La excepción del equilibrio entre ingresos y gasto convive con mayores riesgos de vulnerabilidad entre mujeres, inquilinos sin vivienda en propiedad y los colectivos con las rentas más bajas

Aunque el sistema de pensiones en España destaca por su generosidad en comparación con países vecinos, las incertidumbres sobre su sostenibilidad ante el envejecimiento demográfico y la pérdida del poder adquisitivo debido al aumento del coste de vida generan inquietudes entre quienes están próximos a jubilarse. A los contratiempos políticos, como la no ratificación este martes de la revalorización del 2,7% de las pensiones para 2026, se suman dudas sobre la suficiencia de las cantidades percibidas. De hecho, una encuesta reciente de Unespa mostraba que únicamente un 13% de la población confía en que la pensión pública será suficiente para mantener su nivel de vida tras el retiro. Sin embargo, la pensión pública media en España supera en un 3% el gasto anual calculado para las personas mayores de 65 años, cifra que coloca al país en una posición destacada en Europa, donde solo tres países más consiguen este equilibrio entre ingresos por pensión y coste de vida, según DataPulse Research.
Según este estudio, la pensión media antes de impuestos en España es de 19.844 euros anuales, mientras que el gasto medio de una persona jubilada asciende a 19.349 euros. Esta diferencia favorable al pensionista contrasta con la realidad del resto de Europa, donde las prestaciones estatales no cubren completamente los gastos esenciales para vivir tras la jubilación. Solo Polonia (4%), República Checa (18%) y Rumanía (21%) comparten con España el rango de “superavitarios”, en un contexto europeo donde el promedio de la pensión pública es de 17.321 euros y numerosos países presentan déficits notables en la cobertura de sus gastos.

Este margen positivo cobra especial importancia en un continente donde el envejecimiento poblacional es una tendencia pronunciada: cerca del 20% de la población europea tiene más de 65 años, según datos de Eurostat citados por DataPulse Research. La cuestión de la suficiencia de la pensión se vuelve clave en el debate público, sobre todo en vista del aumento de la esperanza de vida y la creciente presión sobre los sistemas sociales.
La vivienda, el gran condicionante
La distribución del presupuesto de los pensionistas españoles evidencia que la mayor parte del gasto se destina a la vivienda, agua, electricidad y gas, que representan el 38% del gasto anual total. Los alimentos, la segunda partida más relevante, suponen el 18%, seguido del transporte con un 8% y el ocio con un 5%. La importancia del gasto en vivienda tiene un matiz específico en España, donde el 80% de los jubilados son propietarios, en contraste con solo un 20% que reside en alquiler. Este alto porcentaje de propietarios reduce el impacto de eventuales subidas en los precios de las rentas para gran parte de este grupo, aunque también se desprende que dos de cada diez jubilados están particularmente expuestos al aumento significativo del mercado de alquiler.
El Pleno del Congreso, con el voto favorable de PP, Vox y Junts, derogó este martes el decreto ley conocido como 'escudo social', que contemplaba tanto la revalorización de las pensiones como la prohibición de desahucios y cortes en los suministros básicos de agua y luz para personas vulnerables. (Fuente: Europa Press/Congreso)
Pese a la aparente suficiencia de la pensión pública, el riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años en España supera ligeramente la media europea. El informe de DataPulse Research indica que la vulnerabilidad se concentra sobre todo en jubilados sin vivienda en propiedad, mujeres y hogares con ingresos reducidos. Esto evidencia que, aunque en términos generales la cobertura de la pensión estatal es adecuada, no elimina las dificultades económicas para todos los grupos.
Croacia y Eslovenia registran déficits de hasta el 40%
El análisis comparativo europeo muestra diferencias marcadas entre países respecto a la relación entre la pensión pública y el coste de vida en la jubilación. En Alemania y Francia, la pensión pública media ronda los 19.000 euros anuales, mientras que el gasto promedio de los mayores supera los 24.000 y 26.000 euros, respectivamente.
El estudio de DataPulse Research identifica asimismo un grupo intermedio, donde la pensión pública casi iguala el gasto, como en Bulgaria y Dinamarca, países donde la diferencia negativa entre pensión y gasto es inferior al 10%. Sin embargo, en 24 de los 30 países europeos analizados, los ingresos por pensión pública no son suficientes para cubrir el coste medio de la jubilación. El déficit se observa con mayor intensidad en naciones como Croacia, donde la pensión pública cubre apenas el 60% del gasto previsto para una persona jubilada, o en Eslovenia y Hungría, con un desfase cercano al 38-39%.

