El asesino declarado de Francisca Cadenas accede ahora a realizar una prueba de ADN que inicialmente rechazó tras su detención

El abogado de «Juli» logra que éste acceda a colaborar en una prueba fundamental, mientras la investigación avanza para esclarecer el rol de su hermano «Lolo» en el crimen.

Julián González (izquierda, gorro gris) y su hermano 'Lolo' (derecha, gorra negra) mantuvieron durante años el secreto del asesinato de su vecina Francisca

Julián González, confeso homicida de Francisca Cadenas, la vecina de Hornachos (Badajoz) desaparecida durante nueve años y cuyo cuerpo fue hallado enterrado en el patio de su vecino, aceptó, finalmente, someterse a la toma de una muestra de saliva para identificar su ADN, tal y como la UCO solicitaba desde su arresto.

Esta prueba es crucial para proseguir con la investigación, aunque hasta ahora ‘Juli’ se había negado. No obstante, tras la intervención de su abogado, José Duarte, ha accedido a colaborar mediante este test, esencial para avanzar en la fase de instrucción. Así lo confirmó el letrado a EL MUNDO, después de que el autor confeso del asesinato rechazara esta prueba desde el 11 de marzo, fecha en que se encontraron los restos en su hogar, donde reside con su hermano mayor, Manolo, también detenido y preso, mientras se determina el papel de éste en la muerte y ocultación del delito.

De este modo, los agentes podrán comparar el perfil genético de Julián con los elementos hallados en la vivienda, lugar donde Francisca murió en mayo de 2017. Ante la resistencia del acusado a realizarse la prueba de ADN, la UCO solicitó al juez de instrucción de Villafranca de los Barros (Badajoz), a cargo del caso, que ordenara judicialmente que el presunto asesino se someta a dichos análisis.

La implicación de ambos hermanos

El abogado sostiene que el proceso judicial ha cambiado desde las horas siguientes a la detención y, por lo tanto, recomendó a su cliente colaborar con la justicia. Los hermanos González están recluidos en el Centro Penitenciario Sevilla II de Morón de la Frontera (Sevilla), tras ser trasladados desde la cárcel de Badajoz debido al riesgo de agresión por parte de otros presos, quienes los identificaron por el crimen cometido.

El hermano mayor, Lolo, aceptó realizar la prueba de ADN en el momento de su arresto. Desde el inicio, sostiene que no participó en el delito porque se encontraba en Mérida visitando a su padre hospitalizado. Además, afirma que al regresar al domicilio familiar, ubicado en la misma calle que el de la víctima (a solo 30 metros), no tomó parte en el crimen ni ayudó a enterrar el cuerpo bajo tierra, una versión que ni la UCO ni el juez consideran creíble. Por otra parte, la acusación particular busca demostrar que hubo agresión sexual antes del homicidio y solicitará la pena de prisión permanente revisable durante el juicio.

Julián confesó el asesinato tras el descubrimiento de los restos por la UCO, alegando que se produjo tras un único golpe en la cabeza durante una fuerte discusión, provocada porque su vecina lo sorprendió consumiendo cocaína en su casa y se lo recriminó. Según la versión de ‘Juli’, Francisca habría entrado en el domicilio para interesarse por la salud del tío de los hermanos, quien padecía una enfermedad grave.

La acusación particular solicitará una reconstrucción de los hechos que incluya la participación de ambos hermanos, con el fin de que durante esta fase de investigación vuelvan a declarar en el lugar y puedan detectarse posibles contradicciones que ayuden a clarificar o confirmar el rol de cada uno en el homicidio.

La ronda de declaraciones de los testigos convocados en la primera fase de instrucción por el asesinato de Francisca Cadenas concluyó recientemente en el Juzgado de Villafranca de los Barros (Badajoz), tras la comparecencia de los últimos cinco testigos, entre ellos el guardia civil que ingresó en el domicilio de los arrestados la noche del suceso y la cuñada de la víctima. Previamente, habían declarado los familiares (los tres hijos y el esposo) de Francisca, así como la pareja a la que ella acompañó hasta el coche desde su vivienda, donde, como tantos días, pasó la tarde cuidando a su hija. También declaró el trabajador agrícola con quien se cruzó en el túnel donde fue vista por última vez la noche del 9 de mayo de 2017, poco después de las 23.00 horas.

La investigación sigue enfocada en esclarecer qué ocurrió en las horas posteriores a la desaparición de Francisca Cadenas, cuyos restos óseos fueron localizados en la vivienda de los hermanos en Hornachos con evidencias de violencia. Esto motivó la detención y prisión preventiva de ambos hermanos, vecinos de la víctima, investigados por asesinato y delitos contra la libertad. El proceso aguarda informes periciales definitivos, incluidos los forenses y antropológicos, para determinar las circunstancias de la muerte y la implicación concreta de cada hermano.

La familia de Francisca Cadenas ha solicitado un nuevo análisis de los restos óseos para identificar posibles lesiones no detectadas previamente, diligencia autorizada por el juez instructor, según confirmó recientemente su abogada, Verónica Guerrero.

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