Lucía Menéndez, abogada, explica por qué la esposa no puede heredar todo si hay hijos

El denominado testamento del uno para el otro puede causar confusión, dado que autoriza a ceder el usufructo al cónyuge, mientras que la propiedad continúa perteneciendo a los herederos legales

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La planificación de una herencia suele aplazarse, aunque conlleva importantes consecuencias legales y familiares. En España, el marco normativo que regula las sucesiones establece ciertos límites que no siempre son conocidos por la población, lo que puede provocar malentendidos y expectativas poco realistas. En este contexto, es fundamental entender cómo opera el reparto de bienes tras el fallecimiento y qué margen de maniobra tiene cada persona sobre su patrimonio.

En esta línea, la abogada Lucía Menéndez señala que existe una creencia común pero incorrecta sobre el llamado testamento del uno para el otro. “No funciona como la mayoría cree”, indica la especialista en un video publicado en su perfil de TikTok (@luciamenendezabogada). Explica que, en España, incluso cuando alguien desea que su cónyuge herede todo, la ley lo impide en presencia de descendencia: “Si tienes hijos, no puedes dejar toda tu herencia a tu esposo o esposa”.

Según la abogada, “debes asignar como mínimo dos tercios de tu herencia a tus hijos o nietos”. Solo el tercio restante puede disponerse libremente. Este esquema responde a la figura de la legítima, una parte de la herencia reservada por ley a determinados herederos forzosos, habitualmente los descendientes.

Distinción entre usufructo y propiedad

Muchas personas eligen testamentos en los que ceden a su pareja el usufructo universal y vitalicio de sus bienes. Menéndez aclara el verdadero alcance de este mecanismo: “Lo que se hace en estos testamentos del uno para el otro es asignar a la pareja el usufructo total, pero no la propiedad”.

Esto implica que el cónyuge puede utilizar los bienes, pero no está autorizado a venderlos ni a disponer de ellos como propietario. “Por tanto, podrá hacer uso de ellos, pero no venderlos ni enajenarlos”, enfatiza Menéndez. Esta diferenciación entre usufructo y propiedad es crucial para comprender cómo se distribuyen los derechos sobre los bienes heredados.

Una mujer asiste a la lectura del testamento de su marido (Canva)

En la práctica, si una persona fallece dejando hijos, estos son los beneficiarios principales de la herencia, aunque el cónyuge viudo o viuda conserva el derecho de uso sobre la vivienda y otros bienes. El usufructo permite, por ejemplo, residir en el inmueble o percibir rentas, pero nunca transferir la propiedad. Esta situación puede complicar la administración del patrimonio familiar, especialmente cuando existen varios herederos involucrados.

Protección para los descendientes

Asimismo, el sistema español introduce matices como el tercio de mejora, que posibilita favorecer a uno o varios descendientes frente a otros, dentro de ciertos límites. No obstante, estas opciones están enmarcadas dentro de una estructura legal que prioriza la protección de la familia directa.

Este esquema legal busca resguardar a los descendientes y impedir que sean desheredados, incluso si va en contra de la voluntad explícita de los padres. Antes de redactar un testamento, Menéndez recomienda informarse y contar con asesoría especializada: “Es fundamental recibir buen asesoramiento al realizar un testamento para que refleje realmente lo que queremos respetando los límites legales”.

Entender estas normativas no solo contribuye a evitar conflictos, sino que también permite tomar decisiones más informadas sobre el futuro del patrimonio, adecuando las disposiciones testamentarias a la realidad jurídica vigente y a las circunstancias personales de cada familia.

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