El 80% de diputados y senadores difunde agendas parciales, con escasas referencias a encuentros con ‘lobbies’

El año pasado se entregaron 61 regalos con un valor superior a los 150 euros entre ambas Cámaras

Pleno en el Congreso.

Ocho de cada diez diputados y senadores continúan sin cumplir la obligación de publicar en las webs del Congreso y el Senado sus agendas detalladas. Aunque todos informan sobre sus actividades parlamentarias estrictas, sólo el 20% aporta información externa a estas y, en general, «raramente» registran sus encuentros con grupos de interés, a pesar de estar obligados a hacerlo.

Así lo refleja el informe correspondiente a 2025 de la Oficina de Conflicto de Intereses de las Cortes, organismo encargado de evaluar el cumplimiento del Código de Conducta aprobado en 2020 para los miembros de las Cortes.

Según el informe, con datos hasta el 31 de diciembre de 2025, todos los integrantes de ambas Cámaras anotan en sus agendas sus tareas parlamentarias, incluyendo asistencia a sesiones de Pleno, comisiones, ponencias, entre otras.

En el Congreso ha aumentado el número de quienes también registran otras actividades no estrictamente parlamentarias, pasando de 46 a 75 en un año. En cambio, en el Senado, esa cifra ha decrecido: de 64 senadores en 2024 a 55 en la actualidad.

De todos modos, se observa que «en muchos casos las anotaciones sobre reuniones distintas de las estrictamente orgánicas de la Cámara se realizan de forma esporádica y no regular, y suelen referirse a la asistencia a eventos, pero rara vez a encuentros con asociaciones, organizaciones o representantes de entidades consideradas grupos de interés».

Es decir, a pesar de las «reiteradas recomendaciones» emitidas en los informes anuales por la oficina, aún son «una minoría» quienes reportan actividades más allá de las parlamentarias y casi ninguno documenta contactos con ‘lobbies’ en las páginas web del Congreso y Senado.

«Resulta difícil, por parecer altamente improbable, pensar que la ausencia de registros sobre estas reuniones refleje con exactitud la actividad real de los miembros de las Cámaras», indican desde la Oficina de Conflicto de Intereses, que incluso publicó una guía para orientar a sus señorías sobre la información que se debe incluir en sus agendas, aunque el año pasado sólo recibieron tres consultas relacionadas con este tema.

Al asumir su cargo, los parlamentarios deben completar una declaración de intereses económicos. En el Senado todos están al día, pero en el Congreso hace falta uno por presentarla. El informe no identifica al parlamentario, pero sí señala que no respondió a los requerimientos para cumplir con esta obligación.

Durante el año pasado se presentaron 23 nuevas declaraciones de intereses económicos (15 en el Congreso y 8 en el Senado); en doce casos se advirtieron omisiones o errores, se corrigieron siete, pero cinco aún permanecen sin subsanar.

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