Monasterio histórico en Cantabria: iglesia protogótica y monumento nacional en un pueblo pesquero

Se trata de un antiguo enclave monástico de origen medieval que, con el paso del tiempo, se transformó en uno de los templos más emblemáticos del patrimonio regional

Foto: La portada de este templo, de transición entre el románico y el gótico, da acceso a uno de los espacios religiosos más destacados de Cantabria. (farodelcaballo.es)
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Entre el intenso verdor del norte y el constante movimiento del mar Cantábrico, Santoña atesora uno de sus principales patrimonios: la Iglesia de Santa María del Puerto, un templo románico que fue declarado Monumento Nacional en 1931 y que aún hoy destaca por su historia y su atractivo.

Quienes recorren este municipio cántabro, reconocido por su tradición marinera y su ritmo tranquilo, pronto descubren que más allá de su paisaje se esconde un valor añadido. En ese ambiente surge esta iglesia, una edificación que no solo marca el perfil histórico de la localidad, sino que invita a detener la mirada para apreciar cada detalle, desde la piedra que conforma sus muros hasta los símbolos que encierran siglos de historia.

Un templo románico que atesora siglos de historia

La Iglesia de Santa María del Puerto es un edificio de estilo románico de transición, también identificado como protogótico, construido en la primera mitad del siglo XIII. Fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931, un reconocimiento que destaca su relevancia histórica y la singularidad de su arquitectura, conservada pese a las reformas y ampliaciones realizadas a lo largo del tiempo.

Antes de cumplir su función actual como templo parroquial, este lugar albergó un monasterio benedictino posiblemente fundado en el siglo VIII, durante la repoblación impulsada por el rey asturiano Alfonso I. Las primeras referencias documentadas datan del año 836, confirmando así su antigüedad. Aunque su origen también está ligado a tradiciones legendarias, su evolución se relaciona con momentos clave de la historia medieval del norte peninsular.

Arquitectura y simbolismo presentes en cada rincón

El templo cuenta con una planta de tres naves, donde la nave central es más alta y ancha que las laterales, sostenidas por pilares con núcleo circular que conservan características del románico original. Con el paso de los siglos se añadieron nuevas estructuras, como el crucero y el ábside del siglo XVI, además de capillas laterales con retablos barrocos, conformando un conjunto donde se superponen estilos y épocas constructivas diversas.

Entre sus elementos más destacados sobresale la portada principal, abierta mediante un arco apuntado y cuatro arquivoltas decoradas con motivos en forma de sierra, una simbología ligada a los rayos solares y al concepto de la «puerta del cielo». En el interior destacan piezas como la pila bautismal del siglo XIII, tallada en piedra con escenas como la Anunciación, así como la imagen gótica de la Virgen del Puerto, situada en el altar mayor y considerada patrona del templo, junto a retablos y esculturas de diversas épocas que enriquecen el conjunto. Actualmente, la edificación puede visitarse de lunes a domingo en horario de 10:00 a 13:00 y de 16:45 a 20:15, aunque permanece cerrada durante los actos litúrgicos.

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