Reyes Harald y Sonia de Noruega reciben críticas por sus vacaciones durante Semana Santa: cuestionan la decisión

La prensa noruega cuestiona el desplazamiento de los reyes a Sikkilsdalen debido al delicado estado del padre de Haakon de Noruega

Retrato oficial de los reyes Harald y Sonia de Noruega. (Casa Real Noruega)

La Familia Real de Noruega enfrenta un periodo delicado, marcado por varias controversias que han puesto bajo la lupa mediática tanto a sus integrantes como a sus recientes decisiones. En semanas recientes, la institución ha sido sacudida por distintas polémicas que han dañado su imagen pública dentro y fuera del país.

Por un lado, las noticias relacionadas con Marius Borg Høiby han provocado debate entre la opinión pública. A esto se añadió el escándalo que afectó directamente a la princesa Mette-Marit debido a su relación pasada con el financiero Jeffrey Epstein, incrementando la presión mediática sobre la heredera.

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En este contexto, los reyes Harald V y Sonia de Noruega optaron por viajar a Tenerife buscando descanso y evitar la atención pública. No obstante, el viaje no resultó como esperaban, pues el monarca tuvo que ser ingresado en un hospital durante su estancia, reavivando las preocupaciones sobre su estado de salud. Apenas un mes después, la pareja real decidió mantener sus planes de Semana Santa y trasladarse a las montañas de Sikkilsdalen, una elección que ha sido tildada por algunos sectores como “inaceptable”.

“Un riesgo potencialmente alto”

La polémica creció tras las declaraciones de la experta en realeza Tove Taalesen, quien en una entrevista con el medio Nettavisen mostró su desacuerdo con la decisión de los monarcas. “Todos los argumentos sensatos apuntan en una única dirección: no deberían hacerlo”, afirmó con contundencia. Según la especialista, el principal problema reside en las condiciones del desplazamiento, que consideró “largo” y “exigente”, sumado a la carencia de atención médica adecuada en el lugar. Estas circunstancias podrían añadir un riesgo adicional si el rey Harald requiriera asistencia sanitaria urgente durante su estancia.

Taalesen fue más allá al expresar que este traslado “no está justificado” y que “no resulta inteligente”, especialmente tomando en cuenta el historial médico del monarca. En su valoración, advirtió que dichas decisiones podrían generar una “tradición de Pascua con un riesgo potencialmente alto”, no solo para el Rey sino también para la Reina Sonia, quien el año pasado debió ser evacuada en ambulancia desde la misma zona montañosa. “Si fueran tus padres, hablarías con ellos y probablemente en algún momento les dirías sin rodeos: ‘¡Ya basta!’”, agregó.

El rey Harald de Noruega se dirige a una reunión en Longyearbyen, isla Spitsbergen, archipiélago de Svalbard (NTB/Cornelius Poppe/vía REUTERS)

La especialista insistió en que la tradición no puede primar sobre la seguridad, señalando que el propio monarca es consciente de los riesgos: “El rey Harald conoce todo. Está familiarizado con su cuerpo. Cuenta con asesores y médicos. Sin embargo, decide viajar. No porque sea seguro. No porque sea práctico. Sino porque así se ha hecho siempre”, expresó, evidenciando su preocupación por la determinación tomada.

Mette-Marit, en el punto de mira

Más allá del viaje, la situación de la monarquía noruega se complica también por el impacto de las controversias en la opinión pública. Una encuesta reciente evidenció que el regreso de la princesa Mette-Marit a sus actividades oficiales no ha sido bien recibido por una parte considerable de la población, en especial por las dudas aún existentes sobre su vínculo con Epstein.

En este sentido, Taalesen se pronunció también respecto al desgaste en la reputación de la heredera: “El elevado porcentaje de reacciones negativas demuestra que su imagen y la confianza pública en ella están bajo presión”, explicó. Además, la experta subrayó que estas situaciones tienen un impacto mayor en una figura institucional como la de una princesa heredera: “esto es mucho más grave para una princesa heredera que para cualquier otra persona pública”.

Las consecuencias, según su análisis, van más allá de la imagen personal y afectan directamente la estabilidad de la institución: “Pero lo más relevante aquí es la división. No es una nación unida que la respalde. Es una nación fragmentada. Y una monarquía puede soportar mucho, pero no tolera ser foco de controversia”.

En conclusión, Taalesen considera que la situación actual no implica un colapso inmediato de la monarquía, pero sí revela tensiones tanto internas como externas: “no es un colapso total, es una lucha de poder”. La experta apunta a que las críticas se basan, en buena medida, en la percepción de que la princesa ha retomado su agenda pública prematuramente, sin aclarar del todo la naturaleza de sus vínculos con Epstein.

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