Condenada a seis meses de prisión por adulterio en Egipto, Nessy Guerra se encuentra en medio de un caso complejo que involucra presuntos abusos, una hija atrapada en el país y las limitaciones de la intervención italiana.
Cuando llegó la confirmación de la condena en apelación, Nessy Guerra aún se encontraba en Egipto, lugar donde vive desde hace tiempo y del cual no tiene permitido salir. La mujer, ciudadana italiana originaria de Sanremo, es madre de una niña de tres años y ha estado durante meses en el corazón de una saga legal que involucra derecho penal, disputa familiar y tensiones diplomáticas.
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La sentencia impone seis meses de prisión por adulterio. Un delito que ya no existe en Italia, pero que sigue siendo castigado según el sistema jurídico egipcio.
El caso surge a raíz de una denuncia presentada por su exesposo, Tamer Hamouda, ciudadano italo-egipcio, y forma parte de un proceso de separación marcado por acusaciones mutuas y un conflicto por la custodia de la hija.
La confirmación en apelación de la sentencia de primera instancia (19 de febrero de 2026) hace que el riesgo de prisión para la mujer sea ahora mucho más real.
El juicio y las sombras que rodean el caso
Los documentos y las declaraciones de la defensa revelan un contexto que trasciende una simple acusación de adulterio. El abogado italiano de la mujer ha argumentado reiteradamente que ella ha sido víctima de violencia y amenazas por parte de su exesposo, circunstancias que, según su defensa, motivaron a Guerra a intentar alejarse de él.
En este marco, el cargo penal está estrechamente vinculado al conflicto personal entre ambos. Durante el proceso judicial, el comportamiento del hombre fue calificado de inquietante. Según lo expuesto en la corte, se reportó que hizo declaraciones consideradas inusuales, llegando incluso a asumir un rol “divino” y punitivo. Aunque este episodio no influyó formalmente en la sentencia, la defensa lo resaltó como indicativo de una situación más amplia y preocupante.
El punto clave, sin embargo, es la solidez del caso de la fiscalía, basado en una legislación que penaliza las relaciones extramatrimoniales, en la cual las mujeres suelen recibir castigos más severos que los hombres.
La niña de tres años y la prohibición de salida
Junto al caso penal, se abrió otro frente posiblemente más delicado: el de la custodia infantil. La niña, de aproximadamente tres años, reside en Egipto y no puede salir del país. Está sometida a una prohibición de salida impuesta por su padre en el marco de la disputa legal.
Esta restricción ha impedido cualquier intento de la madre de regresar a Italia, y también implica que cualquier fallo judicial relacionado con la mujer podría afectar directamente al futuro de la menor.
Guerra ha expresado en varias ocasiones, incluso públicamente, su temor de que una condena definitiva debilite su posición en el caso de custodia, lo que podría derivar en que la niña quede al cuidado del padre.
La intervención de las autoridades italianas
El caso está siendo seguido de cerca por la red diplomática italiana, con la embajada en El Cairo y los consulados brindando asistencia legal, administrativa y apoyo directo a la mujer y su hija. El asunto ha llegado también al ámbito político, con contactos entre Roma y las autoridades egipcias para mantener el seguimiento del caso.
Esto fue confirmado por el Ministro de Asuntos Exteriores Antonio Tajani, quien declaró: “Estamos vigilando el caso con especial atención; nuestro embajador en El Cairo ha estado monitoreando tanto a la madre como a la hija. Después de todo, hubo una sentencia en ese país. Veremos qué se puede hacer, con la esperanza de que la decisión cambie en la tercera instancia de apelación.”
No obstante, existe una limitación clara: el caso se desarrolla dentro de la jurisdicción egipcia y comprende un juicio penal así como un proceso en el tribunal familiar local. Esto significa que Italia puede ofrecer asistencia y ejercer presión diplomática, pero no puede intervenir directamente en las decisiones judiciales.
Un caso poco común para una italiana, pero con precedentes en disputas por hijos
La situación de Nessy Guerra resulta atípica para una ciudadana italiana, especialmente dado el nivel de exposición pública. Sin embargo, el patrón detectado —una acusación penal que atraviesa una amarga disputa familiar por la custodia— no es nuevo en Egipto.
La dinámica se refleja también en el caso de Guerra: la condena por adulterio ocurre mientras el procedimiento de custodia de la hija aún está abierto y, según la defensa, podría influir directamente en la decisión de los jueces.
Revisar casos anteriores ayuda a entender el contexto. En 2018, por ejemplo, un tribunal egipcio otorgó la custodia de una niña a una madre extranjera tras prolongada batalla legal con su exesposo egipcio. En ese caso, los jueces desestimaron las acusaciones del hombre —que afirmaba que la mujer quería llevarse a la hija al extranjero— y dictaminaron que la madre podía mantener a la niña bajo ciertas condiciones, como prohibición de salir del país y la obligación de no volver a casarse.
Este es el punto esencial: bajo la ley egipcia, la custodia infantil está regulada estrictamente y puede modificarse rápidamente cuando entran en juego ciertos factores. Por norma, la madre mantiene la custodia en los primeros años de vida del menor, pero puede perderla si es considerada “no apta”, si se vuelve a casar o si enfrenta problemas legales.
En otras situaciones, las disputas ingresan en terrenos aún más complejos. El caso del pequeño Shenouda, por ejemplo, mostró cómo las decisiones de custodia pueden depender de factores legales, religiosos y administrativos: el niño fue separado de la familia que lo crió y puesto bajo cuidado estatal tras un conflicto legal por su identidad, antes de que nuevas resoluciones judiciales retomaran el caso.
En este marco, las acusaciones de adulterio nunca son un tema aislado. Pueden convertirse en un elemento determinante en procesos de separación ya tensos, influyendo en la percepción del juez sobre la “idoneidad” de un progenitor. Precisamente esta intersección entre derecho penal y derecho familiar hace que el caso de Nessy Guerra sea especialmente delicado: no se trata solo de una condena, sino del riesgo tangible de perder la custodia de su hija.

