Aldama y la actual presidenta de Venezuela intercambiaron mensajes que evidencian tanto su cercanía como la colaboración en negocios y gestiones políticas compartidas.

Que la actual presidenta venezolana proporcionara documentos sensibles al empresario acusado en el caso Koldo no sorprende, dado el nivel de confianza reflejado en las conversaciones incautadas por las autoridades. «Una vez más, gracias por todo y por el trato. Ya me tocará llevar el apellido Rodríguez también jajajajajajaj», escribía el empresario a la dirigente chavista. La entonces vicepresidenta respondía: «Siiiii! Ya formas parte de la familia, un abrazo a Paty y que tengan buen viaje».
Los mensajes fueron intercambiados días antes de que la líder chavista, en ese momento la segunda figura del régimen de Nicolás Maduro, aterrizara en Madrid. El 20 de enero de 2020, al descender de un Falcon 900 en la terminal ejecutiva de Barajas, Aldama estaba presente junto al entonces ministro de Transportes y número tres del PSOE, José Luis Ábalos. Fueron los únicos que subieron a la aeronave para negociar cómo resolver la situación sin infringir la ley. Se ordenó al Ministerio del Interior crear una zona Schengen exenta de sanciones, mientras ella esperaba en una sala VIP el avión que debía trasladarla a Qatar.
Aldama desempeñó un rol crucial en la organización de aquella visita a Madrid, que se frustró finalmente debido a la inclusión de figuras sancionadas por la Unión Europea. La estancia estaba prevista para varios días, y Aldama alquiló un chalé de lujo en el centro de la capital donde la dirigente debía alojarse. Además, según declaró en el Supremo, coordinó una cena a la que estaban invitados Pedro Sánchez y cinco ministros.
Aunque algunos mensajes mostraban un tono informal, la relación abarcaba asuntos serios. Los informes de la UCO en el caso Koldo mencionan diversas veces los contactos entre ambos, quienes usaban una aplicación de mensajería diseñada para proteger la privacidad. «La conversación que Delcy y Aldama mantienen a través de la aplicación Threema incluye temas de gran sensibilidad para ambas partes, entre los que figuran asuntos relacionados con la compraventa de oro venezolano», explica la UCO en uno de sus informes. «No te dije que lo amarillo está todo listo y el jueves saldrán para allá los 350», había escrito Aldama en diciembre de 2019. «Lo amarillo» se refería al oro: un contrato por 104 barras con un valor de 68 millones de dólares.
La comunicación entre Aldama y Delcy no se limitaba a lo económico. También incluía aspectos políticos: en octubre de 2020, Aldama transmitió a Rodríguez detalles sobre el encuentro de Pedro Sánchez con el opositor Leopoldo López: «Buenas tardes, Delcy, mensaje del jefe [Ábalos]. La reunión con Leopoldo López y el presidente tuvo lugar en Ferraz, como secretario general, y no en Moncloa, como presidente. Es importante que lo sepan y comprendan. Besos».
En la mayor parte de las ocasiones, política y negocio estaban entrelazados. En ese Falcon 900 también viajaba el empresario chavista Jorge Giménez Ochoa, calificado como «una persona de máxima confianza» para Delcy y quien, según la investigación, facilitaba a Aldama parte del dinero efectivo que terminaba en los bolsillos de Koldo García, asesor de Ábalos. «Muchas de las acciones realizadas por Aldama estaban directamente vinculadas con ciudadanos venezolanos que tenían un nivel político destacado», afirma la Guardia Civil.

