El Banco de España señala que mayor competencia empresarial permitiría a los españoles aumentar en un 17% su poder de compra con el mismo salario

Un análisis estima que, en un mercado más competitivo, las familias podrían acceder a más bienes y servicios manteniendo igual ingreso

Una familia de cuatro (madre, padre, hija y hijo) camina por un pasillo de un centro comercial moderno con tiendas, escaleras mecánicas y un techo de cristal.

Un estudio reciente realizado por el Banco de España (BdE) y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) presenta una cifra que afecta directamente al consumidor: los márgenes de ganancia excesivos por parte de las empresas equivalen a una reducción del 16,94% en la capacidad anual de compra de los hogares españoles. Dicho de otro modo, si las compañías fijaran precios más alineados con sus costos de producción, cada español podría adquirir casi un 17% más de productos y servicios sin necesidad de incrementar su salario.

El informe, elaborado por los economistas Alfonso Camba, Matías Covarrubias, José Luis Rodríguez y Raquel Tárrega, se basa en un concepto técnico denominado margen o markup: la diferencia entre el precio de venta de un producto y el costo de fabricación. Si ese margen es del 20%, significa que por cada 100 euros invertidos, la empresa cobra 120. El problema no radica en que las empresas obtengan beneficios —algo inherente a cualquier economía de mercado—, sino en que cuando ese margen excede lo que la competencia efectiva permitiría, el consumidor paga el coste adicional sin recibir contraprestación alguna.

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Infografía sobre el impacto de los márgenes empresariales, mostrando una mano con dinero, gráficos financieros y el texto '16,94% Pérdida anual de poder de compra'.

El análisis describe este sobreprecio mediante una analogía esclarecedora: funciona como un impuesto invisible y uniforme aplicado a toda la actividad económica. “El margen agregado opera efectivamente como un impuesto sobre toda la producción”, señala el documento. Esto implica que, al igual que un aumento del IVA eleva los precios y limita lo que pueden adquirir los hogares, los altos márgenes generan un efecto similar, salvo que el dinero no se destina al Estado sino a las ganancias empresariales.

La comparación con el salario resulta especialmente clara para dimensionar este impacto. Si un hogar español destina 30.000 euros anuales al consumo —incluyendo alimentación, vivienda, transporte y ocio—, el modelo del BdE y la CNMC indica que una familia en un mercado más competitivo podría consumir aproximadamente 5.000 euros adicionales sin que su ingreso aumentara. Esto es posible gracias a que los precios serían más bajos.

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El estudio también advierte sobre la rapidez con que se agrava este problema. Un incremento de apenas cinco puntos porcentuales en el margen promedio —del 20% al 25%— no solo provoca un daño ligeramente mayor, sino que casi duplica la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, pasando del 16,94% al 30,83%. Cuanto más elevado es el precio inicial, mayor es el costo que enfrenta el consumidor con cada nuevo aumento.

Tres formas en que el mercado pierde eficiencia

Los autores identifican tres mecanismos distintos mediante los cuales los márgenes perjudican la economía. El primero, y más significativo, es el efecto directo sobre los precios: las empresas fabrican menos de lo que producirían en un ambiente competitivo y cobran precios más altos, limitando así la cantidad de bienes accesibles para los consumidores.

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El segundo mecanismo, aunque menos evidente, resulta igualmente perjudicial: la variación de márgenes entre compañías provoca una mala asignación de recursos. Las empresas más grandes suelen aplicar márgenes mayores, lo que atrae capital y mano de obra hacia ellas, no necesariamente por ser más eficientes, sino por su mayor poder de mercado. Como consecuencia, los recursos productivos del país no se dirigen hacia los sectores más productivos, sino hacia aquellos con mayor capacidad para fijar precios. Según el estudio, esta distorsión reduce la productividad total de los factores de la economía española entre un 1,3% y un 2,9%.

El tercer canal está relacionado con la entrada de nuevas empresas al mercado. Los márgenes elevados modifican los incentivos para crear nuevas compañías, aunque el estudio señala que este es el efecto menos determinante de los tres.

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Imagen de archivo de la sede del Banco de España, en Madrid. (Europa Press)

España no constituye un caso aislado. La Comisión Europea calculó en 2024 que el incremento de márgenes empresariales desde el año 2000 podría haber reducido el Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión Europea entre un 5% y un 7%. Este fenómeno ha empeorado en las últimas décadas en ambos lados del Atlántico, deteriorándose las métricas de competencia tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea.

Lo novedoso de este documento es su fundamentación en datos españoles. Los investigadores emplearon la Central de Balances del Banco de España, que recoge información financiera de miles de empresas, para ajustar el modelo a la realidad del tejido productivo nacional. Es la primera vez que este método —originalmente desarrollado para Estados Unidos por los economistas Edmond, Midrigan y Xu— se adapta al caso español usando datos específicos.

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Implicaciones para la política económica

Las conclusiones del informe sugieren una orientación clara para los reguladores: incluso pequeños recortes en los márgenes pueden generar un impacto significativo en el bienestar de los consumidores, especialmente cuando los márgenes iniciales son elevados. La naturaleza no lineal del efecto hace que cada décima de reducción sea más valiosa conforme aumenta el margen de partida.

El contexto político actual refuerza la importancia de este informe. En marzo de 2026, el presidente Pedro Sánchez anunció un paquete anticrisis —el Real Decreto-ley 7/2026— que amplió las facultades de supervisión y sanción de la CNMC respecto a los márgenes empresariales en el sector de los combustibles, respondiendo al encarecimiento de los carburantes provocado por el conflicto bélico en Oriente Medio. En abril, el Consejo de Ministros avanzó solicitando formalmente a la CNMC que confeccionara recomendaciones antes del 31 de mayo sobre la evolución de los márgenes en toda la cadena de valor del combustible. El Gobierno se reserva la posibilidad de intervenir los precios según lo que determine el regulador.

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El análisis del BdE y la CNMC llega en un momento en que la CNMC registró en 2025 un récord de 122 concentraciones empresariales revisadas —comparado con las 87 de 2024—, reflejando una aceleración en la consolidación de mercados que expertos en competencia advierten podría intensificar las distorsiones cuantificadas en el estudio.

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