
Fuente de la imagen, Fotos: New York Fed / Montaje: Caroline Souza
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- 27 marzo 2026
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A 25 metros bajo tierra, en la Liberty Street de Nueva York, la Reserva Federal de Estados Unidos resguarda en el sótano de su edificio más de medio millón de lingotes de oro propiedad de bancos centrales, gobiernos e instituciones globales.
Esta cámara fuerte está asegurada por un cilindro de acero de 90 toneladas y, tras cerrarse, su enorme cerradura solo puede abrirse al día siguiente.
Es la Bóveda del Oro de la Fed, el depósito más grande de lingotes de oro conocido en el mundo, que contiene alrededor de 6.300 toneladas apiladas, cuyo valor actual supera el billón de dólares, representando aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.
Esta Bóveda cumple una función fundamental para la estabilidad del sistema financiero global, ya que numerosos países mantienen allí sus reservas de oro, el activo refugio clave para respaldar sus monedas y afrontar situaciones de crisis.
El oro siempre ha sido considerado un valor seguro frente a episodios de inestabilidad financiera, tensiones geopolíticas y pérdida de valor monetario causada por la inflación; por eso representa una proporción importante en las reservas de los bancos centrales, particularmente en Europa.
"Es uno de los activos más relevantes porque, en casos de eventos geopolíticos adversos, permite actuar como prestamistas de último recurso para bancos y empresas, e intervenir en los mercados de divisas", explicó a BBC Mundo Barry Eichengreen, especialista en sistemas monetarios internacionales de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos.
Durante décadas, Estados Unidos y su Reserva Federal fueron vistos como los custodios más confiables de un recurso tan vital, especialmente para muchos países europeos amenazados por el poder soviético, que almacenaron allí grandes cantidades de reservas.
No obstante, con el regreso de Donald Trump a la presidencia, políticos y expertos europeos han cuestionado la conveniencia de mantener el oro en ese país.
Su indiferencia hacia compromisos internacionales y las discrepancias con aliados europeos en temas como aranceles, soberanía danesa sobre Groenlandia o recientes conflictos con Irán, han generado dudas sobre la seguridad del oro europeo en la Fed.
Cómo llegó el oro europeo a Estados Unidos
A diferencia de Rusia, cuyo banco central conserva sus reservas de oro dentro de sus fronteras para evitar sanciones occidentales, varios países europeos mantienen sus lingotes fuera, principalmente en la Bóveda del Oro en Nueva York.

Fuente de la imagen, Harry Benson / Getty
A partir de los años 1950, el oro europeo empezó a acumularse allí.
Según Eichengreen, "Alemania y otros países europeos, cuyas economías comenzaban a recuperarse y exportaban crecientemente a Estados Unidos, recibían pagos en una mezcla de oro y dólares".
"Transportar oro en barco o avión implica altos costos y contratar seguros, así que optaron por almacenarlo en la bóveda de la Reserva Federal, que además no cobra por su custodia", añadió Eichengreen.
El sistema acordado en Bretton Woods en 1944 fijó un tipo de cambio anclado al oro para el dólar; así, oro y dólares se transformaron en los activos más sólidos, y la posibilidad de depositarlos sin costo bajo la custodia de la Reserva Federal fue conveniente para las debilitadas potencias europeas de la posguerra.
Con la amenaza soviética tras el Telón de Acero, la protección estadounidense ofrecía una garantía poderosa.
Sin embargo, la URSS ya no existe, y el reingreso de Trump a la Casa Blanca ha modificado la relación tradicional entre Washington y sus socios europeos.

Fuente de la imagen, New York Fed
En Alemania, que cuenta con las segundas reservas de oro más grandes del mundo después de Estados Unidos y por ello está altamente expuesta a posibles riesgos, se han levantado múltiples voces de alerta.
Emanuel Mönch, economista principal del Bundesbank, solicitó la repatriación del oro que el banco central alemán mantiene en Nueva York, estimado en unos 1.200 toneladas según medios alemanes, valorado en aproximadamente US$200.000 millones.
"Dada la actual coyuntura geopolítica, resulta arriesgado conservar tanto oro en Estados Unidos", comentó Mönch, quien considera que su retorno fortalecería la "independencia estratégica" nacional.
En una línea similar, Michael Jäger, presidente de la Asociación Alemana de Contribuyentes, declaró: "Trump es impredecible y podría hacer cualquier cosa para obtener ganancias. Por eso nuestro oro ya no está seguro en la bóveda de la Fed".
"¿Qué ocurriría si la disputa con Groenlandia se intensifica?… Aumenta el riesgo de que el Bundesbank no pueda acceder a sus lingotes, por lo que debería considerar la repatriación", añadió Jäger.
Esa inquietud ha sido expresada también por diputados de la CDU, partido del canciller Friedrich Merz, así como por otras formaciones políticas.
Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, ha intentado calmar esos temores.
"No hay motivos para preocuparse", aseguró Nagel durante una reunión del Fondo Monetario Internacional en Washington el pasado octubre.
En febrero, volvió a referirse al tema en rueda de prensa: "No me quita el sueño y confío plenamente en nuestros colegas del banco central estadounidense".
No obstante, ni la Reserva Federal ni el gobierno de Trump han reafirmado públicamente esa confianza desde el otro lado del Atlántico.
"No he escuchado declaraciones tranquilizadoras y creo que serían necesarias", expresó el analista Eichengreen.
BBC Mundo intentó comunicarse con la Reserva Federal, pero no recibió respuesta.
El silencio coincide con un momento de tensión en las relaciones entre el presidente Jerome Powell y el gobierno estadounidense.
Trump ha criticado repetidas veces a Powell por negarse a reducir las tasas de interés y el Departamento de Justicia inició una investigación penal contra Powell, que éste ha denunciado como parte de "las presiones y amenazas" del Ejecutivo para eliminar la independencia de la Fed y forzarla a "acatar las preferencias del presidente".

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La ola de la repatriación
Alemania no es el único país europeo que mantiene oro en Nueva York.
Italia y Suiza también figuran entre los mayores depositantes allí.
Algunos países han iniciado en el pasado el proceso de repatriación.
Los Países Bajos, por ejemplo, comenzaron a reducir sus reservas almacenadas en la Fed en 2014, bajando del 51% al 31% el porcentaje depositado en Nueva York.
Alemania también repatrió parte de sus lingotes, aunque la mayor parte continuó bajo custodia en la Bóveda del Oro.
"Aquella fue la época de la crisis de la deuda griega y del euro, y los europeos querían asegurarse de que su moneda y depósitos bancarios contaban con respaldo tangible", recordó Eichengreen.

Fuente de la imagen, New York Fed
Décadas atrás, en los años 60, el presidente Charles de Gaulle decidió retornar a Francia los lingotes que el país tenía en la Fed, ante el temor de una devaluación abrupta del dólar, cuyo valor estaba ligado al oro por el acuerdo de Bretton Woods.
El tiempo avaló esa decisión.
En 1971, el presidente Richard Nixon terminó la convertibilidad del dólar en oro, desmantelando el sistema monetario global establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Francia, al haberse repatriado el oro, salió mejor que los países cuyo oro guardado en Nueva York perdió gran parte de su valor en dólares de un día para otro.

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Una repatriación costosa
Actualmente, la Bóveda del Oro contiene menos lingotes en comparación con décadas anteriores.
Los datos de la Reserva Federal muestran una caída sostenida en las reservas internacionales de oro almacenadas allí desde 1973, cuando superaban las 12.000 toneladas.
Sin embargo, aún hay quienes defienden la permanencia del oro europeo en esa ubicación.
Clemens Fuest, investigador del Instituto IFO de Alemania, manifestó a The Guardian que repatriar el oro "solo avivaría la situación actual" y podría conllevar consecuencias inesperadas.
Algunos especialistas señalan que la independencia que la Reserva Federal mantiene frente al gobierno de Trump impide decisiones unilaterales sobre el oro, además de resaltar los costos y desafíos logísticos y de seguridad asociados al traslado de un cargamento tan valioso.
No obstante, las dudas sobre la fiabilidad de la Fed como custodio del oro europeo podrían abrir una nueva brecha en el orden mundial que ha predominado por décadas.
Eichengreen afirmó que "aunque la retirada no supondría un impacto financiero grave para Estados Unidos, la custodia del oro es un servicio global que EE.UU. ha ofrecido gratuitamente —similar al paraguas de seguridad de la OTAN o el dólar como moneda de referencia—, a cambio de forjar alianzas y relaciones comerciales".
"Esta administración no está inclinada a brindar servicios gratuitos y toda duda que alimenta la inseguridad de los aliados sobre sus depósitos en EE.UU. debilita su buena voluntad, algo indispensable para obtener su apoyo en conflictos como los de Medio Oriente".
Por ahora, no hay registro de que algún país europeo haya decidido repatriar su oro en esta segunda era Trump.
Pero quizás resuenen en las mentes de algunos gobernantes las palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, quien el año pasado afirmó: "En la historia del sistema monetario internacional, existen momentos en que cimientos que parecían firmes comienzan a tambalearse".
*Diseño de imagen por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.

