El entrenador del FC Barcelona compartió en su biografía un episodio traumático de su infancia que permanece desconocido para la mayoría de seguidores azulgranas.
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Hansi Flick afronta este martes uno de los retos más exigentes desde que asumió el mando del FC Barcelona: superar la eliminatoria contra el Atlético de Madrid en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions League.
Tras perder 0-2 en el encuentro de ida en el Metropolitano, el técnico alemán intentará darle la vuelta al marcador en el Camp Nou. Un momento propicio para rememorar cómo venció obstáculos aún mayores durante su infancia.
En la biografía oficial Hansi Flick: Die Biografie, publicada en 2021 por Riva Verlag en Alemania, el entrenador compartió aspectos inéditos de su infancia marcada por la lucha. «El amor por el fútbol surgió muy temprano», relata el propio Hansi Flick, explicando que su pasión por el deporte comenzó antes de cumplir seis años. Esa profunda pasión por el balón fue tan fuerte que incluso un accidente serio no logró frenarlo.
«Con casi seis años choqué en bicicleta contra un coche y me fracturé el fémur. Estuve doce semanas con el yeso», relata Flick acerca del atropello sufrido en su pueblo natal de Mückenloch, en Baden-Württemberg.
Esa firme determinación encontró en el fútbol un refugio para superar además una infancia exigente. Su madre, Traudl, era una adolescente de solo 16 años cuando lo tuvo, el 24 de febrero de 1965, y él mismo admite, con una sonrisa, que «fue un hijo deseado».
Desde la niñez, Flick comprendió que la adversidad se supera con constancia: mientras otros niños jugaban, él cargaba con un yeso en la pierna durante más de tres meses sin abandonar su sueño futbolístico.
Hoy en día, ese mismo espíritu está presente en el vestuario del Barça. Flick pasó varias semanas visitando su pueblo para anunciar su fichaje por el club catalán junto a Joachim Löw, recordando que «la relación con mi padre no siempre fue sencilla» y que él trabajaba arduamente para brindarle una vida digna.
Hansi Flick, en un entrenamiento del FC Barcelona junto a Ferran Torres y Pedri
«Mi padre se esforzó mucho para darnos una vida digna y siempre hizo todo lo posible para apoyarme en alcanzar lo que él no pudo: llegar a ser un futbolista profesional», expresa en su biografía.
Este martes, el Camp Nou será el lugar donde Flick demostrará que la adversidad puede transformarse en energía. Frente al Atlético de Madrid dirigido por Simeone, el conjunto azulgrana debe remontar un marcador adverso de dos goles, un objetivo que requerirá la misma fortaleza y resiliencia que Flick mostró de niño. El alemán conoce bien el significado de levantarse tras una caída.
«Con casi 18 años conocí a mi esposa, que tenía 15», recuerda Flick sobre su vida personal, mientras trabaja en su proyecto deportivo en Barcelona. El encuentro de este martes no será solamente un partido de Champions: simboliza la confirmación de que el niño que superó un grave accidente es hoy un entrenador que cree en las remontadas imposibles, en la resiliencia y en la importancia de no rendirse jamás.
El Barça intentará otra vez lo imposible, y Flick estará al mando, guiándolos con la misma fuerza que le permitió quitarse el yeso y volver a jugar al fútbol.

