Explora el pueblo emblemático situado en la cima de Badajoz, conocido por su singular nombre, su plaza de toros del siglo XVIII y un rollo histórico otorgado por Felipe II

Un enclave elevado en el sur de Extremadura conserva vestigios de siglos pasados y diversos símbolos que lo distinguen. Su perfil, patrimonio y detalles poco habituales lo transforman en una escapada con mucho más de lo que aparenta

Foto: Descubre el pueblo mágico que está en lo más alto de Badajoz. (Pueblos Mágicos de España)
  • Una fortaleza militar con más de cinco siglos de historia que es imprescindible descubrir en Badajoz: propiedad de la Casa de Medinaceli y accesible para visitas durante el fin de semana
  • Uno de los murales españoles nominados como mejor del mundo se encuentra en Extremadura: hiperrealista y recomendado para observar esta Semana Santa (junto a otro más reciente)

En la cima de la provincia de Badajoz, entre montañas y extensas dehesas, se encuentra un lugar que destaca por su nombre, sus raíces antiguas y monumentos poco comunes en la zona. Este pueblo mágico de la Sierra de Tentudía ofrece en un solo recorrido una plaza de toros del siglo XVIII, una picota histórica vinculada a Felipe II y construcciones que permiten seguir su desarrollo a lo largo del tiempo. Además, su entorno, poblado por encinas y alcornoques y con actividad agroganadera, acentúa el encanto de una localidad que une naturaleza, tradición y arte en un espacio privilegiado del sur extremeño.

Cabeza la Vaca, ubicada en las faldas occidentales de Sierra Morena, debe su nombre al monte donde se asienta el casco urbano. Su origen se remonta a una villa romana del siglo II d. C. que posteriormente evolucionó a asentamiento visigodo y alcaria, manteniendo la ocupación durante siglos. El relieve montañoso, con cotas superiores a los 1.000 metros, determina tanto el paisaje como buena parte de su forma de vida. No es casualidad que la economía local haya estado vinculada al aprovechamiento del medio natural, con amplias dehesas que sostienen una actividad principalmente agroganadera. A esto se suma un patrimonio urbano que convierte la visita en un itinerario a través de sus diferentes épocas históricas.

Símbolos de una villa con identidad propia

Entre los principales emblemas de Cabeza la Vaca sobresale su Plaza de Toros, construida a finales del siglo XVIII, a partir de 1789, con contribuciones voluntarias de los vecinos tras la prohibición de las corridas por las calles decretada por la Real Orden de Carlos III en 1786. Declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento, muestra un aspecto sólido y austero, integrado en la arquitectura local. A poca distancia se encuentran también la Torre del Reloj y la antigua cárcel de la villa, edificadas alrededor de 1770, así como la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, cuya construcción comenzó en el siglo XV y se prolongó durante varios siglos, conservando elementos de múltiples etapas.

No obstante, una de las piezas más distintivas del conjunto es la Cruz del Rollo, rollo o picota de principios del siglo XVII, que preside la plaza y destaca por ser la única de su tipo que se conserva en la Baja Extremadura. Concedida por Felipe II en 1594, esta estructura simboliza el estatus de villa y su potestad para ejercer justicia conforme a su propio fuero. Junto a ella, la Fuente del Rollo ocupa el centro del paseo con su base circular de granito y cuatro caños. El recorrido se completa con otros puntos destacados como la Cruz de la Fuente de Abajo, fechada en 1539 y considerada el monumento más antiguo del pueblo; y la Cruz de la calle Tordoya. Todo esto refuerza el carácter de una localidad que, en primavera, exhibe su patrimonio y paisaje como sus principales atractivos.

  • Una fortaleza militar con más de cinco siglos de historia que es imprescindible descubrir en Badajoz: propiedad de la Casa de Medinaceli y accesible para visitas durante el fin de semana
  • Uno de los murales españoles nominados como mejor del mundo se encuentra en Extremadura: hiperrealista y recomendado para observar esta Semana Santa (junto a otro más reciente)

En la cima de la provincia de Badajoz, entre montañas y extensas dehesas, se encuentra un lugar que destaca por su nombre, sus raíces antiguas y monumentos poco comunes en la zona. Este pueblo mágico de la Sierra de Tentudía ofrece en un solo recorrido una plaza de toros del siglo XVIII, una picota histórica vinculada a Felipe II y construcciones que permiten seguir su desarrollo a lo largo del tiempo. Además, su entorno, poblado por encinas y alcornoques y con actividad agroganadera, acentúa el encanto de una localidad que une naturaleza, tradición y arte en un espacio privilegiado del sur extremeño.

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