Columpiamos el santo perfil del pan, voleando la espiga de Canaán. Los brazos segadores se vienen y se van. La tierra de Argentina tiembla de pan. A pan segado huele el pecho del jayán a pan su padrenuestro, su sangre a pan. Alcanza a la cintura el trigo capitán. Los brazos segadores los lame el pan. El silbo de las hoces es único refrán, y el fuego de las hoces no quema al pan. Matamos a la muerte que baja en gavilán, braceando y cantando la ola del pan.
