Las claves
José Ignacio García, líder de Adelante Andalucía, se distancia de las disputas internas dentro de la izquierda para enfocar su labor en sanidad, vivienda y educación.
Adelante Andalucía subraya su autonomía respecto a Madrid y al PSOE, reivindicando un andalucismo genuino y crítico con las políticas del Partido Socialista.
El partido ha ganado protagonismo mediante gestos simbólicos en el Parlamento andaluz y propuestas como las gafas gratuitas para menores de 18 años.
García destaca que su formación capta votos de jóvenes y obreros que antes apoyaban a Vox, orientando el descontento hacia más derechos y sentido comunitario.
«No queremos peleas insignificantes dentro de la izquierda», advierte José Ignacio García. El líder de Adelante Andalucía, fundado por Teresa Rodríguez y Kichi, se presenta por primera vez como candidato a la Presidencia de la Junta, respaldado por una ola de apoyo creciente y convencido de que su gestión es acertada.
Está, tras Juanma Moreno, entre los políticos mejor valorados según el CIS, un mérito notable para un partido con solo dos escaños en el Parlamento andaluz. Las encuestas indican que podrían doblar sus resultados, logrando visibilidad desde un espacio reducido.
Han simbolizado su protesta volcando arena de Doñana en el escaño de Juanma Moreno para denunciar una ley, y lograron aprobar una norma que garantiza gafas gratuitas a todos los menores de 18 años. Esa es la bandera que ahora enarbola García durante la campaña.
En resumen, se trata de «hablar de lo fundamental» y no perder tiempo en «disputas triviales», en un contexto en que Más Madrid enfrenta una guerra civil interna.
Se posicionan a más de 500 kilómetros de esas batallas, de las cuales se distancian con orgullo en Adelante Andalucía. García recuerda que no tienen ‘jefes’ en Madrid, a diferencia de Por Andalucía, el proyecto de izquierda al que no se sumaron.
Desde la Alameda, lugar emblemático de la izquierda sevillana, reconocen diferencias claras con esa opción. Aunque la gentrificación desplaza a vecinos hacia barrios más modestos como el Tiro de Línea, el partido cree estar canalizando un descontento que antes apoyaba a Vox.
Es su primera campaña como aspirante a la Presidencia de la Junta, ¿qué se ha prometido para este recorrido?
Que disfrutaré el trayecto. Es algo que me han aconsejado quienes me quieren: disfrutar sin importar el resultado. La campaña la afrontamos con entusiasmo, energía, y ya percibimos buenas sensaciones.
Las encuestas reflejan un avance y, en la calle, la recepción es positiva. Estamos haciendo una campaña con un tono optimista.
¿Se han impuesto restricciones?
Sí: evitar participar en peleas internas de la izquierda. No aportan nada útil.
Ustedes parecen muy alejados de eso.
Así es. Nuestra obsesión, desde el inicio de la legislatura, ha sido centrarnos en asuntos reales: sanidad, vivienda y educación. Enfadarse solo cuando es necesario, no por nimiedades.
No permitiríamos un gobierno del PP. Si el PSOE resulta la fuerza mayoritaria de izquierda, negociamos una investidura.
El electorado nota que defienden posiciones muy similares a Por Andalucía. ¿En qué se diferencian?
La principal distinción con Izquierda Unida y Podemos, integrantes de Por Andalucía, radica en dos aspectos, el más importante es que somos un partido andalucista, un proyecto cien por ciento andaluz. No tenemos jefes en Madrid que guíen nuestras acciones. Esa independencia nos otorga libertad.
Libertad para exigir un sistema de financiación autonómica favorable a Andalucía, aunque Montero haya pactado otro con Esquerra que perjudica a la región. Libertad para defender un sistema ferroviario justo, a pesar de que gobierne el PSOE. Libertad para proteger al pueblo andaluz sin directrices externas.
El otro factor distintivo es que somos un partido de izquierda, con el propósito de transformar Andalucía en beneficio de las clases populares, críticos e independientes del PSOE. Y para que no quede duda, descartamos un gobierno del PP bajo ninguna circunstancia.
No me conformo con obtener dos consejerías del PSOE para ocupar sillones; quiero transformar Andalucía y para ello es fundamental criticar al PSOE cuando sea necesario. Si no nos gustan la financiación autonómica, el sistema ferroviario, la privatización de la sanidad que inició el PSOE, o estamos molestos por la corrupción en esta formación, lo expresaremos claramente. Creemos imprescindible la existencia de una izquierda andalucista independiente del PSOE.
Mencionó que apoyarían un gobierno liderado por el PSOE si la suma de las izquierdas permite desalojar a Juanma Moreno, pero no serán parte ni otorgarán un cheque en blanco.
Exacto.
¿En qué condiciones lo apoyarían?
Rechazamos un gobierno del PP rotundamente. Pero si ese escenario sucede y el PSOE es la fuerza mayoritaria, nos sentaremos a negociar una investidura.
Creo que en política es valioso ser predecible, porque la izquierda ha dado muchos bandazos en años recientes, como Adelante Andalucía y Podemos. Podemos parecer radicales o utópicos, pero somos confiables y constantes. Las condiciones para ese apoyo serán sanidad, vivienda y educación. Brindaremos la investidura y mantendremos una dinámica de presión y propuestas, al igual que otros partidos en el Congreso, pero siempre manteniendo independencia del PSOE.
¿Se compara usted con Junts?
Hay otros partidos con dinámicas más interesantes en ese sentido.
Pocos presionan con más éxito.
Están BNG, Bildu o Esquerra, que consiguen logros más relevantes que Junts. Considero que Junts no representa realmente al pueblo catalán, sino a una minoría del 1%. Junts, Vox y PP podrían entenderse en cinco minutos, pues defienden prácticamente lo mismo. Cambia la bandera, pero en lo fundamental, que es el dinero, su programa electoral es semejante.
Volviendo a Andalucía, llama la atención el auge de su figura. Es parlamentario desde 2023 y cuenta con la segunda mejor valoración del CIS. ¿A qué atribuye esta subida?
Primero, mantengo los pies en tierra. ‘Queredme menos y votadme más’, decía Julio Anguita. Tengo fe en esa idea, menos likes y más votos. Es lo que realmente importa. La política ha demostrado que lo que sube deprisa también baja rápido.
Estamos creciendo, pero con cimientos firmes, impulsando políticas sólidas, consolidándonos territorialmente y sumando seguidores. No es solo un mérito personal, sino de Adelante Andalucía, que combina ser un fuerte contrapeso a Juanma Moreno y presentar propuestas de sentido común.
Las gafas gratuitas, la salud mental, mejorar la educación especial, la vivienda… introducir un poco de realidad en el Parlamento, algo indispensable.
¿Es un espacio descuidado por otros partidos de oposición?
Sí, ese vacío lo ha llenado Adelante Andalucía.
¿Ha tenido dificultades para afirmarse, considerando que su antecesora fue Teresa Rodríguez, una líder muy marcada?
Lo positivo es que Teresa no se ha ido. La tengo al lado continuamente. Está presente en el equipo de campaña y en la dirección de Adelante Andalucía. Teresa es mi amiga y referente político, lo que facilita el relevo, aunque su figura sea inconfundible, una líder destacada de la izquierda en décadas.
Además es militante y honesta, me ha entregado el testigo y me apoya en todo. Trabajar en equipo es mucho más sencillo así.
Lo positivo de Teresa (Rodríguez) es que no se ha ido. La tengo cerca cada día.
¿Qué consejos le ha dado para esta campaña?
Muchos (ríe). Que no me agobie por lo que no merece la pena, que sepamos distinguir lo urgente de lo importante.
¿Cree que el electorado aún vincula partido y Teresa Rodríguez o Adelante Andalucía tiene ya entidad propia?
Creo que Adelante Andalucía es más que Teresa Rodríguez, más que José Ignacio García, es más que cualquiera de los candidatos. Somos un espacio político consolidado en Andalucía, una izquierda valiente que enfrenta el poder para defender al pueblo y se centra en lo esencial, evitando las frivolidades políticas.
El reconocimiento público se ha visto acompañado por momentos virales, como cuando una compañera volcó arena de Doñana en el escaño vacío de Juanma Moreno. ¿Son necesarios esos gestos?
Sí. Creo que son necesarios para enfocar la atención en las políticas. Al tirar arena queríamos alertar sobre la Ley de Doñana, que podría secar un tesoro andaluz.
Por ejemplo, cuando llevé un melón al Parlamento quería denunciar la situación de los agricultores, ante la paradoja de que un melón brasileño resulte más barato que uno plantado en Montalbán (Córdoba). Escenificar esa contradicción atrajo la atención necesaria.
Pero cuidado, quedarse solo en la llamada de atención no basta. Eso es solo la puerta hacia un discurso político profundo, con propuestas sólidas y a la vez ambiciosas. Lo que hacemos es abrir espacios a la mayoría para un discurso con ambición de transformar Andalucía.
Las encuestas les muestran un crecimiento significativo, incluso podrían duplicar el resultado anterior y en algunos escenarios superar a Por Andalucía. ¿Lo cree?
Todas las encuestas indican un ascenso para nosotros, aunque no me obsesionan. Para mí, lo prioritario es lograr movilización social el 17 de mayo.
Quiero llegar a 750.000 o incluso un millón de andaluces que quizás no se identifican con los patrones culturales clásicos de izquierda o votaron a otros partidos y no se sienten motivados ahora, quizá están desencantados o alejados de la política, pero saben que hay que defender sanidad pública, vivienda y educación.
No importa la etiqueta ni el voto previo; los quiero incentivar a votar. Buscaré conectar con ellos. Las encuestas son ahora favorables, pero mi aspiración es mayor: no estaría satisfecho si no logramos movilizar a esa gente y desplazar a la derecha.
¿Les ha beneficiado mantenerse fuera de Por Andalucía?
Somos dos proyectos diferentes. Izquierda Unida y Podemos integran Por Andalucía; Adelante Andalucía representa una izquierda andalucista que prioriza los intereses del pueblo, mantiene independencia del PSOE y supone una propuesta nueva y fresca distinta a Izquierda Unida y Podemos.
Representamos algo distinto y lo relevante es que las encuestas indican que subimos y que IU y Podemos no bajan, sino que mantienen su apoyo, lo que implica que nos dirigimos a públicos distintos.
Usted ha señalado que Adelante Andalucía disputa a Vox los votos en barrios obreros y entre jóvenes. ¿Cómo lo explica?
Me sorprendió también. Recibo mensajes en redes de jóvenes que dudan entre votarnos a nosotros o a Vox. Puedo mostrar pruebas.
¿Qué sucede? Aunque estamos en extremos opuestos, la política y la izquierda suelen errar juzgando a sus votantes. En lugar de eso, hay que escuchar y entender, pues a menudo hay sentimientos válidos sin importar el voto.
Busco comprenderlo. Tiene sentido: mucha gente joven y no tan joven está enfadada por no poder pagar vivienda, por problemas en la sanidad, la precariedad laboral mortal, y la falta de plazas en FP pública. Ese cabreo antes se canalizaba hacia Vox, quien ofrece una propuesta basada en odio, culpando al vecino. Nosotros canalizamos ese enfado hacia más derechos, comunidad y progreso.
Ellos culpan al vecino colombiano, marroquí o víctima de violencia; nosotros asignamos la responsabilidad a bancos, fondos de inversión, Asisa y los gobiernos que les respaldan. El enfado es legítimo, y queremos señalar bien a los responsables.
¿Cómo puede responder desde un enfoque andalucista la noción de ‘prioridad nacional’?
Hay dos puntos. Primero, creo que Vox no busca la prioridad nacional, eso es falso. Vox en realidad quiere inmigrantes, pero sin derechos, irregulares, sin contratos ni convenios, una fuerza de trabajo esclavizada.
Por eso difunde un discurso de odio para generar miedo en migrantes y facilitar su explotación. Se combate aclarando que la falta de cita médica no se debe a quien llega en patera desde Senegal, sino al dueño de Asisa y a Moreno Bonilla financiando la sanidad privada con fondos públicos. La falta de vivienda no se debe a migrantes; el vecino sufre igual. Los culpables son los fondos de inversión o La Caixa, propietario de 7.000 pisos en Andalucía.
En la izquierda se decidió que los problemas internos se resuelvan entre ellos, mientras afuera se habla de educación, sanidad y vivienda.
Terminemos con un enfoque nacional. Ha dicho que no entrará en peleas de izquierda en Andalucía, justo cuando estalla otra disputa en Más Madrid. ¿Qué opinión tiene?
Si evito las peleas de izquierda es porque no las valoro. La izquierda ha sido hábil en decidir que los conflictos se resuelvan internamente, y en público se enfoque en sanidad, educación y vivienda.
Nosotros haremos lo contrario: en público hablaremos de esos temas y dejaremos los problemas internos para puertas adentro. Me aplicaré ese principio.
¿Qué opina sobre la iniciativa de Gabriel Rufián? ¿Cree que puede captar votos en el Campo de Gibraltar?
No lo sé. Estoy centrado 1000% en las elecciones andaluzas y hemos anunciado que concurriremos a las generales. Hemos dicho que nos presentaremos en las ocho provincias y luego evaluaremos cómo hacerlo tras las elecciones andaluzas.
Lo que sí afirmo, defendiendo nuestra predecibilidad, es que lo haremos porque la gente valora no cambiar de rumbo continuamente. Seguiremos siendo una fuerza andalucista que representa al pueblo, desde el Campo de Gibraltar hasta Carboneras y Ayamonte, hasta Cazorla, con independencia del PSOE y vocación transformadora. Esto no cambiará, veremos qué pasa en las generales.
Aun así, para muchos partidos estas elecciones andaluzas serán un ensayo…
Eso me molesta mucho. Quien piense que esto es un ensayo para las generales no debe presentarse. Estas elecciones son las más importantes para el pueblo andaluz, pues sanidad, educación y vivienda están por encima de disputas madrileñas.
Lo demás será un epílogo, si acaso. Lo realmente crucial es lo que afecta al pueblo andaluz.

