La conexión entre las guardias hospitalarias y la hermandad de médicos cofrades en Sevilla

Asemeco está integrada actualmente por 112 personas que en algún momento han sido o son facultativos en centros de la provincia, atención primaria y emergencias

Foto: Foto de archivo de nazarenos de la Hermandad del Gran Poder de Sevilla. (Getty Images/Marcelo del Pozo)

Las guardias en los grandes hospitales normalmente dejan escaso tiempo para un breve descanso y mucho menos para una conversación relajada entre profesionales sanitarios. No obstante, en ocasiones ocurre un milagro. Un 5 de abril de 2017, cuatro días antes del Domingo de Ramos, en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), los especialistas estaban viviendo una jornada sorprendentemente tranquila, con menos carga asistencial y visitas que lo habitual. Tres médicos conversaban sobre la Semana Grande que la ciudad experimentaría en las próximas horas y propusieron crear un grupo de WhatsApp para compartir información cofrade.

Inicialmente lo integraban José Luis Pereira, Antonio Caballero y Enrique Pérez. Poco después se añadieron otros tres colegas más (Jorge Domínguez-Rodiño, Marilón Rincón y Juan Manuel Contreras) y cada día el grupo fue integrando a más médicos de la provincia sevillana de hospitales, atención primaria, 061… incluso jubilados.

Así fue como, casi cinco años más tarde, en marzo de 2022, semanas antes de Semana Santa, se constituyó la Asociación Sevillana de Médicos Cofrades (Asemeco), que actualmente suma 112 miembros. “Cuando la pandemia comenzó a remitir, decidimos, con el respaldo del Colegio de Médicos de Sevilla, formar una asociación civil y sin ánimo de lucro. Celebramos nuestra asamblea general anualmente y contamos con una junta directiva compuesta por siete miembros”, relata a El Confidencial su presidente José Luis Pereira, médico del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Virgen del Rocío, así como hermano de la Hermandad del Silencio y de la Amargura.

Los requisitos son tres aunque, en su opinión, se podrían reducir a dos: ser médico (o haber ejercido como tal) y cofrade. El tercero, en realidad, debería entenderse incluido en el anterior, que es ser cristiano. “Desde la perspectiva de la asociación, no se puede ser cofrade sin ser católico. Muchas veces este es el gran problema, ya que intentan reducir lo cofrade solo a lo estético cuando en realidad también es una forma de vida”, defiende.

Los objetivos que persiguen se resumen en lo siguiente: fomentar el conocimiento de las hermandades y cofradías de Sevilla y provincia, “desde el ámbito cristiano, cofrade y médico”; promover la convivencia entre los médicos que forman la asociación, a la que consideran única en España; impulsar actividades culturales relacionadas con el mundo cofrade y otras que apruebe la asamblea.

Para ello organizan actividades como convivencias y encuentros, además de actos formativos y divulgativos. Estas suelen desarrollarse entre octubre y junio, coincidiendo con el calendario académico. En el primer mes generalmente celebran una eucaristía de inicio de curso, a menudo presidida por el padre Francisco Blanc, párroco de la Parroquia de San Román y Santa Catalina de Sevilla, quien también es psicólogo.

“Generalmente, la actividad se centra en conferencias, tanto impartidas por miembros de la asociación como por profesionales conocidos, así como en visitas a las hermandades”, subraya. Por ejemplo, en los últimos meses de 2025 se llevó a cabo una charla sobre curiosidades y leyendas de las calles de Sevilla, presentada por un médico senior miembro del grupo, y se realizó una visita a la Hermandad del Museo. En las próximas semanas se celebrará una conferencia “muy interesante” con el catedrático de Historia del Arte Andrés Luque Teruel acerca de la festividad del Corpus Christi.

Foto de una actividad de Asemeco. (Cedida)

Pereira resalta una misión adicional que tiene la asociación: ayudar y apoyar a sus compañeros jubilados. «En numerosas ocasiones intentamos ofrecer apoyo a los médicos mayores y asistirles si se encuentran enfermos. Se trata de un compromiso social y filantrópico, no centrado únicamente en lo cofrade”, comenta. Este especialista reconoce que en este ámbito no siempre es sencillo adaptarse a otras actividades fuera del hospital o centro de salud y muchas veces pierden el contacto.

Por ahora, la asociación continúa con buen ritmo; la Semana Santa ya está próxima y, una vez finalizado el mes, retomarán sus tareas. Para Pereira, este año será distinto. Tras 25 años acompañando a su hermandad la madrugada de Viernes Santo, este año realizará la estación de penitencia desde su casa. En 2025 sufrió una caída “muy fuerte” durante la recogida, que provocó la ruptura completa del tendón de Aquiles. Las secuelas que aún padece y de las que está en proceso de recuperación hacen que necesite descansar cada cuarenta y cinco minutos, lo que le imposibilita seguir el ritmo de la cofradía durante seis horas.

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