El Gordo, absuelto por motivos de salud, es acusado por tres policías de ordenar la vigilancia a la esposa de Bárcenas

El excomisario Enrique García Castaño, apodado 'El Gordo'. Las claves

Tres agentes de policía apuntan al excomisario Enrique García Castaño, conocido como ‘El Gordo’, como la persona que ordenó la vigilancia sobre Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas, en 2013.

García Castaño no está siendo juzgado en la Operación Kitchen por razones de salud, aunque fue uno de los principales investigados.

Las instrucciones para seguir a Iglesias fueron confirmadas por el ex número dos de la UCAO y el jefe del Área de Seguimientos, quienes explicaron cómo se desarrollaron las operaciones.

El operativo de vigilancia se detuvo cuando Rosalía Iglesias notó el seguimiento; también se llevaron a cabo vigilancias al abogado de Bárcenas siguiendo órdenes de ‘El Gordo’.

Quinta sesión del juicio del caso Kitchen. Este miércoles, tres testigos —policías o exagentes— coincidieron en identificar al excomisario Enrique García Castaño, apodado El Gordo, como el responsable de ordenar un operativo de seguimiento y vigilancia a Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas.

Así declararon Enrique Barón, Mariano Hervás y José Francisco González García, quienes bajo juramento ofrecieron su testimonio en el juicio relativo al presunto espionaje parapolicial dirigido contra el extesorero del PP y su entorno durante 2013.

Sin embargo, García Castaño, debido a un problema cardiovascular que agravó su estado de salud, ha quedado exento de sentarse en el banquillo en la Operación Kitchen.

Por ello, aunque el juez instructor aconsejó su enjuiciamiento, no está presente estos días en la Audiencia Nacional como acusado.

A pesar de ser uno de los sospechosos principales y aparentemente pieza fundamental en la operación, los informes médicos concluyeron que no estaba apto para ejercer su derecho a la defensa.

¿Quiénes fueron los que este miércoles señalaron a García Castaño? Enrique Barón fue jefe de la Comisaría General de Información (CGI) entre 2012 y 2017, por lo que era superior directo de El Gordo, quien lideraba desde 1994 la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), un área dependiente de la CGI.

Por su parte, Hervás ocupó el puesto de número dos de García Castaño en la UCAO, y González fue uno de los agentes integrantes de esta unidad.

Seguimiento a Rosalía Iglesias

Este miércoles, los tres identificaron a El Gordo como quien ordenó el seguimiento de la esposa de Bárcenas en 2013; los dos últimos lo hicieron directamente, mientras que Barón lo señaló de forma indirecta.

El entonces máximo responsable de la CGI declaró ante la Audiencia Nacional que él no mandó desplegar agentes cerca de la residencia de los Bárcenas-Iglesias.

Fue el primero en testificar cerca del mediodía y negó haber impartido esa orden.

—¿Estuvo al tanto, desde 2013, de los seguimientos realizados por la UCAO a Rosalía Iglesias? —preguntó el fiscal César de Rivas. Barón respondió que no: «En absoluto».

Además, aseguró que ni la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) ni la Policía Judicial, a quienes el juez del caso Gürtel había ordenado investigar a Bárcenas, le pidieron apoyo o colaboración alguna.

—No a mí— contestó, señalando que nunca tuvo conocimiento de un operativo policial relacionado con Rosalía Iglesias.

El exjefe de la CGI explicó que normalmente García Castaño, como subordinado, le reportaba los resultados de su trabajo. «Excepto este caso…», puntualizó.

Sin embargo, Barón admitió que El Gordo solía reunirse «cada semana o cada quince días» con el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía, el segundo en la jerarquía del cuerpo.

En ese momento, quien ocupaba ese cargo era Eugenio Pino, también acusado en el juicio de la Operación Kitchen.

«[García-Castaño] me comentaba: ‘Es que [Pino] me llama para tomar un café…'», recordó Barón. «Si él llamaba para tratar asuntos, saltándose mi autoridad, no me parecería nada correcto…», reprochó.

Fuentes del Ministerio del Interior de esos años describen a EL ESPAÑOL que la UCAO, bajo el mando de García Castaño, operaba prácticamente como «una comisaría independiente dentro de una comisaría».

A la CGI dirigida por Barón pertenecían los 70 agentes que realizaron las vigilancias a la familia Bárcenas; sin embargo, el Área Especial de Seguimientos estaba adscrita específicamente a la UCAO comandada por El Gordo.

Alrededor de la una de la tarde, Hervás, ex número dos de García Castaño, confirmó que fue este último quien le ordenó vigilar a Rosalía Iglesias.

Se trató de una «orden directa» —»creo recordar», precisó— proveniente del DAO, con una explicación breve sobre los motivos del dispositivo.

«[García Castaño] me indicó que tenían dificultades para localizar el dinero [que Bárcenas había ocultado en el extranjero]. Había millones y testaferros involucrados…», declaró Hervás.

No obstante, según su testimonio, El Gordo nunca le encargó la búsqueda de documentos o grabaciones en posesión del extesorero del PP.

Según declaró Hervás, empezó esta labor en agosto de 2013, durante las vacaciones de García Castaño, y la consideró «de escasa importancia».

De hecho, admitió haber suspendido los seguimientos durante «dos o tres días», periodo en el cual tuvo que reasignar a sus subordinados a otras labores, como el caso de un narcotraficante colombiano responsable de 17 asesinatos.

Sin embargo, Hervás puntualizó que García Castaño le ofreció estar disponible durante sus vacaciones, en caso de que ocurriera algún evento relevante, lo que finalmente no sucedió.

Finalmente, también testificó en esta quinta sesión el jefe del Área de Seguimientos de la UCAO, José Francisco González.

Este agente —quien fue investigado durante la instrucción del caso— participó en las vigilancias a Rosalía Iglesias, que ella detectó el 11 de octubre de 2013, motivo por el que se detuvo el operativo.

De acuerdo con Hervás, identificó a García Castaño como la persona que ordenó dicha vigilancia.

González añadió que, tras esas labores, y siguiendo instrucciones de El Gordo, también tuvo que realizar vigilancias frente al despacho de Javier Gómez de Liaño, entonces abogado del extesorero del PP, observando quién entraba y salía del edificio.

‘El Gordo’ ante el juez

En 2019, más de dos años antes del episodio cardiovascular que afectó su salud, García Castaño declaró por segunda vez como investigado ante el juez Manuel García-Castellón, encargado de la Operación Kitchen.

En esa declaración afirmó haber entregado a Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad y ahora acusado en este proceso, un dispositivo electrónico con documentos que estaban en poder del extesorero del PP.

El Gordo aseguró ante la Audiencia Nacional que informó a sus superiores en el Ministerio del Interior sobre los resultados del operativo, aunque negó haber sustraído el mencionado pendrive.

En cambio, Martínez niega haber recibido dicho dispositivo electrónico —que nunca ha sido localizado pese a su supuesta existencia— y también rechaza conocer o haber organizado algún espionaje ilegal para obtener datos de Bárcenas.

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