Con esta remodelación, los alrededores del feudo barcelonista pasarán a ser una amplia zona destinada exclusivamente al tránsito peatonal.
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La renovación del Spotify Camp Nou ha alcanzado una etapa donde la ingeniería subterránea tiene tanto protagonismo como la construcción que se alza hacia el cielo de Barcelona.
Mientras las grúas de gran capacidad levantan la nueva tercera grada, a varios metros bajo tierra se está desarrollando uno de los pilares fundamentales del proyecto Espai Barça.
Consiste en una red logística subterránea de gran escala, un complejo técnico distribuido en tres niveles que ofrecerá 3.200 plazas de aparcamiento, eliminando totalmente el impacto visual de los vehículos en el entorno del estadio.
Esta solución arquitectónica responde a un requerimiento estratégico: transformar el recinto en un espacio completamente peatonal. Durante las jornadas de partido, tradicionalmente las áreas exteriores del Camp Nou se llenaban de asfalto y autocares, dificultando la movilidad de los socios.
Con esta nueva disposición, el club logrará soterrar todo el tráfico rodado, liberando miles de metros cuadrados para áreas verdes y zonas de esparcimiento.
La tercera grada del Camp Nou toma forma: zona lateral
Este aparcamiento de tres niveles no solo estará destinado a vehículos particulares, sino que ha sido concebido con gálibos específicos para permitir la entrada y estacionamiento de los autobuses de las peñas y de los equipos, evitando así bloqueos en las vías urbanas cercanas como la Travessera de les Corts.
La dificultad principal de la obra reside en la coexistencia de este parking con los cimientos originales y la fundación adicional requerida para soportar las 34.000 toneladas de acero de la cubierta.
Los ingenieros diseñaron un sistema de muros pantalla resistentes para garantizar la impermeabilidad y seguridad del espacio subterráneo. Además, este recinto no funcionará como un aparcamiento común, sino que integrará una gestión inteligente de los flujos vehiculares.
Gracias a esta tecnología, la entrada y salida de los 3.200 vehículos se controlará de manera escalonada y monitorizada, reduciendo las congestiones que habitualmente ocurrían en las entradas tras el pitido final.
En cuanto a la sostenibilidad, el proyecto se ajusta a las normativas medioambientales vigentes para 2026. Un porcentaje significativo de estas plazas dispondrá de puntos de recarga eléctrica rápida, promoviendo una movilidad respetuosa con el medio ambiente entre los abonados.
Además, la conexión directa del parking con los ascensores de gran capacidad facilitará el acceso fluido de los aficionados a sus localidades, eliminando las barreras arquitectónicas presentes en el recinto anterior.
Con esta infraestructura bajo el césped, el Spotify Camp Nou no solo gana en capacidad y modernización, sino que se posiciona como un ejemplo mundial de integración urbana, donde la tecnología y el servicio al espectador se sitúan bajo tierra para devolver la superficie a la ciudad.

