No estamos ante una reunión completa. Más bien, se observa una relación fragmentada. Los dos mantienen la cordialidad suficiente para cenar juntos, pero cada uno paga lo suyo. Y el postre queda fuera de discusión.
Dicen que jamás se olvida el primer amor. Y al ver los titulares recientes, parece que la UE y el Reino Unido están considerando retomar su relación. O al menos, establecer un vínculo con beneficios mutuos.
Pero, ¿de qué beneficios hablamos realmente?
Primero, el acuerdo hecho: Erasmus vuelve a estar disponible.
A partir de 2027, los estudiantes británicos podrán estudiar de nuevo en universidades de la UE, y viceversa. Se trata de un cambio radical. El gobierno del Reino Unido aceptó pagar cerca de 650 millones de euros anuales para reincorporarse.
Segundo, el acuerdo estancado: defensa.
Se planeaba que el Reino Unido se uniese a SAFE, el fondo de defensa europeo de 150 mil millones de euros. Sin embargo, las negociaciones fracasaron debido al coste de entrada, que los británicos consideraron excesivo.
Así, mientras Canadá, situada a miles de kilómetros, logró incorporarse, la puerta permanece abierta solo si Londres paga esa suma.
Finalmente, la fruta prohibida: una Unión Aduanera.
Las empresas la demandan para reducir la burocracia, y oficialmente Bruselas mantiene una “mente abierta.” No obstante, para el gobierno británico, sería como revertir el Brexit. Por ello, a pesar de la presión económica, la respuesta política continúa siendo un rotundo “no, señor.”
Entonces, ¿en qué punto estamos?
No tenemos una reunión plena. Más bien, una relación a retazos.
Se trata de dos partes lo suficientemente amistosas para compartir una cena, pero pagando cada uno lo suyo.
Y sin compartir el postre.
Para conocer toda la historia, vea el video de Euronews en el reproductor superior.

