
Fuente de la imagen, Fernando Otto/BBC
Información del artículo
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- Autor, Vitor Tavares
- Título del autor, Enviado de BBC News Brasil a Ciudad del Este, Paraguay*
- 21 abril 2026
- Tiempo de lectura: 14 min
"Bienvenidos a Paraguay", repetía el jefe de servicios migratorios en Ciudad del Este, mientras se desplazaba entre sillas, bancos de plástico y pareos playeros.
"Mañana, a las 7 a.m., iniciamos la entrega de formularios. A las 8 a.m., comenzará la atención para quienes deseen tramitar la residencia".
El mensaje se dirigía a cientos de brasileños que formaban una extensa fila, manteniéndose en silencio —interrumpido solo por aplausos— para escuchar las instrucciones en español tras haber pasado un día entero acampando bajo el sol intenso y sobre el suelo rojo de Ciudad del Este, fronteriza con Brasil.
Era la noche del penúltimo domingo de marzo. En apenas 12 horas, el equipo móvil del gobierno paraguayo comenzaría a acelerar la emisión de documentos para quienes buscaban establecerse en el país.
No obstante, la fila ya casi rodeaba la esquina, y los brasileños debían aguantar varias horas más de calor, lluvia y mosquitos para asegurar el trámite al día siguiente.
"Vinimos a descubrir todo lo que Paraguay tiene reservado para los brasileños", comentó Delly Fragola, de 55 años, con una sonrisa mientras reposaba en una silla playera colorida que había comprado para sobrellevar la espera.
Propietaria de una peluquería en Anápolis, en el interior del estado de Goiás, llegó a las 8 de la mañana acompañada de su hija y su yerno.
Estaban allí porque, según su experiencia, "Brasil ya no brinda oportunidades" para su negocio. En Paraguay, le informaron, podrían encontrar "mano de obra más accesible".
"En Brasil nadie quiere trabajar".

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Un poco más atrás, Dilberto Wegrnen, empresario de 63 años originario de Cascavel en Paraná, disfrutaba una cerveza mientras aguardaba la cocción de carnes en una parrilla improvisada sobre un tambor, montada por sus nuevos compañeros.
Dilberto esperaba allí porque tiene la convicción de que "Paraguay pronto será el país más grande de Latinoamérica" y también debido a sus múltiples críticas hacia el gobierno de Lula.
"Los empresarios están abandonando Brasil para establecerse en Paraguay. Aquí, la carga tributaria es muchísimo menor y las normativas laborales son más sencillas. ¿Qué resulta de todo esto? Esta enorme fila que se ve hoy," detalló el paranaense.
Este grupo forma parte de una creciente oleada de brasileños que buscan mudarse a Paraguay, fenómeno que ha captado la atención de autoridades de ese país, que desde el año anterior implementan campañas conjuntas para gestionar la demanda y asistir a los solicitantes de residencia.
La entrada principal es Ciudad del Este, reconocida por sus comercios económicos y su ajetreo al otro lado del Puente de la Amistad. La campaña de marzo fue la segunda del año en esa ciudad, con cerca de 4.000 servicios realizados solo allí, mientras el gobierno paraguayo planea ejecutar 19 campañas más durante 2026 por todo el territorio nacional.
En 2025, Paraguay estableció un récord otorgando 40.600 permisos de residencia a extranjeros. Más de la mitad —23.500— correspondieron a brasileños, superando ampliamente la cifra de argentinos, que ocuparon el segundo puesto con 4.300.
Para 2026, se proyecta un aumento aún mayor, ya que durante los primeros tres meses del año se emitieron 9.200 permisos para brasileños.
El último registro del gobierno brasileño, de 2023, estima que 263.000 brasileños residían en Paraguay, constituyendo la tercera comunidad más numerosa en el exterior, tras Estados Unidos y Portugal.

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Durante tres días, BBC News Brasil siguió la fila de la campaña conjunta de migración. Todos los entrevistados manifestaron estar motivados por sus posturas políticas y por la búsqueda de una vida más cómoda con menores impuestos.
Son personas de varias regiones de Brasil, quienes habitualmente comienzan a interesarse por vivir en Paraguay a través de redes sociales.
Los videos que circulan suelen enumerar las "ventajas económicas" de mudarse al país, destacando la baja tributación paraguaya y la prevalencia de gobiernos de derecha a lo largo de su historia.
Principalmente, son compartidos por influenciadores brasileños residentes o consumidores en Paraguay, muchos de ellos ofreciendo asesoría a quienes desean seguir sus pasos.
Así fue como Marcelo Mendes, arquitecto jubilado de 70 años de Recife, abandonó sus planes de emigrar a Portugal, donde reside su hija.
"Descubrimos en internet en diversos grupos. Vimos videos donde explicaban la situación y cómo tramitar los documentos", relata.
Su intención es vender su casa en Pernambuco y adquirir otra en Encarnación, ciudad situada a cuatro horas en auto al sur de Ciudad del Este, en la frontera con Argentina. Sin embargo, primero debe convencer a su esposa, quien viajó a Paraguay pero aún no se ha convencido de mudarse.
"Ya no soportamos Brasil, nuestros ingresos pierden poder adquisitivo. Lo que gano en reales tampoco me alcanza para vivir en Portugal. Aquí puedo vivir dignamente", declara Marcelo, que planea complementar su renta trabajando como agente inmobiliario.

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El perfil de los migrantes en evolución
Zena Cheraze, una mujer de 68 años proveniente de Río de Janeiro, viajó sola 1.500 km en autobús hasta Ciudad del Este "a ciegas", sin estar segura de si contaba con toda la documentación necesaria.
"Se difunde mucha información diversa en YouTube, cada uno dice algo distinto. Vine aquí para verificarlo", afirma. Esta maestra jubilada y viuda espera poder acceder a un seguro médico más asequible en Paraguay.
Desde las 3 de la madrugada, haciendo fila en migración, Zena grabó un video para contar a sus amigos que no estaba sola: había una multitud con su misma expectativa de obtener la residencia paraguaya.
"Nosotros, los que estamos en la derecha política, nos sentimos como el sector más oprimido. No poseemos libertad", explicó la jubilada a BBC News Brasil sobre su experiencia. "Este gobierno nos perjudica".
Las autoridades de inmigración han identificado a un número considerable de brasileños con un perfil similar al de Zena.

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Cornelio Melgarejo, director de inmigración del departamento de Alto Paraná, fronterizo con Brasil, estima que hace dos años, el 80% de las solicitudes de residencia correspondían a estudiantes de medicina buscando universidades con matrículas más económicas que en Brasil.
Recientemente, han emergido numerosos emprendedores interesados en abrir negocios y jubilados "en búsqueda de estabilidad económica y política", señala Melgarejo.
En común, comparten la percepción de que la vida en Paraguay se ajusta mejor a sus convicciones ideológicas.
Desde la redemocratización tras la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989, el actual presidente Santiago Peña se convierte en el noveno mandatario de derecha en un total de diez gobiernos.
Su administración implementó los colectivos de trabajo migratorio, llamados Migramóvil, una iniciativa lanzada en 2025 que reúne en un mismo espacio a entidades como la Dirección Nacional de Migración y la Policía Nacional, para garantizar que el inmigrante no enfrente problemas legales.
El gobierno impulsa activamente la nueva ola migratoria, viendo la llegada de extranjeros como un signo positivo para la economía. Uno de sus materiales promocionales dice que "Paraguay abre sus puertas al mundo".
Se considera que los extranjeros dinamizan la economía local, mientras el gobierno ajusta leyes y entrega incentivos fiscales para atraer más inversiones y empresas.

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Siguiendo la línea del gobierno de Donald Trump, Peña firmó en marzo un controvertido acuerdo que permitió la presencia de personal militar y empresas estadounidenses en Paraguay para combatir el crimen organizado.
"El 99% de los que vienen son de derecha", comenta Roberta Viegas, originaria de Río de Janeiro, quien lleva un año en Paraguay y organiza encuentros entre empresarios como ella, además de brindar asesoría para futuros migrantes.
Antes de mudarse, Roberta, de 47 años, estaba especialmente preocupada por la educación de sus cuatro hijos en Río de Janeiro, principalmente la de su hijo de 14 años, aunque estudiaba en una escuela privada cristiana.
"No nos sentíamos cómodos en Brasil con la situación actual, considerando mis creencias", reconoce Roberta, quien originalmente planeaba emigrar a Australia, pero cambió de idea tras la mudanza de una amiga a Paraguay.
La familia, comenta Roberta, tampoco veía futuro en el negocio de seguros de salud que tenían en Río y se sentía amenazada por la violencia urbana.
¿No existe un dicho que dice: "Si algo te molesta, muda el sitio"? Le dije a mi esposo: "No tiene sentido quedarnos aquí y estar resentidos. Vámonos a otro lugar donde podamos criar a nuestros hijos tranquilos".

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Bajos impuestos y maquilas de marcas brasileñas
Las autoridades paraguayas entrevistan a los solicitantes de residencia para conocer las razones que motivan su migración.
"Las respuestas más comunes aluden al costo de nuestros impuestos", señala Cornelio Melgarejo, del servicio migratorio de Paraguay.
La carga tributaria total en Paraguay representa alrededor del 14,5% del PIB, según datos de la OCDE. En contraste, en Brasil esa cifra supera el 32%, según el Ministerio de Hacienda.
Durante las décadas de 1990 y 2000, Paraguay implementó una norma tributaria simple resumida como 10-10-10:
los tres impuestos clave —IVA, impuesto sobre la renta personal y sobre la renta empresarial— se aplican cada uno con una tasa del 10%.
En Brasil, se espera implementar un IVA unificado para 2033, integrado por cinco tributos federales, estatales y municipales, con una tasa estimada entre el 25% y el 28%.
En cuanto al impuesto sobre la renta, en Brasil varía entre el 7,5% y el 27,5% para personas físicas y empieza en el 15% para empresas, con un adicional del 10% sobre ganancias superiores a R$ 20.000 (US$4.025) mensuales.
Los dirigentes paraguayos subrayan la menor carga tributaria y la simplicidad del sistema como factores claves para atraer inversiones que, de otro modo, podrían dirigirse a países más desarrollados de la región.
Este esquema empezó a establecerse en 1992 y se consolidó con gobiernos de derecha sucesivos. El único presidente de izquierda, Fernando Lugo (2008-2012), intentó introducir reformas, pero fue destituido.
Además, desde 2000 Paraguay adoptó el modelo “maquila”, donde fábricas pueden importar materias primas casi sin impuestos, producir localmente y exportar con cargas fiscales mínimas. Esta estrategia ha atraído grandes plantas de marcas brasileñas reconocidas como Lupo y Riachuelo.
El economista Alexandre da Costa, investigador en UNILA y UFPR, afirma que el modelo paraguayo ha colaborado al crecimiento promedio anual del 4% en los últimos tres años, superando el promedio latinoamericano. Sin embargo, Paraguay continúa siendo una de las economías más pequeñas de la región, con bajos niveles de desarrollo humano y per cápita.
Según Costa, el PIB de Brasil es aproximadamente 50 veces mayor que el de Paraguay, y la economía paraguaya está estrechamente vinculada a la de Brasil, su principal socio comercial.
“La estrategia de desarrollo paraguaya se basa principalmente en los bajos costos de producción para las empresas y el bajo costo de vida para la población”, explica Costa.
Un ejemplo frecuente del bajo costo de vida es la electricidad. Debido al superávit generado por las centrales hidroeléctricas Itaipú (con Brasil) y Yacyretá (con Argentina), Paraguay ofrece la energía más barata de América del Sur.
No obstante, negociación en curso sobre el acuerdo con Itaipú podría afectar esta ventaja. Según datos de SEG, la energía en Brasil es en promedio 2,8 veces más cara que en Paraguay.
"A los empresarios también les atraen principalmente la baja carga tributaria y el bajo costo laboral. Los derechos laborales en Paraguay son considerablemente menores en comparación con Brasil", añade Costa.
Por ejemplo, Paraguay no tiene Fondo de Garantía Salarial, las vacaciones comienzan con 12 días hábiles anuales y aumentan con la antigüedad hasta 30 días, y no existe seguro de desempleo.

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Aspectos negativos
Sin embargo, la baja carga tributaria implica también menor recaudación para Paraguay, limitando su capacidad para financiar proyectos en infraestructura, salud y educación.
"El punto crucial es evaluar la sostenibilidad de este modelo a mediano y largo plazo. Muchos brasileños, por ejemplo, acuden al SUS (Sistema Único de Salud) en Foz de Iguazú cuando necesitan atención médica", señala Costa.
El sistema sanitario público en Paraguay está fragmentado —entre empleados formales e informales— y, pese a la ley que establece servicios gratuitos, existen limitaciones importantes. Pacientes suelen pagar por insumos básicos, como medicamentos y jeringas.
A pesar de disminuciones recientes, la pobreza extrema afecta al 4,1% de la población, comparado con el 3,5% en Brasil, según estadísticas oficiales.
Este economista advierte que la divulgación del supuesto "milagro económico" en Paraguay debe analizarse con cautela, sobre todo cuando atrae personas en busca de empleo.
En Paraguay, el salario mínimo oficial es superior al brasileño (equivalente a US$462), pero la informalidad laboral asciende al 62,5% frente al 37,5% en Brasil.

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Para los brasileños que emigran, este modelo paraguayo se presenta como un ideal a defender.
Casi todos entrevistados para este informe opinan que Brasil atraviesa una crisis económica, aunque los datos muestran inflación controlada, baja desocupación y crecimiento del PIB.
"Afirman que los indicadores [brasileños] son muy buenos, pero no sabemos si son todos ciertos. No lo sé…", expresó Joraci de Lima, empresario de 61 años de Campo Mourão, Paraná, quien no pudo ser atendido el primer día en Ciudad del Este, pese a llegar a las 3 a.m. para esperar en la fila.
Este oriundo de Paraná comentó que su negocio metalúrgico era exitoso en Brasil, pero debido a la alta carga fiscal y la posible reelección de Lula, desea abrir una sucursal en Paraguay.
"Nadie abandona su país sin motivo. Pero la situación financiera en Brasil no nos favorece. Aquí hay un sentimiento de pérdida, dolor, angustia y decepción", lamentó.
Muchos en la fila no consideran cambiar de opinión sobre emigrar, ni siquiera si la derecha retorna al poder en Brasil en 2027. Alegan que el sistema brasileño ya está deteriorado.
Sin embargo, los datos muestran que gran parte de brasileños que migran a Paraguay finalmente optan por regresar a Brasil.
Aunque aumentan considerablemente las solicitudes de residencia temporal, las de residencia permanente (que se obtiene tras dos años en Paraguay) crecen de forma más moderada.
En 2025, de 23.500 solicitudes de brasileños, sólo 4.600 (19%) fueron permanentes. En 2020, la proporción era del 68%.
Es decir, muchos emigrantes no permanecen indefinidamente en Paraguay. Además, la proximidad con Brasil facilita el viaje de regreso.
Leonardo Ribeiro, vendedor de jugo de naranja de 22 años, se mudó hace tres meses desde Marília, São Paulo, a Ciudad del Este tras una oferta de su jefe, también emigrado, pero ya siente que su etapa en Paraguay se acerca a su fin.
"Creo que se idealizó mucho con internet, con videos sobre Paraguay, pero no hallé gran diferencia con Brasil", comenta Leonardo.
"Vine por motivos económicos, para intentar mejorar mi situación. Sí vale la pena quedarse, pero personalmente prefiero Brasil", añade el vendedor, quien planea volver a finales de este año.

Fuente de la imagen, Fernando Otto/BBC
*Esta es una versión editada del artículo original de Vitor Tavares publicado en BBC News Brasil cuyo texto en portugués puedes leer aquí

