Características psicológicas de los compañeros que hablan mucho pero demuestran poco conocimiento

El psicólogo Rafael Alonso explica cómo la convivencia con trabajadores afectados por el efecto Dunning-Kruger puede provocar inseguridad y agotamiento en los equipos de trabajo

Personas trabajando en la oficina (Adobe Stock)

Consideran que saben más que cualquier otra persona, trabajan mejor que nadie y que sus opiniones son las más relevantes, al menos, eso es lo que piensan. Aunque resultan molestos y contraproducentes, es habitual encontrar colegas que sobrevaloran sus habilidades laborales. Rafael Alonso, psicólogo especializado en recursos humanos, ha explicado en su cuenta de TikTok (@rafabienestarlaboral) que esta conducta se conoce como “efecto Dunning-Kruger” y quienes presentan este sesgo cognitivo suelen mostrarse muy seguros de sus criterios y capacidades.

El “efecto Dunning-Kruger” se define como la propensión de individuos con escasos conocimientos sobre un determinado tema a exhibir una confianza exagerada y emitir juicios de forma contundente. Alonso explica que las personas con este sesgo tienden a corregir a otros, “por eso hay gente opinando todo el tiempo sin entender realmente, simplificando problemas complejos y señalando errores en otros sin ninguna base, simplemente porque creen saber más y lo hacen con tal seguridad que hacen dudar a cualquiera”.

Este fenómeno no solo altera la dinámica laboral, sino que también tiene un impacto negativo en el bienestar profesional de quienes trabajan junto a estos individuos. El psicólogo señala que la presencia constante de personas que hablan con total certeza, a pesar de su desconocimiento técnico, está vinculada a un aumento en la frustración y al desgaste profesional. “Compartir espacio con compañeros que creen tener todas las respuestas es una de las razones por las que la gente termina agotada en su empleo, porque no solo deben cumplir con sus tareas, sino también soportar a quienes piensan que las hacen mejor que ellos”, afirma.

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Cómo lidiar con estos compañeros

Para manejar de forma efectiva la convivencia con compañeros afectados por este efecto, el psicólogo plantea tres estrategias. La primera es diferenciar entre seguridad y competencia. “Que alguien hable con volumen no significa que tenga más conocimiento. Existen personas que expresan sus ideas con mucha convicción simplemente porque no reconocen sus propias limitaciones. Y aunque esta actitud impone, no debe tomarse como criterio. Si te dejas influenciar por esa confianza, terminarás dudando de tus propios conocimientos”, advierte.

La segunda recomendación es evitar corregir a estas personas, ya que, según Rafael Alonso, “no buscan aprender, sino tener la razón”. “Entrar en esa disputa solo te desgasta. No es un diálogo técnico, sino una batalla de egos. Por eso importa poco lo que digas, porque no te escuchan. Cuanto más trates de demostrar algo, más frustración acumulas”, destaca.

Finalmente, es fundamental confiar en uno mismo: “Si conoces el tema, no te minimices para encajar. El problema surge cuando se baja el nivel para evitar conflictos o parecer arrogante. Allí se pierde. Si tienes conocimiento y experiencia, defiende tu postura sin necesidad de sobreexplicarte o justificar constantemente”. Alonso enfatiza que aplicar estas tres pautas ayuda a mejorar la calidad de vida laboral y a reducir los efectos psicológicos negativos provocados por la convivencia con personas afectadas por el efecto Dunning-Kruger.

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