El golfista de 50 años perdió el control de su camioneta en una zona residencial y se sospecha que consumió analgésicos.
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El vídeo policial correspondiente a la última detención de Tiger Woods en Florida revela una imagen cruda del campeón de 15 majors: aturdido, cubierto de sudor y luchando por mantenerse consciente tras volcar su vehículo en una calle residencial de Jupiter Island.
Las grabaciones, publicadas por la Oficina del Sheriff del condado de Martin, muestran los hechos ocurridos el 27 de marzo pasado, cuando el golfista de 50 años fue arrestado bajo la acusación de conducir bajo la influencia de sustancias, causar daños materiales y negarse a realizar una prueba de orina.
La cámara corporal del primer agente en llegar a la escena muestra a Woods arrodillado en la cuneta, con el Range Rover volcado a pocos metros y un remolque dañado en medio de una vía que comúnmente es sinónimo de tranquilidad y residencias frente al mar.
La Policía publica el vídeo de la cámara corporal del accidente de Tiger Woods y su arresto
El mismo jugador explica a los oficiales cómo ocurrió el choque: «Miré mi teléfono y, de repente… ¡bum!», se le oye decir, haciendo referencia al instante en que impactó por detrás al remolque al intentar adelantar a un camión a gran velocidad.
Minutos más tarde, un sanitario lo examina en el suelo y un agente le pregunta si está bien, a lo que Woods responde brevemente: «Sí, sí».
El sheriff John Budensiek afirmó que el vehículo de Woods se desplazaba «a alta velocidad» en una carretera con límite de 50 km/h cuando intentó adelantar al camión en un tramo de doble sentido, maniobra que terminó con el Land Rover impactando contra la parte trasera del remolque y volcando sobre el lado del conductor.
Woods consiguió salir arrastrándose del automóvil y, según el informe policial, mostraba evidentes signos de intoxicación: ojos rojos y vidriosos, pupilas muy dilatadas, movimientos lentos y dificultades para mantener el equilibrio durante las pruebas de sobriedad en ruta.
Sin embargo, el sheriff puntualizó que el golfista «dio triple cero» en el alcoholímetro, sin rastros de alcohol en sangre: la atención se centra en el consumo de analgésicos.
La declaración jurada del caso indica que, durante el registro, los agentes encontraron dos pastillas blancas sueltas en el bolsillo izquierdo del pantalón de Woods.
Estas llevaba la marca «M367», un código que corresponde a comprimidos de hidrocodona, un opioide potente usado para aliviar dolores intensos o crónicos. Cuando fue preguntado sobre si tomaba medicación prescrita, Woods se limitó a contestar: «Tomo algunos» fármacos.
Paralelamente, se negó a entregar una muestra de orina, aunque en la comisaría las pruebas de alcohol nuevamente dieron resultado cero.
Foto de Tiger Woods de su ficha policial tras ser detenido Europa Press
Un segundo vídeo publicado por el sheriff, con duración de 17 minutos, muestra el traslado hacia la cárcel del condado de Martin.
En las imágenes se observa a Woods en el asiento trasero del coche patrulla, cubriéndose la cabeza con una sábana, bostezando repetidamente, tratando de controlar un hipo y quedándose dormido en momentos, todo ello en un silencio casi absoluto.
Esta escena coincide con la descripción oficial de un detenido «letárgico», cooperativo, pero preocupado por no incriminarse, tal como manifestó Budensiek.
El golpe que sufrió en Jupiter Island representa el cuarto accidente grave de tráfico en la vida de Woods y su segundo arresto vinculado con un posible consumo de medicamentos.
En 2017, también fue detenido en Florida tras ser encontrado dormido al volante con el motor encendido y diversos fármacos en su organismo; por ese hecho se declaró culpable de conducción temeraria.
Actualmente, mientras enfrenta cargos por un delito menor de DUI con daños y por negarse a realizar una prueba legal, el golfista solicitó autorización judicial para salir del país y entrar en un centro de tratamiento. Otro intento de corregir una historia marcada por éxitos en el golf y excesos fuera de los campos.

