El lateral del Real Madrid suele aprovechar para desplazarse al norte de España y desconectar durante sus semanas de vacaciones.
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Hay sitios que parecen creados exclusivamente para el descanso y, para Dani Carvajal, ese lugar del mundo tiene un nombre claro: Llanes. Después de temporadas de gran exigencia en el Real Madrid, el lateral derecho halla en este rincón asturiano el equilibrio ideal entre la tranquilidad del Cantábrico y la energía de un pueblo cargado de historia en sus calles.
No es casual que Llanes sea conocido popularmente como el «Hollywood de Asturias». Su arquitectura indiana, calles empedradas y los imponentes acantilados han atraído no solo a atletas de élite, sino también a destacados cineastas.
Películas emblemáticas como El Orfanato y El Abuelo han escogido sus paisajes como escenario, aprovechando una luz y una atmósfera casi oníricas. Para Carvajal, recorrer estos lugares forma parte de su rutina para desconectar, sustituyendo el bullicio de los estadios por el murmullo del mar y la calma de la montaña.
Lo que distingue a Llanes como destino especial es su geografía espectacular. El municipio cuenta con 56 kilómetros de costa que albergan unas 30 playas. Esta variedad de arenales permite disfrutar de experiencias diferentes cada día en verano.
Desde la singular playa interior Gulpiyuri, que no conecta directamente con el mar, hasta la impresionante Torimbia, con su forma de concha perfecta y aguas transparentes, la oferta es extensa.
Daniel Carvajal | Real Madrid – Atlético, fútbol hoy en directo
En estas calas, muchas protegidas y de difícil acceso, el futbolista encuentra la privacidad necesaria para compartir momentos con su familia, alejado de la atención mediática y la presión.
Llanes, con una población estable cercana a los 13.000 habitantes, se transforma en verano sin perder su carácter auténtico. Aquí, el verano no se mide por fiestas nocturnas, sino por los «culines» de sidra en la Plaza de Santa Ana, las espichas tradicionales y el aroma de pescado fresco en el puerto.
Carvajal, integrado en la vida diaria del pueblo, disfruta de esa Asturias que sabe a queso de Cabrales y a la brisa del norte. Los veranos en Llanes equilibran un ritmo tranquilo donde el tiempo parece detenerse entre el Paseo de San Pedro y los Cubos de la Memoria.
En definitiva, es el refugio donde uno de los mejores defensas del mundo recarga energías para continuar dejando su huella, rodeado por la naturaleza más pura y la hospitalidad asturiana.

