El comisario Jørgensen envía una carta a los ministros del ramo para que consideren reducir el consumo de petróleo y gas en sus respectivos países

La repercusión económica provocada por la guerra en Irán comenzó con el combustible. Incluso quienes están ajenos al conflicto, en países como España donde se rechaza y condena, sienten el impacto. Los gobiernos advierten de que esta situación podría prolongarse, por lo que implementan acciones para mitigar sus efectos. En España ya se ha establecido un primer paquete de medidas anticrisis que aborda varios aspectos. Por ahora, desde el ejecutivo no se ha lanzado ningún mensaje de restricción, no se habla de falta de suministro ni se hace un llamado a la responsabilidad individual o a modificar hábitos.
En cambio, Bruselas sí ha tomado esta iniciativa. La Comisión Europea solicita a los Estados miembros que evalúen la posibilidad de reducir el consumo de petróleo y gas, especialmente en el transporte, preparándose frente a una posible “interrupción prolongada” en el suministro. Esta petición se formula mediante una carta firmada por Dan Jørgensen, comisario de Energía, a la cual ha accedido el medio Politico. En dicha misiva, Jørgensen, socialdemócrata danés, manifiesta su preocupación por la creciente posibilidad de que el problema actual de precios se convierta en uno de disponibilidad, debido a la alta dependencia del Golfo Pérsico.
"Argelia es un suministrador estable, fiable y constante de gas", ha ensalzado el ministro de Exteriores español.
De carestía a escasez
El comisario dirige su comunicación a los ministros responsables de Energía, quienes se reunirán de urgencia este martes. Por España participa Sara Aagesen. Jørgensen insta a sus colegas a promover en sus gobiernos la adopción de “medidas voluntarias de ahorro”, lo que implicaría fomentar que la población reduzca el uso del automóvil y de vuelos, limitando los desplazamientos a estrictas necesidades y reservando el combustible para actividades esenciales, algo que ya ocurre en ciertos países asiáticos. Según la misiva, la creciente escasez se agrava por la «disponibilidad limitada de proveedores alternativos y capacidad de refinación dentro de la Unión Europea”.
De acuerdo con la carta, que cita Politico, «los Estados miembros deben evitar tomar medidas que incrementen el consumo de combustibles, limiten la libre circulación de productos petrolíferos o desincentiven la producción en las refinerías de la Unión». Además, el alto funcionario energético alienta a los países a incrementar el uso de biocombustibles para sustituir derivados de combustibles fósiles. Lo que Jørgensen plantea es la posibilidad de anticiparse y evitar que, si la guerra se mantiene, haya quien pueda alegar desconocimiento ante un posible paso de la alza de precios a la escasez real.

Diez recomendaciones
Se trataría de implementar medidas que fueron comunes durante las crisis petroleras de los años 70. La Agencia Internacional de la Energía ha difundido una lista con diez recomendaciones para el ahorro, entre ellas el fomento del teletrabajo —a fin de evitar desplazamientos—, el uso del transporte público, la reducción de la velocidad máxima en autopistas y autovías en 10 km/h, el acceso a las ciudades según la matrícula del vehículo y cocinar con electricidad. El organismo señala que si se aplicaran estas medidas, los ciudadanos mejorarían su calidad de vida y notarían un ahorro significativo en gastos de desplazamientos.
El IPC de marzo en España alcanzó el 3,3% interanual motivado por el aumento en los precios de los carburantes, pero según un estudio publicado este lunes por Funcas, este es solo un “efecto inmediato”. El incremento en el combustible impacta en el transporte, eleva costos agrícolas y presiona al alza los precios de fertilizantes y otras materias primas clave. Por ello, concluye que la siguiente fase será la subida en los precios de los alimentos, afectando la cesta de la compra. En el mejor escenario, aunque poco probable, la guerra concluiría pronto y la economía española lograría superar el impacto. Carlos Cuerpo, vicepresidente, lamenta la “enorme incertidumbre respecto a la duración” del conflicto.

