Quiere cambiar el Reglamento Penitenciario para frenar nuevas excarcelaciones de terroristas. «Alrededor de 60 etarras ni siquiera pasan las noches en prisión y permanecen en sus hogares con uno de esos dispositivos», señalan los ‘populares’

El Partido Popular presentará en el Congreso una iniciativa no de ley que pide modificar el Reglamento Penitenciario, para impedir que el mecanismo excepcional contemplado en el artículo 100.2 de la norma, utilizado para otorgar semilibertad a los etarras Txeroki y Anboto, se transforme en una práctica habitual para la excarcelación de otros convictos por terrorismo. Asimismo, se plantea limitar la interpretación laxa del artículo 86, que regula las salidas del centro penitenciario.
Los populares defienden, en el caso de condenados a penas de cientos de años, como es el caso del etarra Garikoitz Aspiazu, conocido como Txeroki, un cumplimiento efectivo de al menos 30 años, y solo tras superar este período acceder al tercer grado que permite el régimen de semilibertad.
En este sentido, proponen reformar el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que ha posibilitado a Txeroki acogerse a un régimen de semilibertad diferente al previsto en el tercer grado, gracias al cual cuenta con un estatus individualizado que le permite salir de prisión desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche de lunes a viernes. Anboto también podrá salir de prisión durante esos días.
En el caso de Txeroki, la Junta de Tratamiento de la prisión de Martutene concedió este beneficio tras valorar su participación en programas de voluntariado y talleres de «justicia restaurativa» del Gobierno vasco. Además, la Junta lo considera necesario para facilitar su reinserción.
La decisión puede ser revocada por el juez de vigilancia penitenciaria, aunque inicialmente se ajusta a lo establecido en el Reglamento. La modificación de esta norma es la propuesta del PP para evitar que esta vía excepcional de beneficios se convierta en una práctica común y comprometa el cumplimiento de las penas. Los populares actúan tras la denuncia de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) sobre la concesión, por parte del Gobierno vasco, de un «tercer grado encubierto» a quien fue jefe militar de ETA. Una resolución que, además, las víctimas no pueden impugnar.
En su propuesta, el PP también menciona la «interpretación más favorable posible» del artículo 86 que están aprovechando los presos de ETA clasificados en tercer grado. Dicho artículo regula las salidas de prisión a las que tienen derecho, estipulando un tiempo mínimo de permanencia de ocho horas al día en la cárcel, con la condición de pernoctar en ella; sin embargo, permite que esta obligación se evite si el interno acepta el uso de una pulsera de control telemático.
El PP se apoya en informaciones periodísticas para indicar que «cerca de 60 etarras ni siquiera pasan la noche en prisión y están en sus casas con uno de esos dispositivos». Y concluye: «Esta interpretación de la normativa penitenciaria elude por medio de la ejecución de la condena la regla de cumplimiento efectivo de las penas impuestas por los tribunales por delitos de terrorismo».

