Gaspar Zarrías presentó este jueves en la Audiencia Nacional una versión relativa al contrato de Leire Díez

El veterano líder del socialismo andaluz, Gaspar Zarrías, ofreció este jueves en la Audiencia Nacional su versión sobre el contrato de Leire Díez, conocida como la Fontanera de Ferraz, intentando desvincularla del revuelo que afectó simultáneamente al PSOE y al presidente del Gobierno. Sin embargo, confirmó que contrató a la actual investigada en fechas que enlazan la relación entre ambos con los cinco días en los que Pedro Sánchez suspendió su permanencia en el Gobierno, en medio de acusaciones de una campaña judicial en contra de su familia. En ese marco, Leire Díez se ofreció a Ferraz y, poco después, fue contratada por Zarrías.
El dirigente socialista andaluz reconoció también su estrecha relación con Antonio Hernando, asesor de Sánchez en Moncloa en 2024 y participante en la reunión en Ferraz con la Fontanera durante la reflexión de Sánchez.
Durante su comparecencia este jueves, Zarrías explicó durante casi hora y media. Como testigo ante el juez Arturo Zamarriego, narró que la investigada se presentó ante él en 2021 «como periodista y militante del PSOE» para comunicarle, siempre según su versión, que estaba investigando la posible implicación del comisario José Manuel Villarejo en el inicio de la investigación del caso ERE, proceso por el que Zarrías fue condenado. En su primer encuentro, ocurrido en la Glorieta de Bilbao de Madrid, Leire Díez estuvo acompañada por el empresario Javier Pérez Dolset, imputado al igual que ella por maniobras dirigidas a desprestigiar diversas investigaciones que dañaban al PSOE. En ese y otros encuentros, el socialista aseguró que le entregaba y explicaba documentación judicial relativa a los ERE.
En 2024, según relató, Díez volvió a contactar con él. Le comunicó que estaba finalizando esa investigación, pero requería apoyo económico para completar el trabajo. Zarrías accedió a contratarla mediante Zaño Sociedad Consultora, empresa de su propiedad. «Le otorgué cobertura para que concluyera su labor», afirmó en el juzgado de Instrucción 9 de Madrid. Formalizó un contrato por seis meses, desde junio hasta noviembre, de los cuales finalmente fueron cuatro. Le pagó un total de 16.000 euros, 4.000 por cada mes. No halló «ninguna» prueba que evidenciara esa relación, admitió Zarrías, quien en ningún momento vinculó la conexión con Leire a los eventos que le dieron relevancia.
La realidad es que, en otra conexión con Ferraz, la finalización anticipada del contrato el 30 de septiembre de 2024 coincidió con la publicación de las visitas de Leire Díez a la sede de Ferraz, reportadas por El Confidencial a mediados de ese mes. El testigo negó que esa fuese la razón de la ruptura. La consultora cerró en 2025, alegando motivos familiares y de salud, añadió.
La llamada de mayo de 2024 que derivó en la contratación al mes siguiente se efectuó justo después de las reuniones en la sede socialista de Ferraz, en las que Díez y Dolset presentaron audios de Villarejo relacionados con las saunas del suegro del presidente del Gobierno. Estas eran presentadas como parte de una operación contra Sánchez, quien entre el 25 y 29 de abril de 2024 se tomó cinco días de reflexión para decidir si continuaba en el cargo tras la imputación de su esposa.
Este nuevo escenario político provocó una intensa actividad de Díez. Además de retomar contacto con Zarrías, que la contrató, en los meses posteriores la supuesta fontanera se reunió con el exfiscal de Anticorrupción Ignacio Stampa, a quien afirmó que el presidente había ordenado «limpiar sin límite». Tras las preguntas de las acusaciones, el juez interrogó directamente al testigo sobre si en algún momento Díez le comunicó que estaba realizando el trabajo «a instancia del PSOE». «No», aclaró.
El testigo acudió al juzgado con un pendrive que contenía los trabajos entregados por Leire Díez. No incluye nada relacionado con la Fiscalía o la UCO, avanzó, agregando que la mayoría es material público y que se sintió «defraudado» por los resultados.
Se solicitó a Zarrías que también facilitara el ordenador del que extrajo el contenido de la memoria externa, pero explicó que ya no lo tenía porque era antiguo y que podría aportar el nuevo equipo al que trasladó toda la información. El juez accedió a la solicitud de las acusaciones para que lo entregue en el juzgado.

