Evolución de las afecciones de la columna vertebral a lo largo de las distintas etapas de la vida

La cirugía de espalda no es igual a los 30 que a los 70, puesto que los problemas que la causan varían considerablemente con la edad

Foto: (istock)

A lo largo de los años de práctica profesional, se notan diferencias evidentes en los tipos de patologías de columna que presentan los pacientes según su edad al momento de llegar a la consulta.

Una exploración minuciosa de la marcha del paciente, tras caminar unos pocos pasos, combinada con la descripción de ciertas características del dolor, suele ser suficiente para establecer un diagnóstico, relegando las pruebas complementarias a un papel confirmatorio.

Como se ha mencionado en otras ocasiones, los síntomas predominantes en la columna suelen manifestarse como dolor axial (localizado) o dolor irradiado hacia una extremidad, conocido en las inferiores como ciática. Tanto los pacientes jóvenes como los de edad avanzada describen ambas sintomatologías, aunque corresponden a patologías diferentes en su columna vertebral.

En pacientes jóvenes con dolor irradiado, la causa más frecuente es una hernia discal que comprime una raíz nerviosa. En contraste, en pacientes mayores, el dolor irradiado suele originarse por una compresión nerviosa causada probablemente por una estenosis o estrechamiento del canal vertebral. Mientras que en el joven el dolor aparece de forma aguda y reciente, en el adulto mayor este dolor habitualmente se instala de forma progresiva, con episodios de mejoría o mayor tolerancia.

En la estenosis del canal vertebral, se observa una dificultad creciente para caminar, incluso distancias cortas. Muchas veces, el paciente debe detenerse (claudica) para luego reanudar la marcha tras unos minutos; esta situación es popularmente llamada «síndrome del escaparate«. En este contexto, se interpreta que el paciente usa la parada frente al escaparate para descansar. Por otro lado, en el «síndrome del carrito del supermercado«, el paciente se apoya en el carrito, lo que le permite caminar con una postura de flexión que alivia los síntomas, ya que anatómicamente amplía el diámetro del canal y disminuye la compresión nerviosa. Esta técnica no funciona en la claudicación de origen vascular, siendo un elemento útil para el diagnóstico diferencial.

Cuando el dolor es lumbar axial, en los pacientes jóvenes suele deberse a una degeneración del disco lumbar, o a una espondilólisis con o sin espondilolistesis (desplazamiento vertebral), que a menudo tiene un componente traumático. Esta patología es común en deportistas de alto nivel expuestos desde la infancia a impactos o caídas reiteradas. En los pacientes mayores, el dolor lumbar axial no irradiado se relaciona con una degeneración de las facetas (pequeñas articulaciones posteriores) o con una alteración en la alineación vertebral llamada escoliosis degenerativa del adulto.

En casos de dolor tanto axial como irradiado, se recomienda iniciar el tratamiento conservador con rehabilitación y analgesia. Si no se observa mejoría, se contemplan procedimientos para el dolor si están indicados y pueden ofrecer alivio duradero. No obstante, ante una alteración estructural importante o inestabilidad mecánica, estos tratamientos suelen resultar poco eficaces a medio y largo plazo. Cuando el tratamiento conservador fracasa, es necesario informar al paciente que la alternativa es la cirugía. Afortunadamente, la cirugía de columna ha evolucionado notablemente y hoy se dispone de materiales y tecnologías que la hacen segura y mínimamente invasiva. En pacientes jóvenes, el objetivo es preservar el movimiento de la columna siempre que sea viable. Desde hace años, se promueve la cirugía de preservación del movimiento, siendo pioneros en la implantación de discos artificiales lumbares, que, pese a posibles complicaciones, consideramos una opción preferible frente a la artrodesis o fijación en esta población.

En pacientes con columna de mayor edad, el coste funcional de una fijación es menor y en situaciones de inestabilidad o desplazamiento vertebral puede ser la única opción. La columna, al igual que otras articulaciones, tiende a perder movilidad debido al proceso degenerativo y artrósico ligado a la edad. Sin embargo, en pacientes menores de 75 o incluso 80 años, preservar el movimiento sigue siendo relevante, especialmente considerando que hoy en día muchas personas mantienen actividad física hasta edades avanzadas. En el Instituto, la cirugía orientada a preservar el movimiento se ha convertido en un genuino campo de investigación. Gracias a implantes novedosos capaces de reemplazar la función de facetas degeneradas, es posible conservar la movilidad vertebral también en pacientes mayores.

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