Опасения дипломатии по поводу возможных действий Трампа против Сánчеса через ситуацию в Сеуте и Мельилье после предупреждения в Капитолии

El congresista Mario Díaz-Balart y el presidente Donald Trump. Las claves

Un documento legislativo en el Capitolio caracteriza a Ceuta y Melilla como «ciudades gestionadas por España dentro del territorio marroquí» y promueve la negociación de su situación política.

El texto fortalece la posición de Marruecos como socio tradicional de EE.UU., asignándole millones en ayudas, mientras cuestiona la postura de España en materia de defensa y relaciones exteriores.

El informe congresual también critica a España por su vinculación con el programa de médicos cubanos y la insta a alinearse con la política latinoamericana impulsada por Washington.

La Cámara advierte sobre posibles medidas contra los aliados que no incrementen su gasto en defensa o no cooperen plenamente con EE.UU., mencionando sanciones aplicadas a Alemania e Italia como precedentes.

España ya está bajo el foco de advertencia en Washington. Incluso su soberanía sobre Ceuta y Melilla está en entredicho, pues Donald Trump ha señalado claramente a Marruecos como su aliado preferente en la entrada al Mediterráneo. Esta postura se refleja en un proyecto de presupuesto y mediante intermediarios.

La primera señal escrita proviene del Capitolio, en un documento firmado por Mario Díaz-Balart, colaborador cercano de Marco Rubio, secretario de Estado en la Cámara de Representantes. Formalmente, el documento se limita a fijar cifras y asignaciones presupuestarias.

El proyecto presupuestario del Departamento de Estado para 2027 incluye un párrafo sin precedentes donde la Cámara de Representantes define Ceuta y Melilla como «ciudades administradas por España» ubicadas «en territorio marroquí» y recomienda a Washington promover «un compromiso diplomático entre Marruecos y España sobre el destino» de ambas ciudades.

Fuentes diplomáticas españolas reconocen que esto era previsible. «Solo fue cuestión de tiempo, la política de Sánchez ha buscado el conflicto desde el inicio con Trump», señala un interlocutor veterano, quien interpreta el documento como «una primera advertencia desde el Capitolio».

El informe, redactado por el congresista republicano Díaz‑Balart, aliado cercano del secretario Rubio y ambos con raíces cubanas, plasma una idea que el mismo congresista expresó en una entrevista: «Si Ceuta y Melilla son parte de España o deberían ser parte de Marruecos son asuntos siempre abiertos y que se resuelven mediante alianzas y amistad«. Ahora, este debate se incorpora, de forma sorprendente, en una ley presupuestaria, convirtiendo a las dos ciudades en una herramienta de presión diplomática.

Marruecos, «aliado histórico»

El mismo segmento del documento consagra a Marruecos como socio privilegiado de Estados Unidos. El Comité «destaca la histórica alianza» entre ambos países, «formalizada en 1786 mediante el Tratado de Paz y Amistad marroquí‑estadounidense». Por el contrario, las menciones a España adoptan un tono abiertamente crítico.

Este reconocimiento a Rabat va acompañado de recursos financieros. El proyecto asigna «no menos de 20 millones de dólares» para Marruecos dentro del programa National Security Investment Programs y otros 20 millones en financiación militar extranjera, «en apoyo a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos».

Según la interpretación de diplomáticos consultados, la ecuación es clara. Mientras se desafía la españolidad de Ceuta y Melilla, se confirma a Marruecos como aliado histórico y se fortalece su papel en la estructura de seguridad estadounidense en el norte de África y en la entrada al Mediterráneo… justo la razón por la cual las bases de Rota y Morón han sido históricamente de interés para Washington.

España, señalada

El informe incluye también una sección específica sobre «burden sharing» (reparto de cargas) que apunta directamente a España. La Cámara ordena al secretario de Estado evaluar de forma constante el nivel de cumplimiento de los aliados europeos en materia de defensa y «ajustar» la ayuda estadounidense según esos resultados.

En este marco, el Comité «manifiesta preocupación» porque España no haya adoptado el compromiso de otros socios europeos de incrementar el gasto militar hasta el 5% del PIB, con un 3,5% destinado a capacidades militares centrales, y «exhorta al Gobierno de España» a alcanzar esos objetivos fijados en la cumbre de la OTAN en La Haya en 2025.

Además, va más allá: «Condena la decisión del Gobierno de España de negar el uso de bases aliadas para operaciones relacionadas con Irán y de cerrar su espacio aéreo a vuelos militares de Estados Unidos vinculados a dichas operaciones».

La crítica al Gobierno de Sánchez recogida en este texto oficial del Capitolio, destapado por El Confidencial, surge después de que Díaz-Balart expresara esta postura sobre las ciudades autónomas españolas en África del Norte hace semanas en una entrevista con EL ESPAÑOL. La negativa de Moncloa a permitir el uso de Rota y Morón para la respuesta conjunta de EEUU e Israel al ataque iraní, un mes antes, queda explícita en un texto legal que en principio solo ordenaba partidas de ayuda exterior. En palabras de un embajador europeo en Bruselas, «esto apenas comienza, temo».

«Esclavitud» de médicos cubanos

El Comité del Congreso estadounidense también critica a España por su relación con el programa de médicos cubanos. En una sección dedicada a la «esclavitud moderna» que sufren estos profesionales, menciona explícitamente la explotación de doctores de la isla en países como México, Qatar, Sudáfrica, España, Venezuela y Vietnam, y solicita al secretario de Estado restringir los visados a quienes se beneficien de este sistema.

El informe aumenta además la presión sobre los gobiernos europeos para que «alineen su política latinoamericana» con la de Washington.

«El Comité llama a los socios europeos que apoyan a Ucrania a que también se pronuncien en defensa de la libertad y democracia en el hemisferio occidental, especialmente en Cuba, Venezuela y Nicaragua», indica el texto.

Demostrando el empeño de Trump para que su próximo objetivo geopolítico sea Cuba, la Cámara duplica la solicitud de la Casa Blanca para «actividades de comunicación internacional», elevándola hasta 575 millones de dólares, con 35 millones destinados a la Oficina de Radiodifusión hacia Cuba. También se destacan expresamente la importancia de transmitir en ámbitos informativos «controlados» como Irán, Corea del Norte, Rusia, China y Cuba. Esto señala claramente la zona donde Trump proyecta su batalla ideológica.

Castigo a Alemania y aviso a Italia

La preocupación diplomática en España se comprende mejor si se observa el caso de Alemania. Trump ya ha anunciado la retirada de 5.000 soldados del país, formalizó las órdenes para comenzar el repliegue y convirtió a Berlín en un ejemplo para lo que aguarda a los aliados que no cumplan sus demandas, no alcancen los nuevos umbrales de gasto militar… o ambas cosas, como ocurre con Madrid.

El canciller Friedrich Merz ha intentado frenar la salida del personal instando a Europa a «asumir su responsabilidad en la defensa de la OTAN» y resaltando la necesidad de una Alianza «fuerte y confiable frente a nuevas amenazas», pero la Casa Blanca ha respondido que el esfuerzo alemán es tardío.

Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, aliada política de Trump pero con un gasto militar reducido y una posición más moderada respecto a Irán, ya aparece en los discursos del presidente estadounidense como un país al que «le parece aceptable que Irán posea armas nucleares», una declaración que también ha extendido a España en recientes actos públicos.

En privado, diplomáticos europeos advierten que el patrón se repite: primero vienen las críticas públicas por el gasto insuficiente y falta de adhesión política, luego las sanciones concretas: retiro de tropas, condicionamientos en ayuda, imposición o amenaza de aranceles, y uso de organismos multilaterales como palancas.

Israel y la ONU

Como muestra de otro aliado cercano, y contra el que la España de Sánchez también critica, el informe consolida a Israel como aliado preferente. La Cámara garantiza 3.300 millones de dólares en ayuda militar para el próximo año bajo el Memorando de Entendimiento bilateral y sitúa el «apoyo firme» a Israel en el centro de la narrativa del proyecto.

Al mismo tiempo, somete a la ONU y a sus agencias a un control sin precedentes. El texto refuerza la prohibición de fondos para la OMS y UNRWA, acusa a Naciones Unidas de «falta de transparencia en la gestión financiera», tolerancia con abusos sexuales, ausencia de protección a denunciantes y un «sesgo antiisraelí» que alimenta «narrativas históricamente antisemitas», dejando claro que cualquier futura contribución dependerá de reformas profundas.

Para España, que ha defendido la financiación de la ONU y UNRWA, y ha sido más que crítica con la ofensiva israelí, llegando a calificarla de «genocidio», este giro representa un nuevo foco de fricción estructural con Washington. La Casa Blanca define a sus aliados en base a criterios como «enfrentar adversarios extranjeros», cooperar en materia migratoria y compartir responsabilidad en defensa; quienes no cumplan todos estos puntos empiezan a quedar excluidos del círculo de confianza.

ZP y el largo invierno

En Madrid, diplomáticos con larga experiencia recuerdan otro periodo de tensiones con EE.UU. La decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar tropas de Irak y el gesto de no rendir honores ante la bandera estadounidense en el desfile del 12 de Octubre de 2003 «llevaron años en sanar» y requirieron un intenso esfuerzo político y militar para restaurar la confianza.

«Lo más difícil será revertir esta situación; requerirá tiempo y dedicación», resume un embajador consultado por este medio. «Porque esta reacción va más allá de Trump», añade, en alusión a la coincidencia entre el presidente y la mayoría bipartidista en defensa nacional… así como de la Cámara en la elaboración de este presupuesto.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores español se limita, por ahora, a una respuesta mínima. «La españolidad de Ceuta y Melilla no está en duda alguna y cuenta con reconocimiento internacional», destaca la única reacción oficial recogida por EL ESPAÑOL tras conocerse el texto del Capitolio.

Scroll al inicio