El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha difundido su informe más reciente sobre el estado de los embalses de agua en España
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El Boletín Hidrológico Peninsular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) indicó que en la actualidad los embalses de agua en España mantienen un nivel del 83,31 %de su capacidad total.
Los registros oficiales muestran que el volumen de agua embalsada aumentó respecto a la semana previa.
La situación actual de los embalses constituye una base esencial para enfrentar los desafíos relacionados con la gestión del agua en España. En fechas concretas, los datos obtenidos guían las decisiones políticas y sociales vinculadas tanto al consumo como a la preservación de este recurso.
Visión general del agua en España
Fecha: sábado 4 de abril de 2026.
Capacidad total: 56.043 hm3.
Volumen total de agua embalsada: 46.689 hm3.
Porcentaje del agua embalsada: 83,31 %.
Variación con respecto a la semana anterior: 15 hm3.
Cambio porcentual semanal: 0,03 %.
Cantidad de agua embalsada hace un año: 40.857 hm3.
Porcentaje del agua embalsada hace un año: 72,90 %.
Condición de los embalses peninsulares

Andalucía: 86,20%.
Aragón: 83,99%.
Asturias: 84,87%.
C. Valenciana: 57,77%.
Cantabria, P. Vasco y La Rioja: 83,96%.
Castilla-La Mancha: 71,16%.
Cataluña: 84,21%.
Comunidad de Castilla y León: 86,52%.
Extremadura: 86,34%.
Galicia: 86,93%.
Murcia: 35,81%.
Navarra: 85,08%.
Recomendaciones para ahorrar agua en el jardín
Independientemente del estado de los embalses en España, es fundamental emplear el agua de forma responsable. Por ello, el Miteco ha difundido una serie de consejos para optimizar el consumo de agua en los hogares, especialmente en el jardín.
En España, las viviendas unifamiliares con jardín utilizan entre 2 y 5 veces más agua que los pisos. Por esto, el jardín se convierte frecuentemente en un gran consumidor de agua. Sin embargo, existen alternativas para minimizar este consumo.
Una estrategia clara para disminuir el uso de agua en el jardín es optar por plantas con demandas de riego bajas o que no necesiten riego tras establecerse correctamente. Esto no implica que
se deba llenar el jardín con cactus o chumberas. De hecho, la mayoría de las especies tradicionalmente usadas en jardines mediterráneos (árboles, arbustos y matas) requieren poca agua.
Generalmente, más de dos tercios del agua usada en un jardín se destina a mantener el césped. Por eso se puede afirmar que el césped es el mayor consumidor de agua en jardines modernos. Reducir su área es la forma más eficiente y segura de recortar el consumo.
Cubrir partes del jardín con materiales naturales como piedras, gravas o cortezas reduce notablemente el gasto hídrico y aporta efectos estéticos agradables. Estas cubiertas evitan el sobrecalentamiento del suelo, protegen de viento y erosión, dificultan el crecimiento de malas hierbas y permiten disimular los sistemas de riego.
Los sistemas de riego localizado suministran agua a través de “goteros” que operan a baja presión. Esto posibilita entregar a cada planta la cantidad precisa que necesita, minimizando pérdidas por evaporación. En consecuencia, emplean entre la mitad y una cuarta parte del agua que requeriría un riego por aspersión.
El agua de lluvia que cae sobre tejados y patios puede ser reutilizada para regar. Tras ser canalizada por los canalones o drenajes, se almacena en un pequeño depósito para su uso posterior.
Un depósito semienterrado es ideal para conservar el agua de lluvia, aunque también pueden usarse recipientes improvisados como toneles, bidones o antiguas bañeras. Se recomienda situar el depósito en un lugar elevado dentro de la parcela para facilitar el riego por gravedad.
Regar en las horas más frescas del día ayuda a reducir pérdidas por evaporación y previene daños en las plantas. Además, hay que tener en cuenta que regar en exceso hace que las plantas sean menos resistentes a la sequía y más propensas a enfermedades.
