
En realidad, nadie puede asegurar con certeza cómo influirá la Inteligencia Artificial en el mercado laboral; aunque expertos y conocedores del sector tengan sus hipótesis, resulta imposible prever con precisión de qué manera esta tecnología transformará y modificará las formas de trabajo.
Lo que sí resulta evidente es que el impacto de la IA ya se está percibiendo, y que actualmente hay ciertos roles y tareas laborales que son más vulnerables a ser afectados por el avance de esta tecnología. Por ello, investigadores del Instituto Brookings publicaron a inicios de este año un estudio que examina la capacidad de adaptación de los empleados en profesiones con alta exposición a la IA, es decir, aquellos empleos donde es más factible que sus funciones sean reemplazadas.
Para elaborar el informe, se consideraron factores como la facilidad con que la IA podría ejecutar determinadas labores, la edad de los trabajadores, sus habilidades, los mercados laborales regionales e incluso la pertenencia a sindicatos.
Los hallazgos trajeron noticias mayormente positivas, ya que en el caso de Estados Unidos de los 37,1 millones de empleados que desempeñan trabajos con mayor exposición a la IA, alrededor de 26,5 millones poseen una capacidad de adaptación superior al promedio, lo que indica que están bien preparados para conseguir un nuevo empleo si la IA reemplazara las tareas que realizan actualmente.
En años recientes, compañías tecnológicas de gran envergadura como Amazon, Google o Pinterest hicieron despidos masivos en algunas áreas para sustituir personal con IA, invirtiendo grandes cantidades de dinero en esta tecnología con el objetivo de formar equipos más pequeños y “ágiles”.
No obstante, desde Goldman Sachs sostienen que las inversiones en IA han aportado una contribución «prácticamente inexistente» al crecimiento del PIB estadounidense en 2025. Paralelamente, el Banco de la Reserva Federal de Dallas ha declarado que no espera una pérdida considerable de empleos causada por la IA durante la próxima década.
Igualmente, diversas encuestas han evidenciado que numerosos ejecutivos no han percibido incrementos significativos en la productividad derivados de sus inversiones en IA. Los puestos con mayor riesgo ante la IA incluyen escritores, agentes de atención al cliente y traductores. Sin embargo, según los expertos, serán los empleos administrativos aquellos con mayores dificultades para adaptarse y hallar nuevas oportunidades laborales.

