La Generalitat de Cataluña solicita una compañía para transformar las naranjas del Palau en mermelada destinada a obsequios institucionales de Salvador Illa – Infobae

En el Patio de los Naranjos crecen 24 árboles que producen unas 2.000 naranjas. El propósito es transformarlas en mermelada para que Illa disponga de un regalo institucional. El contrato asciende a 44.300 euros

El Patio de los Naranjos

El Ejecutivo autonómico dirigido por Salvador Illa pretende que uno de los lugares más emblemáticos del Palau de la Generalitat, el patio de los Naranjos, no solo sirva para eventos oficiales. También para que produzca frutos (literalmente) y que el presidente pueda disponer de un obsequio destinado a visitas institucionales. El Departamento de Presidencia está en proceso de licitación para contratar a una empresa que transforme las naranjas recogidas en el patio en frascos de mermelada. La empresa adjudicataria deberá recolectar las frutas, preparar la mermelada y envasarla en un recipiente personalizado con el escudo de la Generalitat de Cataluña en la parte superior. Todo ello por un coste de 44.438 euros.

El Gabinete de Relaciones Externas y Protocolo tiene entre sus responsabilidades organizar y coordinar las relaciones externas y eventos públicos de la Presidencia y del Gobierno de la Generalitat de Cataluña. “En ocasiones, estas relaciones externas y eventos públicos requieren ofrecer presentes a las visitas institucionales y/o protocolarias que reciba el presidente de la Generalitat de Cataluña. Se considera adecuado aprovechar las naranjas del Patio de los Naranjos para elaborar botes de mermelada como un regalo que represente al Palacio de la Generalitat”, detalla el pliego del contrato.

El Palau de la Generalitat es la sede del Gobierno Autonómico de Cataluña. El ‘Pati dels Tarongers’ (Patio de los Naranjos), edificado entre 1532 y 1547, “combina la delicadeza renacentista con la frescura de la vegetación autóctona”, indica la página de Turismo de la Generalitat. Actualmente, en este patio crecen 24 naranjos. Este espacio ha sido escenario de los momentos más relevantes de la historia política catalana. En este espacio al aire libre, dentro del Palau, se han realizado todas las ceremonias de investidura de los presidentes, desde Jordi Pujol hasta Salvador Illa, incluyendo a Pasqual Maragall, Artur Mas, Carles Puigdemont, Quim Torra y Pere Aragonès.

El presidente de la Generalitat

El contrato indica que estos 24 árboles pueden producir cerca de 2.000 naranjas. El objetivo es fabricar frascos de 40 gramos que serán presentados en una caja especial con etiqueta y un libro. Presidencia obliga a la empresa adjudicataria a que el producto final pase múltiples pruebas de laboratorio para garantizar su aptitud para el consumo. “La misma compañía se encargará de transportar las naranjas a las instalaciones donde transformarán el producto fresco en mermelada. Los ingredientes de la mermelada serán: naranja (entre un 45 y un 50% del producto final), azúcar (entre un 40 y un 45%), agua y espesante natural (pectina). No se emplearán colorantes ni conservantes. El producto debe conservarse en un lugar seco y contar con una vida útil de 2 años”, expresa el pliego de condiciones. El contrato tiene duración de un año, con posibilidad de prórroga por dos años adicionales.

Lugar emblemático

La primera plantación de naranjos en este lugar data de 1534, durante la gestión de Dionís de Carcasona, canónigo de Lleida y presidente de la Generalitat de Cataluña (1533-1536). Además de los naranjos, el ‘Pati dels Tarongers’ exhibe otros elementos. Entre sus gárgolas, se pueden observar figuras llamativas, como el turco, asociado al riesgo de incursiones piratas en el Mediterráneo, y el macero, vestido con atuendo histórico, quien abría paso a los diputados para las reuniones de las Cortes. En el centro del patio se alza una fuente con la imagen de Sant Jordi, realizada en 1926 por el escultor Frederic Galcerà Alabart. El ‘Pati dels Tarongers’ ganó popularidad durante la presidencia de Jordi Pujol, ya que fue el lugar elegido para recibir a personalidades del país el día de Sant Jordi, donde se ofrecía una chocolatada con churros.

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