La enfermedad meningocócica invasiva consiste en la inflamación de las meninges, una condición poco frecuente pero de alta gravedad

Este jueves, las autoridades reportaron seis nuevos contagios de meningitis en el sureste de Inglaterra, sumándose a cerca de veinte casos ya registrados desde el 13 de marzo. La aparición del brote de meningococo ha generado alerta tanto en la UK Health Security Agency (UKHSA) como entre la población, sobre todo después del fallecimiento de dos estudiantes.
Aunque el brote continúa en ascenso, las autoridades indican que está confinado a una zona específica. Las primeras averiguaciones sugieren que el contagio tuvo lugar en una discoteca de la ciudad de Canterbury, frecuentada principalmente por estudiantes universitarios, lo que explica que la mayoría de los casos afecten a adultos jóvenes. En respuesta al brote, el gobierno activó un protocolo que incluye la administración de antibióticos preventivos a los grupos más vulnerables, el rastreo de contactos de los pacientes infectados y la realización de campañas de vacunación específicas.
La enfermedad meningocócica invasiva es una infección grave y aguda causada por la bacteria Neisseria meningitidis, que puede manifestarse de diversas formas clínicas, tales como sepsis y meningitis. La meningitis implica la inflamación de las membranas que rodean el cerebro, cerebelo y médula espinal, por donde circula el líquido cefalorraquídeo.
“Cuando una persona está severamente inmunodeprimida, la bacteria puede invadir la sangre o las meninges y provocar una meningitis bacteriana”, explica a Infobae el doctor Diego García, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y especialista en Microbiología del Hospital Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife. Tanto la meningitis como la sepsis representan infecciones extremadamente serias que pueden desencadenar una “coagulación intravascular diseminada, una respuesta inflamatoria intensa del organismo”. Aproximadamente el 10 % de quienes la padecen pierde la vida, y entre los sobrevivientes, entre un 15 y un 20 % presenta secuelas significativas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la bacteria se transmite por contacto directo entre personas (a través de mucosas, sangre o fluidos corporales) o mediante secreciones nasofaríngeas de individuos contagiados. Por este motivo, el meningococo puede propagarse a través de estornudos, besos, tos o contacto prolongado, como convivir con un paciente infectado.
Evaluación del riesgo de un brote de meningitis en España
Los casos de infección por meningococo están en aumento y posiblemente se reporten más contagios próximamente. Aun así, se trata de un brote controlado dentro de un espacio y contexto específicos. Por ello, el especialista recomienda mantener la tranquilidad y asegura que en España “no existe riesgo de brote”.
En la mayoría de los casos, explica el doctor García, los contagios confirmados permanecen en el área de origen del brote. “Es fundamental realizar un seguimiento de estos jóvenes, ya que es común que comiencen a tener contactos cercanos en reuniones sociales, bares o campamentos.”
La resistencia bacteriana frente a antibióticos causa más muertes que los accidentes viales en España.
La vacuna contra el meningococo
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) hace un llamado a la calma, asegurando que la situación no representa una amenaza para la Unión Europea; sin embargo, subrayan que la principal medida preventiva sigue siendo la vacunación. En Reino Unido, la vacuna contra el serogrupo B se incorporó al calendario en 2015, por lo que es posible que estos jóvenes no la hayan recibido durante la infancia.
En España, la vacuna contra el serogrupo B fue aprobada en 2022 y se ha ido implementando gradualmente entre 2023 y 2024, quedando fuera del esquema muchos adultos jóvenes. Se trata del último antígeno incorporado al calendario nacional. Esta vacuna se administra en dos dosis durante la infancia, dado que la infección afecta principalmente a menores de un año, con un segundo pico en la adolescencia y adultos jóvenes.
“Actualmente, la vacunación cubre ese rango de edad inicial, pero se observa que la inmunidad disminuye en la adolescencia, por lo que se está considerando una segunda fase de vacunación para estos jóvenes adultos”, explica el especialista de SEIMC.
La Asociación Española de Pediatría recomienda la inmunización sistemática a partir de los 2 meses de edad contra el meningococo B con un esquema 2+1 para todos los lactantes. En la adolescencia, se aconseja además una dosis de refuerzo de 4CMenB (Bexsero) para quienes recibieron la vacuna en la infancia, y para los adolescentes que no la hayan recibido, se recomienda la aplicación a los 12 años utilizando cualquiera de las dos vacunas disponibles, Bexsero o MenB-fHbp (Trumenba).

Durante las últimas cuatro décadas, se ha avanzado notablemente en el desarrollo e introducción de vacunas para casi todos los tipos de meningitis prevalentes en Europa Occidental. En España, en los años 80 se incorporó al calendario la vacuna contra Haemophilus influenzae tipo B (HiB). A raíz de la grave epidemia de 1999-2000, en el año 2000 se incluyó la vacuna contra el meningococo serogrupo C en el calendario de vacunación.

