Cuatro comportamientos que un orientador laboral recomienda evitar en una entrevista de trabajo

El experto ofrece recomendaciones para evitar una mala impresión ante el reclutador

Durante una entrevista de trabajo,

Numerosas personas encaran una entrevista laboral con una mezcla de expectativa y ansiedad, ya que la perciben como un instante crucial donde cada gesto, palabra o silencio influye en el desenlace. No solo se trata de exhibir conocimientos o experiencia, sino también de demostrar confianza, interés y la habilidad de adaptarse a un entorno profesional específico.

La necesidad de causar una buena impresión genera variedad de dudas: ¿Qué es recomendable expresar? ¿Cuánto extenderse en las respuestas? ¿Conviene ser espontáneo o controlar cada intervención? Estas interrogantes son comunes entre quienes buscan empleo, especialmente en un mercado cada vez más competitivo.

La incertidumbre forma parte del proceso, aunque puede convertirse en un obstáculo si no se gestiona adecuadamente. Además, frecuentemente la falta de experiencia en procesos de selección o el temor a cometer equivocaciones que descarten una candidatura afectan a los aspirantes.

En este contexto, la preparación anticipada y la destreza comunicativa son elementos decisivos. Sin embargo, no se trata solo de lo que debe hacerse, sino también de lo que es conveniente evitar. El orientador laboral Francisco Fernández Yuste (@mejorartuexitolaboral en TikTok) resume en uno de sus vídeos varios errores que, en su opinión, producen una impresión negativa en los reclutadores. “Cuatro aspectos que, si los haces en entrevista, probablemente no le agraden al entrevistador”, alerta.

El orientador laboral Francisco Fernández

Desde no prepararse hasta plantear demasiadas preguntas

El primer error se relaciona con la falta de preparación. “La primera consiste en no prepararte para la entrevista, desconocer de qué trata la empresa o el cargo. Por eso, es fundamental analizar toda la información detenidamente”. No investigar antes sobre la organización o el puesto puede interpretarse como desinterés o ausencia de compromiso.

Otro punto que afecta negativamente al candidato es la demora excesiva en las respuestas. “Algunas personas dan explicaciones larguísimas. Hay que intentar ir directo al punto, sin ser demasiado escuetos, pero tampoco extenderse en demasía”. Por ello, lograr un balance entre claridad y brevedad es esencial para mantener la atención del entrevistador. Responder de manera ordenada, estructurando las ideas y evitando divagaciones innecesarias, puede hacer la diferencia en la valoración final.

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La sinceridad también ocupa un papel fundamental en el proceso. “La tercera, mentir, y mentir descaradamente, porque los entrevistadores podemos detectarlo”, explica. Esto sucede, por ejemplo, respecto al nivel de dominio de un idioma. Exagerar o falsear datos no solo puede ser descubierto durante la entrevista, sino que además afecta la credibilidad del aspirante. Una vez que la confianza se pierde, resulta muy complicado recuperarla durante la conversación.

Finalmente, Fernández Yuste destaca un momento vital que muchos consideran clave: el turno de preguntas final. “Y la última, hacer demasiadas preguntas al cierre de la entrevista. Está bien formular dos, tres o cuatro preguntas, pero no diez o quince, porque la impresión no será tan favorable”. Mostrar interés es positivo, mas el exceso puede resultar perjudicial.

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